Cartas de los lectores
La Navarra oculta, ajena a las dos mitades


Publicado el 04/09/2024 a las 05:00
Me ha resultado muy interesante el artículo de Álvaro Bañón en el Diario de Navarra del viernes 30 de agosto. Los datos y porcentajes que aporta sobre la población activa y parada hablan por sí solos. Los 25.100 parados, 49.800 asalariados del sector público, 132.241 pensionistas y 35.400 perceptores de renta básica, con un total de 242.471 personas, son contundentes. La otra mitad de Navarra la conforman 217.000 trabajadores por cuenta ajena y 49.800 autónomos. Un total de 264.000 personas tirando, como dice él, de un carro cada vez más pesado. En esta selva de términos económicos y de resultados estadísticos puros y duros, echo en falta mirar un poco hacia otro lado. ¿Qué pasa con las mujeres que han decidido dedicar su jornada laboral al cuidado de la casa y de los hijos? ¿Cómo estarían catalogadas dentro de esta terminología? ¿Qué valoración tendría su trabajo en esta aritmética sin alma? ¿Qué sería de este carro “cada vez más pesado” si no contáramos con el apoyo de las mujeres en casa? ¿Cuánto sobreviviría una sociedad sin mujeres, dedicándose a los hijos, a preparar comidas, a educar y a velar por las noches cuando hay enfermos? En Navarra existen unos 245.000 hogares. ¿Se podrían considerar como 245.000 microempresas que, de alguna manera, empujan y aligeran ese carro que podía resultar mucho más pesado?
Otro tema que escuece el alma al hilo de asalariados, autónomos o dependientes, y que merece un tratamiento serio y contundente, es el de la caída de la natalidad y su repercusión en términos económicos; y de aquella “mano de obra” arrancada de cuajo de las estadísticas, gracias a una política enrabietada del aborto. Es decir, tenemos una mano de obra en ciernes que está siendo liquidada a muy pocos kilómetros del centro de Pamplona, con un oscurantismo total a la hora de buscar datos objetivos y fiables. Según el Ministerio del Interior, alrededor de 35.000 inmigrantes llegaron a España en el 2022, muchos de ellos bajo el “efecto llamada” del presidente que enarbola la bandera de la humanidad, y la caridad solidaria. Según el Ministerio de Sanidad, en el año 2023 liquidamos a 104.000 personas con una política pro aborto cada vez mejor financiada con nuestros impuestos. Para el aborto no hay recortes. Dejo que las cuentas las hagan los economistas o los estadistas. Pero, ¿no sería más adecuado diseñar una política de apoyo a la natalidad en beneficio del tejido empresarial que se ve perjudicado?
Vamos, como dice Álvaro Bañón, a una sociedad apesebrada y totalmente dependiente del Estado, pero que no nos engañen.