El debate sobre los fijos discontinuos

Publicado el 09/04/2024 a las 05:00
Según los datos publicados por la oficina estadística comunitaria (Eurostat), al cierre del Año 2023, la tasa de paro general de la eurozona se mantuvo en el 6,4%, y la juvenil en el 14,5%, cifras mínimas de toda la serie histórica, mientras que según la Encuesta de Población Activa (EPA), España ha duplicado prácticamente tales cifras, siendo el país de la UE con mayor tasa de paro general, con 2,7 millones de personas desempleadas (el 11,7%), y juvenil, con 499.000 desempleados menores de 25 años (el 28,6%).
El mínimo histórico se alcanzó en 2007, cuando la tasa de paro general rozó el 8%, cambiando la tendencia con el comienzo de la recesión en 2008. Conviene recordar que la reforma laboral de 2021 (RDL 32/2021) de Pedro Sánchez, vigente desde 2022, trató de acabar con el problema del desempleo y la temporalidad en el mercado laboral, limitando los contratos temporales e impulsando los fijos discontinuos.
El Banco de España ha resaltado recientemente los efectos positivos de la reforma laboral en la reducción de la temporalidad en el mercado laboral español. Sin embargo, ha advertido que aproximadamente 1/4 de esta disminución se ha traducido en un aumento de los trabajadores con contratos fijos discontinuos, que experimentan altas tasas de rotación. Según la EPA, la tasa de temporalidad contractual (porcentaje de asalariados con contrato temporal respecto al total), que en 2021 era del 25,4%, descendió en 2022 al 15% y en 2023 al 16,5%, implicando mayor estabilidad laboral, dado que el grueso de la conversión de temporales a fijos discontinuos se produjo en el primer año de vigencia de la reforma laboral. La suma de ambas categorías elevó la temporalidad real por encima del 20%.
Antes de la reforma laboral, España era el segundo país con mayor tasa de temporalidad, hasta el 40%, y según los últimos datos de Eurostat se encuentra en la UE en tercera posición, con el 13,5%. Es cierto que la figura de los fijos discontinuos existía antes, pero su utilización se ha multiplicado por 9 desde el año 2019. La polémica por los asalariados con contratos fijos discontinuos inactivos, cobrando una prestación, sin contar como parados, marcó el balance del primer aniversario de la reforma laboral. También es verdad que en fecha 3/1/2023, el Gobierno se comprometió a publicar las cifras de fijos discontinuos inactivos, o parados, pero un año después sigue sin hacerlo, infringiendo, según la oposición, el Reglamento del Senado y la Ley de Transparencia.
El discurso del Gobierno ha ido cambiando a lo largo del año. Sin embargo, desde 2022 surgió la disparidad entre los datos del paro oficial registrado y el paro real efectivo, porque básicamente lo que hizo el Ministerio de Trabajo fue cambiar el nombre a los contratos temporales, convirtiéndolos en fijos discontinuos, con la particularidad de que dejan de contabilizar como parados, incluso en períodos de inactividad, maquillando así las cifras oficiales de desempleo; trampa estadística que permite al Gobierno reducir también artificialmente la tasa de paro general. Fue la Fundación FEDEA, junto al servicio de estudios de BBVA, quien acuñó el concepto de paro real efectivo ante la falta de información pública.
Según los datos de FEDEA y BBVA, al cierre de 2023, la bolsa de fijos discontinuos inactivos supera las 775.000 personas, datos coincidentes con el sindicato USO que los fija en más de 725.000. Si sumamos a los 2,77 millones de parados comunicados por el Gobierno, los 775.000 parados que se esconden bajo la alfombra de los fijos discontinuos, en realidad España superaría al final del Año 2023 la cifra real de 3,5 millones de parados efectivos, un 27% más que el registro oficial del Gobierno, más del 15% de la población activa, superando incluso las cifras de 2022 y 2023. Es decir, prácticamente el paro en España no habría mejorado respecto a los niveles anteriores a la pandemia, cuando en Noviembre/2019 ascendía a 3,49 millones de personas. Ello implica que los datos de paro actuales ya no son comparables con los de años anteriores, al reducir la tasa de temporalidad, y vender la bajada del paro, cuando realmente hay subida del mismo. La controversia deriva de que, para unos, los datos estadísticos disponibles son muy escasos y de gran complejidad, y para otros, el aumento tan elevado de los fijos discontinuos muestra un panorama que pone en cuestión el resultado exitoso de la reforma laboral.
Conviene recordar que culpar a las CCAA de la opacidad y ocultación de datos para maquillar la realidad, es faltar a la verdad, y aunque el Gobierno debiera ser el primer interesado en dotar de la mayor transparencia al mercado laboral, sin embargo, nunca tales datos se han depurado estadísticamente. El resultado para España es inestabilidad asegurada, con reflejo en la debilidad económica creciente del país.
Francisco Javier Sagüés Sala es abogado