El Rincón

Al Gobierno de Navarra se le atraganta Salud

El consejero de Salud, Fernando Domínguez, sigue desde su escaño un pleno del Parlamento
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El consejero de Salud, Fernando Domínguez, sigue desde su escaño un pleno del ParlamentoJ.C.CORDOVILLA
El consejero de Salud, Fernando Domínguez, sigue desde su escaño un pleno del Parlamento

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Miguel Ángel Riezu

Publicado el 26/10/2025 a las 05:00

Vamos ya cuesta abajo camino de las siguientes elecciones. Y eso se huele rápido en la vida política. No sólo a nivel nacional, donde es muy evidente con Pedro Sánchez bamboleándose en el alero a expensas de Junts y sus erráticas decisiones. También en Navarra, con un Ejecutivo atascado y cercado. Las elecciones están previstas para 2027, pero nadie sabe si llegaremos a esa fecha con este panorama donde la incertidumbre es la única ley y donde el corto plazo es el único que cuenta. 

Los estrategas de los partidos suelen sostener que las legislaturas tienen una primera mitad larga para poner en marcha proyectos y otra segunda donde lo que prima es cómo venderlos a los electores para ganar los siguientes comicios. En Navarra ya hemos pasado el ecuador y, por tanto, entramos en la segunda fase. Gobierno y oposición son muy conscientes y juegan sus bazas. 

Bazas a favor y en contra. El Gobierno de Chivite lleva un otoño muy tormentoso. Tras un verano noqueado por el caso Cerdán y sus revelaciones, ha intentado marcar la agenda para sobrevivir. Y aprobar unos Presupuestos expansivos, gracias a Bildu, siempre al quite, es su mejor baza para ello. También la buena marcha de la macroeconomía, que tira del empleo y la recaudación fiscal. 

Pero el Ejecutivo también se ha encontrado de golpe con la comisión de investigación sobre las obras públicas (caso Cerdán-Koldo), que avanza ya a toda máquina. Y las comparecencias de los técnicos son muy turbadoras por lo que dejan entrever. Más allá de pintar un ambiente de trabajo muy poco sano en Obras Públicas, ofrecen de todo menos tranquilidad en cuanto a la actuación del cuestionado presidente de la mesa de las obras del túnel de Belate. El Ejecutivo se enroca en que no se ha hallado rastro de corrupción pero cada vez que un técnico toma la palabra surgen más dudas a la hora de justificar la adjudicación a Acciona y la pequeña y desconocida (entonces) Servinabar. Esa misma adjudicación que tiene todos los boletos para acabar en el Tribunal Supremo. 

El desgaste de la Salud. Pero el desgaste en la gestión del Gobierno ha sido esta semana doble con la entrada en escena del departamento de Salud. El llamativo y repentino cese del director del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea se ha llevado todo el foco. El consejero Fernando Domínguez, de Geroa Bai, lo anunciaba el martes mediante un triste vídeo y sin tener resuelto todavía el relevo del alto cargo. Lo cual indica varias cosas. Una, que la decisión fue abrupta en cuanto al momento escogido. De hecho, se precipitó la víspera en una tensa reunión. Y dos, que el consejero quiso que quedara claro para todos que fue un cese en toda regla. Algo que todavía extrañó más entre los profesionales del departamento, porque si hay algo que todo el mundo reconoce es la entrega del hasta ahora director gerente a su puesto, ya desde los difíciles días de la pandemia. Otra cosa es que el cese no fuera improvisado porque fuentes políticas confirman que el cambio era algo en lo que el consejero lleva trabajando hace meses. 

Listas que no mejoran. Lo que está claro es que la gestión en Salud es uno de los puntos negros del gabinete Chivite. El director del Servicio Navarro de Salud es la cabeza de turco elegida para visualizar que algo va a cambiar. El consejero, que realizó un lúcido análisis de sus retos al llegar al puesto, no puede mostrar hoy avances. Las listas de espera no mejoran, se cronifican para desesperación de los pacientes. Y el consejero yerra el tiro cuando señala con el dedo a los profesionales, por ejemplo, a Traumatología, que se sienten cuestionados y dejan de hacer peonadas (horas extras), con lo que las listas crecerán más. Menudo ojo. 

La relación con los médicos está bajo mínimos con una huelga intermitente y de desgaste que no ha podido detener. La Ley de Salud, ambiciosa para cambiar la gestión, sigue sin salir y perdiendo capacidad de transformación. Y ahora salta de la peor manera la reforma de las Urgencias Rurales, un tema muy delicado a nivel municipal, anunciado desde hace dos años y que todavía está en borrador. 

El Gobierno sabe que se juega buena parte de su crédito de cara a las próximas elecciones en la gestión de Salud. Que el esfuerzo presupuestario no ha dado los resultados esperados. Y que el tiempo para cambiar las cosas se agota. Ahí estamos.

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