El Rincón
Feijóo, ante su semana crucial
Sale a defender un programa que tiene que ser válido más allá de su derrota y ofrecer una alternativa al entreguismo al prófugo Puigdemont


Actualizado el 24/09/2023 a las 19:21
Semana crucial en la política nacional. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, hace frente a una sesión de investidura que tiene perdida de antemano. Sale a defender su proyecto como cabeza del partido más votado el 23-J, pero se topa con un éxito insuficiente. Con la suma de PP, Vox, Coalición Canaria y UPN le faltan 4 votos para la mayoría absoluta. Cuatro. Parecen una nimiedad pero son una inmensidad. Y, a pesar de todo, le toca armar un programa que sea válido más allá de su derrota y que ofrezca una alternativa al entreguismo a Puigdemont.
Y es que, mientras, Pedro Sánchez espera que caiga como fruta madura el candidato popular y maneja los tiempos para su propia investidura. El PSOE está en manos de los siete votos de los independentistas catalanes de Junts, con Puigdemont a la cabeza, que son los que ponen las condiciones, además de Bildu y PNV, claro. España pendiente del precio político a pagar a un prófugo de la justicia por malversación y a unos partidos que lo que buscan es desmembrar un país en el que no creen y a los que el PSOE les ha entregado la llave del Gobierno. Esa es la desquiciante realidad.
Líderes y deslealtades. Porque el precio que ha marcado Junts es prohibitivo para cualquier líder con principios. Para empezar, una amnistía que no cabe en la Constitución ni a martillazos. Esta obviedad, que también sostenía Sánchez antes del 23-J, ahora ya no lo es tanto. La puerta está abierta. Y por supuesto, no por convicción, sino por pura necesidad política, la de seguir gobernando a toda costa. Aunque eso suponga abdicar de los principios sostenidos hasta ayer.
El giro del PSOE es tan brutal sobre su propia trayectoria que hasta la vieja guardia histórica (Felipe González o Alfonso Guerra) han dicho esta semana “hasta aquí”, y ha salido en tromba a rechazar la amnistía porque supondría “falsificar la historia.” Claro que, donde el sentido común dice que estas advertencias debieran hacer reflexionar a la actual dirección, lo único que han conseguido es que además les llamen “desleales” por boca del navarro Santos Cerdán, secretario de Organización y la mano férrea de Sánchez en el partido.
El trasfondo. Así que la vida política camina sobre un precipicio que amenaza , en la práctica, el régimen político nacido en la Transición y con la Constitución del 78 tal lo hemos conocido todos estos años.
Un peligro simple de conjurar con algo tan sencillo como un entendimiento entre PP y PSOE que evitase que los 26 escaños independentistas impongan su hoja de ruta a los 258 que suman los dos grandes partidos. Tan fácil de decir como imposible de conseguir. En el conjunto de España y también en Navarra, donde la grieta es similar con UPN. Una tragedia. Este es el trasfondo real de la investidura de Feijóo.
Con una sociedad alejada del debate. Con la duda de cómo de hondo cala este debate en una sociedad española tan alejada de la política que, en buena parte, no quiere ver el salto en el vacío que puede producirse ni su trascendencia. Llevamos tantos años de erosión de la función política (iniciada con la corrupción y el clientelismo) que el deterioro de las bases del Estado de Derecho causa ahora un escándalo mucho más reducido del que debiera.
Con una sociedad inmersa además en un gran cambio de valores donde el compromiso político no figura entre las prioridades y donde la total incertidumbre sobre el futuro (con la pandemia y la guerra de Ucrania como detonantes) hace que se viva sólo desde el presente. Es el caldo de cultivo idóneo para aventuras peligrosas.
Sin perder la esperanza. Y no nos engañamos. La conversación social está mucho más centrada en el sentido o los excesos de la revolución en marcha en la Selección femenina de Fútbol o en la cara oscura de la tecnología que nos desborda, con las chicas de Almendralejo a quienes otros adolescentes han desnudado digitalmente con una app de Inteligencia Artificial.
En cualquier caso, caer en el derrotismo es un lujo que no podemos permitirnos. Queda la esperanza en instituciones como la Justicia (a pesar de todo), y en la fuerza de activar todas las voces críticas con la esperanza de hacer rectificar a Sánchez sobre el precio de la gobernabilidad. Hay mucho partido por jugar y en política nada está decidido hasta el último minuto. Esta semana, primera mano de una partida que se antoja larga.