Carta de los lectores
Maristas: llamar a las cosas por su nombre


Publicado el 06/03/2025 a las 05:00
Estudié interna en la Compañía de María de Tudela porque entonces no había autobuses escolares, y era la mejor opción para las que vivíamos en los pueblos cercanos. Los fines de semana los pasaba con mi familia y los lunes volvía al colegio en el coche de línea. La estación de autobuses no estaba precisamente cerca, iba a la carrera y llegaba acelerada para incorporarme a las clases. A veces coincidía a la entrada con tres hermanas de un pueblo cercano que las traía su chófer y les abría la puerta. Yo me quedaba impresionada comparando su llegada con la mía… no había color. Llevábamos el mismo uniforme, compartíamos los mismos espacios (clases, comedor, patio, etc), pero ¿éramos iguales? No. Pertenecíamos a una clase social distinta. Era evidente. Las clases sociales han existido y seguirán existiendo, eso no va a cambiar nunca. Si un pequeño emprendedor acierta, consigue ampliar su empresa y seguir creciendo, cambiará su poder adquisitivo, su nivel de vida, su estatus social y generará trabajo para muchas personas. Tenemos ejemplos: Amancio Ortega (fundador de Zara), un navarro por excelencia como Antonio Catalán, Javier Virto Moreno (grupo Virto) y muchos otros. A todos nos gustaría vivir mejor.
Seguro que la mayoría de los políticos ganan más en el gobierno que en sus trabajos anteriores, disfrutan de más privilegios, cambian de piso y de zona. Un claro ejemplo lo tenemos en Podemos, algunos no parecen los mismos. En el Gobierno de Navarra siguen machaconamente con el progresismo e igualdad para todos. Ese mantra lo llevamos soportando desde el gobierno de Uxue Barkos, que promocionó pisos de alquiler social y VPO en zonas residenciales, creando problemas de convivencia en varias ocasiones. Ya sé que las viviendas de Maristas no tienen nada que ver con el alquiler social, pero el alcalde Asiron y el Gobierno de Navarra en su afán de integración, presentaron el proyecto del antiguo colegio como prueba de que podía hacerse vivienda social en el centro de Pamplona con precios asequibles. Pero ya vemos que no salen las cuentas. En el 2019 este proyecto novedoso era posible y ahora no es tan seguro. Lo reconocen todos: la gestora que entonces defendía las bondades del régimen cooperativo, la promotora, la constructora, el Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno de Navarra. Los dos tipos de vivienda comparten el mismo espacio, pero las libres están prácticamente acabadas y las VPO no han empezado a construirse. Con la demora están perjudicando tanto a la vivienda libre, como a las VPO que deben pagar el sobrecoste. ¿por qué no renuncian a los beneficios y asumen el costo adicional todos los que iniciaron este fantástico proyecto, pagándolo de su bolsillo si hace falta? Acaben cuanto antes esta obra, den un ejemplo de integración social a nivel político y cumplan lo prometido en 2019. Así se convencerán, o no, de que las clases sociales existen.
María Jesús Arrondo