Israel en Palestina

Publicado el 27/01/2024 a las 05:00
El conflicto que hoy ocupa la atención mediática es de larga historia. Más de 100 años. Por ello ha recibido el título de “La Guerra de siempre”. Me preguntan sobre lo que está pasando y nada mejor que volver a los antecedentes del actual enfrentamiento.
La idea de establecer el Estado de Israel en Palestina nació con la Declaración Balfour en 1917. Lord Balfour era el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido y proclamó la conformidad de su gobierno para crear un Hogar Judío en Palestina, de acuerdo con las aspiraciones del sionismo internacional. La idea fue bien acogida por la Sociedad de Naciones en consideración a su valor solidario y sentido humanitario.
De manera consecuente siguió en 1920 la creación del Mandato británico en Palestina y el proyecto de la creación de dos Estados: Palestina e Israel con capital compartida en Jerusalén. Así se aprobó una Resolución de las Naciones Unidas, la AG 181 con 33 votos a favor, entre ellos los de EEUU y la URSS. En contra estuvieron 13 Estados, incluidos todos los miembros árabes. Alegaron que el reparto territorial era muy conflictivo. Esto es obvio para quien pueda ver el mapa del reparto anejo a la resolución. El Reino Unido optó cautelosamente por la abstención junto con otros 9 miembros de la ONU, la cual tenía entonces no más de 52 miembros.
La Declaración Balfour era una manifestación unilateral a favor de crear un hogar judío - a National Home- en Palestina. Un lugar donde el pueblo hebreo pudiera vivir tranquilo. Era una medida oportuna tras el horror del Holocausto y tenía una finalidad pacifista. Así nació en 1948 el Estado de Israel. Un Estado que hoy destaca por su tecnología, su progreso, sus universidades, su agricultura, su occidentalismo, y que es la clave de la situación presente y futura de Oriente Medio. Un Estado que está a las puertas de Europa que participa cada vez más de la realidad occidental musical, folclórica, deportiva y de su geopolítica. Todo ello de la mano de Estados Unidos que asumió como propia la iniciativa que venía del gobierno británico y del sionismo.
Desgraciadamente, la Declaración Balfour ha fracasado en lo más importante de su objetivo. No ha servido a la causa de la paz. No ha conseguido un hogar judío. La Declaración puso en marcha una inmigración muy fuerte para un territorio muy pequeño, dio lugar a una situación de guerra civil con acciones del Irgún, calificado como grupo terrorista por la autoridad británica, la cual no supo o no pudo evitarla. Viendo la situación complicada Inglaterra decide abandonar el territorio en 1948 y el 14 de mayo Israel declara el nuevo Estado al amparo de la mencionada Resolución de las Naciones Unidas. Se produce la primera guerra de Israel con los países árabes circundantes y de ella resulta un reparto territorial distinto al previsto inicialmente. Cientos de miles de palestinos se vieron obligados a dejar sus casas y tierras. Sin posibilidad de volver, emigraron a Cisjordania, a Gaza, Jordania, Siria, Iraq, luego al sur del Líbano y a los países del Golfo pérsico, donde están en gran número. Y como ahora se dice con su memoria histórica.
Aquella inestabilidad fue creciendo y ha llevado a una situación contraria al respeto que la propia Declaración Balfour garantizaba para asegurar los derechos civiles y religiosos de la población afectada por su brillante idea.
Seis guerras se han sucedido incluida la actual. Israel las gana todas, pero la paz se le escapa. Hoy Europa y EEUU son conscientes del riesgo que corre la paz mundial porque el conflicto en el que Hamas se ha erigido sin fundamento en representante del pueblo palestino, está extendiéndose. En el fondo somos testigos de otro episodio más de una guerra que de manera latente está en esa parte del mundo, más cercana de lo que parece. A la vista de los antecedentes se puede concluir que la solución pasa por el apoyo a los factores sociales que en ambos lados existen a favor de una paz definitiva y en la responsabilidad de las potencias que hace 106 años gestaron la realidad de Israel en Palestina.
José Ramón Remacha. ExCónsul General en Jerusalén