El desamparo de la noche en la calle con hijos menores de edad

Actualizado el 04/03/2025 a las 23:46
A veces el poder es la impotencia. Sucede en las altas esferas de gobierno y abajo, a pie de calle, donde trabajan las corporaciones locales y suena directamente la aldaba del ciudadano. En el Ayuntamiento de Pamplona, los sucesivos concejales de acción social llegan a encontrarse desbordados en algún momento por falta de recursos para atender a personas arrumbadas a la orilla del camino. Ocurre unas legislaturas y otras. Con cambios políticos y sin ellos.
El caso es conocido por los lectores. Una familia -matrimonio y dos hijos, de 17 y 5 meses- pasó una semana durmiendo en la calle. Se les había agotado la asistencia pública. En la entidad social de voluntariado a la que acudieron conocían otros casos de familias con hijos menores y situación de riesgo, pendientes de un arreglo temporal. No hay una edad menos mala que otras para caer en el desamparo de la intemperie, pero cuando la edad se cuenta por meses, es un drama todavía mayor. Son casos de este invierno, con el gobierno municipal del cuatripartito cosido tras la moción de censura. Sin embargo, la radiografía pamplonesa de la noche (y el día) registra igualmente casos de alarma social en anteriores corporaciones, con distintos partidos en la alcaldía. A pesar de las buenas intenciones y del trabajo realizado por todos, el poder termina sufriendo episodios de fracaso.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
El fracaso de los ediles que es, al cabo, el de la ciudad. Desde el cuatripartito, hoy le toca al concejal de Contigo Zurekin asumir que el ayuntamiento llega hasta donde puede. Y que no siempre puede más. Que los dispositivos de urgencia están colapsados. Que hay una llegada creciente de familias con hijos menores de edad. Que se han duplicado los recursos respecto a UPN (una variante dialéctica del “y tú más” en versión “tú menos”). Y es verdad. Y de nuevo los viejos avisos del protocolo de los tres grados, como si en la calle no contara la sensación térmica.
La mayor llegada de familias abre una concurrencia de problemas graves, pero también es la demostración de la talla social de esta comunidad, de esta ciudad y de sus ciudadanos. Del temple solidario de entidades públicas y privadas, religiosas y laicas. Del propio ayuntamiento, con servicios emprendidos hace muchos años. Los grupos consistoriales darían un paso más, y más de dos, si apiñaran sus ideas, con independencia de las sillas que ocupan hoy y de las que ocuparon ayer. El debate del desamparo rompe los moldes. Esto no es la propuesta para festejar un día del árbol, sí o no, con abedules blancos o falsas acacias, votos a favor, votos en contra, se levanta la sesión. La acción social, el desbordamiento registrado por los servicios sociales, alcanza a personas, a habitantes de la intemperie. ¿Cómo no van a votar los 27 ediles por unanimidad, en el fin y en los medios?