"El acuerdo imposible"

"Si no condenan los atentados, pidan a ETA que deje de matar” (Tomás Caballero, 1998)

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Jose Miguel Iriberri

Publicado el 10/05/2024 a las 05:00

El pasado lunes, en el 26 aniversario del asesinato de Tomás Caballero, Bildu no quiso apoyar con su voto una declaración parlamentaria de condena. Se repetía el resultado de la moción registrada días antes en el Ayuntamiento de Pamplona. La misma abstención de HB en el pleno del 6 de mayo de 1998, el día del crimen, ante la silla vacía del portavoz de UPN. Condenas a ETA, nunca. Ni entonces, ni antes, ni después. HB no estaba allí para rechazar a los terroristas, sino para justificarlos. Podían llegar a lamentar el dolor de las víctimas, pero sin condenar los hechos y mucho menos a los autores. Para HB y sus derivadas, ETA no fue una banda terrorista, sino un “grupo armado”. Y condenar al “grupo armado” sería tanto como condenar a los presos para los que, por el contrario, piden la excarcelación.

Un cuarto de siglo después del asesinato de Tomás Caballero cobra actualidad una intervención suya en el Ayuntamiento de Pamplona. Hagamos memoria, dignidad y justicia. Consumidos ya tres de los cuatro años del mandato 1995-1999, Caballero todavía esperaba un gesto de HB. “Ya no les vamos a pedir que condenen (los atentados), únicamente les pedimos que pidan (a ETA) que deje de matar”, ofreció el portavoz de UPN a modo de fórmula alternativa. Tampoco. Cuatro meses después de aquella intervención, Tomás Caballero murió asesinado a tiros por ETA. HB no condenó el crimen. Tampoco pidió a ETA que dejara de matar.

Han pasado 26 años. Era el 9 de enero de 1998. Primera sesión plenaria del año en Pamplona. Esa misma mañana, ETA había asesinado en Zarautz a José Ignacio Iruretagoiena, concejal del PP, casado, padre de dos hijos. Tomás Caballero procedía del sindicalismo y de los “concejales sociales” de oposición a la dictadura franquista. Volvió al ayuntamiento en los años 90, con su ideario de la Navarra del Amejoramiento, la España de la Constitución y la defensa de los derechos humanos, empezando por el derecho a la vida. “Pidan (a ETA) que no maten…”, planteó en la sala consistorial. Defender la vida: “si no defendemos la vida de los ciudadanos, cómo podemos hablar de la vida de la ciudad”, solía repetir Joaquín Pascal, portavoz socialista, codo a codo con Tomás frente a ETA.

“Ya que no condenan los atentados…” Al hilo de aquella intervención plenaria de Tomás Caballero, las víctimas piden hoy a los herederos de HB que no rindan culto a ETA en las listas electorales, en los homenajes a los etarras a la salida de la cárcel, en el desprecio de los acuerdos de condena. Y lo piden porque, como escribe Joseba Eceolaza, “la deslegitimación social de la violencia es lo prioritario por urgente, por determinante”.

En la reciente campaña electoral de Euskadi, Bildu le regaló a ETA la titulación de “grupo armado”, para mayor humillación de las víctimas y para decepción de peneuvistas y socialistas que esperan “nuevos pasos” de Bildu. Tras la abstención en la condena por el asesinato de Caballero, el PSN señaló que si Bildu no avanzaba, no podrían, por ejemplo, gobernar juntos en un futuro. La realidad es que tampoco en el presente han aceptado gobernar con Bildu en Pamplona. Aunque, todo hay que decirlo, le entregaron el gobierno y la alcaldía de la ciudad con la moción de censura.

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