El Rincón
María Chivite, en la UCI política
Chivite se encuentra a la defensiva, y eso no sólo la desgasta a ella, desgasta a borbotones a todo el Gobierno foral


Publicado el 22/06/2025 a las 05:00
Navarra vuelve a protagonizar los informativos nacionales con la corrupción como telón de fondo. Como hace décadas que creíamos superadas. Una tragedia para la imagen de esta comunidad y una injusticia porque impacta sobre el perfil de seriedad bien ganado de la inmensa mayoría de la sociedad, la que hace bien su trabajo, de las empresas a las instituciones.
Una triste realidad originada por personas de la cúpula del PSOE (antes Ábalos, ahora Cerdán), con mucho poder y pocos principios, pero cuyos vasos comunicantes contaminan ya sin remedio la del PSN. Y con la extendida sensación de que esto no ha hecho sino comenzar.
El nuevo foco sobre Belate. Es cuestión de tiempo que las obras de los Túneles de Belate le estallen entre las manos al Ejecutivo de María Chivite. Lo dice el sentido común. A las denuncias de los funcionarios sobre esa adjudicación, las que este periódico ha destapado e investigado desde hace más de un año, hay que sumarle lo que ahora hemos conocido, una red de mordidas e intereses económicos viciados entre empresas (Acciona, Servinabar) y políticos (Cerdán). De esta forma, el foco con el que iluminar este caso se transforma. Ahora son claras sospechas de corrupción.
Esta semana, la dimisión de Ramón Alzórrriz, el número dos del PSN, ha venido ligada a la misma empresa, Servinabar, sospechosa de las mordidas de obras públicas según la UCO y el juez. Las propias declaraciones de Alzórriz al anunciar su marcha dejan pocas dudas de la naturalidad con la que se ha instalado entre las bambalinas del poder una pasarela muy poco ética entre vida política y las salidas personales.
Narraba cómo pidió trabajo para su novia a un empresario que es adjudicatario de obras públicas del Gobierno de Navarra que lidera su propio partido y un gran amigo de Cerdán. Justo lo que cualquier manual básico de buenas prácticas políticas tiene prohibido y resulta toda una autoconfesión. El problema no es que no se lo dijera a la presidenta (que ella así lo sostiene y por lo que le retiró su confianza), sino lo que el mismo ha reconocido ya que hizo.
Errores estrepitosos. María Chivite se encuentra en la UCI política. Su mentor, el poder en la sombra del partido en Navarra, Santos Cerdán, ha caído con estrépito acusado de presunta corrupción por el propio magistrado del Supremo. Y Ramón Alzórriz, su mano derecha en el partido, se ve forzado a dimitir por las relaciones de su pareja con Servinabar. Alzórriz es para María Chivite lo que Cerdán para Pedro Sánchez. Las personas en cuyas manos han dejado hacer y deshacer en el partido socialista. Errores estrepitosos.
A eso se suma que lo que la UCO ya ha descubierto arroja todas las sospechas sobre las obras de Acciona y Servinabar para la Administración foral con epicentro en Belate, adjudicado por su Gobierno y con su propio tío segundo de consejero.
Parapetarse puede ser una solución provisional para salir al paso y negarse a ver las responsabilidades políticas que ya son clamorosas. Pero no resuelve el problema fundamental de este Gobierno; el gigantesco boquete que presenta su credibibilidad, ese intangible político que permite a los Ejecutivos tener capacidad de influencia e interlocución social. Una normalidad imposible de mantener con los agentes de la UCO haciendo su trabajo y avanzando en todas direcciones. Como Sánchez, Chivite se encuentra a la defensiva, esperando el próximo golpe. Y eso no sólo la desgasta, y mucho, a ella. Desgasta a borbotones a todo el Gobierno foral.
Nervios y cirugía. Por eso es normal que cunda el nerviosismo entre las filas de los partidos que apoyan al Gobierno (de Geroa Bai a Contigo y sus líos internos con Podemos). Y que barajen en privado todas las opciones. No quieren dejar caer al Ejecutivo foral (no tienen alternativa), pero temen achicharrarse junto al PSN si los indicios de la corrupción llegan al Gobierno foral. Añádase que la entrada de Servinabar y de Antxón Alonso en las licitaciones públicas llegó con el Gobierno de Uxue Barkos (Geroa Bai) y tenemos el cóctel completo.
El bloque del Gobierno ha dado un paso para salvar su responsabilidad, aceptando al final una comisión de investigación pedida por UPN y PP. Y se han sacado de la manga ampliarla a la época de UPN sólo para intentar disimular su incómoda posición.
No valen las medidas cosméticas. La confianza se reestablece aplicando cirugía profunda y rápida. No la esperen.