Regreso a Jesús Ulayar: la crueldad de un crimen de ETA y el cruel enaltecimiento de los terroristas

Publicado el 02/02/2025 a las 05:00
Todo viene recogido en el libro Regreso a Etxarri-Aranatz, reeditado por la Fundación Tomás Caballero. El 24 de enero de 2004, unas 2.000 personas acudieron a Etxarri-Aranatz, para rendir un homenaje de recuerdo a Jesús Ulayar Liciaga, asesinado por ETA en 1979, y también para abrazar a la familia de la víctima, atormentada desde entonces por los seguidores de la banda terrorista. Un recuerdo y un abrazo. Porque, en la historia de este atentado, a la crueldad propia del crimen se suma la crueldad padecida por la familia en sucesivos actos de enaltecimiento de los criminales, actos perpetrados a la sombra de HB.
El libro de 2004, escrito por Javier Marrodán con la colaboración de Adriana Ollo, compañera de trabajo en Diario de Navarra, podía llevar el título de Regreso a Jesús Ulayar, regreso a su esposa y a sus cuatro hijos, a las personas que desde distintos lugares y situaciones tuvieron alguna relación con los Ulayar Mundiñano, un cuarto de siglo después del atentado. Era el tiempo pasado desde aquella noche del 27 de enero de 1979, cuando Jesús Ulayar fue asesinado a tiros a la puerta de su casa.
Regresar a Jesús Ulayar es regresar a un hombre que había sido alcalde de su pueblo, pero antes y después, y sobre todo -leemos en el libro- un hombre bueno, padre de familia, amante del pueblo, emprendedor y generoso. ¿Por qué lo mataron? En el Regreso a Etxarri-Aranatz de 2004 -regreso a la tumba de la víctima, a la casa familiar, al quiosco desde el que la familia agradeció la compañía- Jesús Ulayar Mundiñano, el hijo mayor, diría que su padre “vivió con naturalidad y convicción su triple identidad de vasco, navarro y español”. Algo insoportable para ETA, “un ejemplo que no podía cundir”. Matar y sembrar miedo, el historial de la banda terrorista.
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Regresar a Jesús Ulayar es regresar a la familia que ha sufrido y sigue sufriendo otras formas del antiguo terror de ETA. Los hermanos Vicente y Juan Nazabal, condenados en juicio como autores del crimen, fueron nombrados hijos predilectos del pueblo. Vicente Nazabal, asesino de Ulayar, celebraría la excarcelación con el disparo del cohete anunciador de las fiestas. Tiempo después, José Ignacio Ulayar pediría al ayuntamiento la retirada de los nombramientos. Ni arrepentimiento ni olvido: HB rechazó la petición y EA y PNV “se dieron por enterados del escrito sin entrar en la votación del mismo”. El año pasado, como si fuera otro eslabón de la misma cadena para los Ulayar, y una vergüenza para la sociedad, Vicente Nazabal llegaba a un consejo de administración empresarial navarro que cuenta con dinero de todos los contribuyentes a través de la participación de Sodena.
Pese a todo, hay otra forma -metafórica, real, memorable- de regreso a Jesús Ulayar, a la familia, a Etxarri-Aranatz. Se da cada día que Juan Frommknecht va al pueblo y ocupa su sitio en el ayuntamiento como concejal de UPN.