"La lista más votada"

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Jose Miguel Iriberri

Publicado el 21/06/2023 a las 06:00

Cualquiera podía quedarse pasmado en el pleno de constitución del Ayuntamiento de Pamplona. La cortesía protocolaria se vio desbordada nada más comenzar la sesión por un intercambio de gestos afectuosos. El cruce de sonrisas, besos y abrazos entre distintos actores del ceremonial delataba cierta complicidad para el mejor desarrollo de la función. Un hipotético peregrino jacobeo de paso por la plaza, que se hubiera hecho un hueco en la sala, habría creído que los veintisiete hombres y mujeres pertenecían a la misma lista electoral, ganadora con una mayoría absolutísima de 27 sobre 27; y que el paseíllo de la urna para decidir la alcaldía era ya un puro trámite antes de iniciar la celebración, uno para todos y todos para una. Partícipe del encantamiento general, la recién elegida alcaldesa atinó con una llamada a la responsabilidad de todos para trabajar por una Pamplona emprendedora, abierta y solidaria. Unos aplausos transversales, a juego con el aire de la sesión, acogieron el discurso de Cristina Ibarrola, si bien sólo el PP apoyó a UPN en la investidura.

Pero no. Por debajo del encantamiento del acto corría el desencanto de EH Bildu, Geroa Bai, Contigo Navarra y PSN por la alcaldía regionalista que se avecinaba. El veto de PSN a Bildu, primer partido de la oposición, y el fracaso de una alternativa en torno a Geroa Bai dejaba la vara de mando en manos de la lista más votada. La lista ganadora de las elecciones por el voto directo de los electores. La que finalmente vale cuando no sale una cuenta de consenso entre las listas perdedoras. Otra vez, y de manera consecutiva desde 1987, la lista de UPN. Con sumas como la de 2019 (13 concejales) y con restas como esta de 2023 (caída a 9).

Salvo la riada de cordialidad, nada ocurrió en la sesión que no estuviera ya previsto. O casi nada. Elma Saiz -por cierto, un 9 sobre 10 en el examen de DN a los candidatos- ya había proclamado desde el principio de los tiempos (electorales) que ni con Ibarrola ni con Asirón, pero sorprendió tal vez con la fórmula elegida. La papeleta en blanco es de mal gusto en asuntos de relumbrón porque equivale al silencio de quien ni fu ni fa, pasando veinte pueblos y déjame que te cante, limeño. Sin embargo, al colocarse de perfil, PSN le estaba abriendo la alcaldía a UPN. A la fuerza “conservadora”, en palabras de Pedro Sánchez, a quien le ha caído la decisión del PSN como al pasto el rocío en el verso de Neruda. Una barrita energética para su corta, pero dura, marcha entre el batacazo de mayo y el suspense de julio.

¿Papeletas en blanco del PSN para evitar su propia alcaldía si le votaban Bildu, Geroa Bai y Zurekin en un ataque de desesperación? ¿Quizás por si el día de mañana, o más bien de pasado mañana, quieren rellenar la papeleta en una moción de censura contra Ibarrola? Es posible que más de un concejal, por no decir todos, pensaran ya en la moción mientras la alcaldesa repartía las medallas, pero solamente el de Contigo tomó la iniciativa ante los medios: ahí estaba su voto, sin tiempo que perder. Nada. Los destinatarios de la oferta le dejaron colgado del voto. Continuaban encantados con la sesión y desencantados entre ellos, un poco todos contra todos. ¿Una moción de censura? A quién se le ocurre ese día y a esa hora. “Cristina Ibarrola es la alcaldesa de Pamplona y es mi alcaldesa”, llegó a afirmar Koldo Martínez con la perspicacia propia de un decano de la corporación y un ya veterano político.

En fin; ver venir.

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