“Quítala, deshazte de ella, mátala; perra amargada”

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Cristina Ibarrola

Actualizado el 05/10/2025 a las 08:17

¿Dónde termina la crítica política y comienza la violencia? ¿En qué momento empezamos a confundir el supuesto humor con el odio sin filtro ? Me hago estas preguntas después de conocerse que la canción dirigida a la alcaldesa de Estella, Marta Ruiz de Alda, en la que se incluyen frases como “quítala, deshazte de ella, mátala”, “perra amargada en la poltrona” o “frótala, pantorrillas y tripa”, la justicia ha decidido que no constituye un delito. Cuando los afectados son cargos públicos “los límites a la crítica admisible son más amplios”, dice la sentencia. En el juicio, Marta Ruiz de Alda manifestó haberse sentido amenazada e injuriada a nivel personal por la canción, sintió alusiones despectivas que como mujer consideró intolerables. Yo también lo veo así.

Este tipo de expresiones no deberían tener cabida en nuestro espacio público. No se trata solo de lo que dice el Código Penal, sino de lo que estamos dispuestos a tolerar como sociedad. Porque donde los autores de la canción dicen que hay “ironía cómica”, lo que hay es una vejación intolerable y repugnante. Llamar a una mujer “perra amargada” no es solo insultarla. Pretenden deshumanizarla. Eliminarla políticamente. ¿Qué mensaje estamos trasladando a muchas jóvenes que estén pensando en implicarse en política? ¿Cómo vamos a conseguir que más mujeres den un paso al frente si ven que las pueden machacar y humillar sin consecuencias? Porque hay una parte aún más grave en esta historia: la impunidad con la que se pueden decir muchas cosas según quién las exprese y a quién se dirijan. 

Desgraciadamente, Marta Ruiz de Alda no ha sido la primera mujer de UPN en sufrir humillaciones de esta clase. ¿Las mujeres que no somos de izquierda merecemos un trato machista o vejatorio como el de la canción a la alcaldesa de Estella? ¿No merecemos el mismo trato y respeto que otras? ¿Acaso es una estrategia que pretende intimidar y alejar de la política a mujeres que piensan diferente? Los repugnantes audios del caso Koldo revelan la forma en la que dirigentes socialistas veían a las mujeres como un objeto a utilizar. Más de mil agresores sexuales vieron reducidas sus penas por la ley del “solo sí es sí”. Ante los datos oficiales que sitúan a Navarra como la comunidad con mayor tasa de violencia de género o ante el preocupante incremento de denuncias por agresiones sexuales con penetración, solo excusas y justificaciones absurdas. Y es intolerable el ocultismo con el que se ha gestionado el escándalo de las pulseras antimaltrato. 

Las autoproclamadas “verdaderas feministas” no nos pueden dar lecciones de igualdad. Es un falso feminismo en el que somos muchísimas las mujeres que no nos vemos representadas. Los verdaderos avances en los derechos de la mujer requieren trabajo riguroso, no se logran con gritos y ataques al hombre por ser hombre.

Este mismo jueves, en el Ayuntamiento de Pamplona, este falso feminismo tuvo la oportunidad de salir de la pancarta y apoyar algunas cuestiones que planteamos desde UPN. Pero PSN, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo votaron a todo en contra. En contra de exigir responsabilidades y solidarizarse con las víctimas de las pulseras antimaltrato. En contra de condenar las expresiones machistas y cosificadoras de la mujer de los audios del caso Koldo. En contra de un compromiso responsable y real, que sitúe siempre la seguridad y la dignidad de las mujeres por encima de los intereses partidistas y de la propaganda. En contra de reforzar servicios de atención a las víctimas de violencia de género y revisar la efectividad de las campañas actuales de prevención. Y no tuvieron una sola palabra de apoyo a la alcaldesa de Estella. 

La libertad de expresión es un derecho fundamental para nuestra democracia. Pero no podemos convertirla en una coartada para poder decir cualquier barbaridad a un representante público. Sea o no delito, las amenazas, los insultos y las vejaciones no deberían tener cabida, o si no estaremos mandando un mensaje bastante peligroso respecto a los avances que como mujeres hemos hecho durante muchos años. Mientras tanto, creo que no sería demasiado pedir que el feminismo de pancarta, tan comprometido selectivamente, encontrara un momento para indignarse también cuando las humilladas no encajan en su ideología.

Cristina Ibarrola. Presidenta de Unión del Pueblo Navarro

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