Cartas de los lectores
Agradecimiento al otro latido hospitalario


Publicado el 28/07/2025 a las 05:00
Quisiera, a través de estas líneas, expresar mi más sincero agradecimiento al Hospital Universitario de Navarra y al Hospital San Juan de Dios. En momentos de fragilidad, incertidumbre o esperanza, su profesionalidad y humanidad son faros imprescindibles. A todos sus profesionales, gracias.
Pero hoy quiero hacer una mención especial a quienes rara vez reciben una palabra de gratitud, aunque su presencia también cura, acompaña y reconforta: los pequeños negocios del entorno hospitalario. Cafeterías, panaderías donde uno toma aliento entre pruebas y diagnósticos, quioscos donde las portadas distraen la mente, floristerías donde se compra un “ánimo” sin palabras, librerías que ofrecen refugio, o tiendas donde conseguir cualquier olvido con una sonrisa.
En esos locales, la sensibilidad es silenciosa, pero profunda. No hace falta explicar nada: basta con una mirada para que sepan si necesitas un café cargado o un respiro amable. Son personas que, sin bata ni fonendoscopio, saben perfectamente dónde estás y lo que atraviesas.
Estar cerca de un hospital imprime carácter, y quienes trabajan en estos comercios han desarrollado una forma especial de tratar al otro, de sostener sin hacer ruido, de ofrecer sin invadir. Son parte invisible pero fundamental del entorno que te hace sentir, por un momento, que fuera del dolor también hay normalidad, humanidad y hasta cierta belleza. En nombre de quienes hemos pasado por allí: gracias por ser hogar, rutina y alivio.
Borja Armañanzas Guisasola