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"Que no tienen miedo, dicen, ¡qué tontería!"

Avatar del Chapu ApaolazaChapu Apaolaza06/09/2022
En los encierros de Sanse, Aitor cogió un toro en Real Vieja al principio del recorrido y llegó hasta la Estafeta a las puertas de la plaza. Vale que el encierro no es una prueba deportiva. O al menos, no es solamente eso. El encierro no es una carrera porque no se puede medir en dimensiones físicas. Reducirlo a una cuestión de velocidades y de distancias es perderse más de la mitad del misterio que supone que el hombre se ponga delante de un toro. Los ‘aitores’ son, Xabi, Ander, Borja, Javier, Jose y muchos más de una nueva generación de corredores que han hecho cierto el lema de más difícil, más alto, más lejos. El error consiste en considerarlos deportistas y justificarlos con el argumento de que corren más porque se han preparado más o porque están más fuertes, que lo están.“No son como tú y como yo”, se excusan algunos, y ahí se equivocan, pues les restan el mérito de hacer lo que ha hecho nadie siendo justamente como todos. Explican su pericia con que están muy fuertes, pero el músculo que más en forma tienen es el corazón. Piernas, cabeza y sobre todo corazón es lo que uno necesita para abrir la zancada, meter los riñones y aguantar una carrera cuando el cuerpo te pide apartarte, almorzar y mañana será otro día. Como los demás temen que un toro les arruine la vida que les espera al otro lado del vallado, un padre, una madre, un hijo, una mujer -enhorabuena Xabier y Borja-, exactamente igual que los demás. Que no tienen miedo, dicen, ¡qué tontería!. Tienen el mismo miedo que los otros, y con ese miedo corren como corren, y donde termina la carrera de uno empieza la suya y queda el placer inmenso de verlos pasar y seguir adelante y pensar: “Ahí va un tío en la cara de un toro”. Y dar las gracias por haber tenido la suerte de compartir la carrera con ellos el tiempo que sea. Porque de pronto llega un momento en que la vida te empieza a recordar que nada es para siempre y que todo -incluido el encierro- se acaba. Cuando llegue ese día sabrás que el encierro estará en las mejores manos y piernas que hayan existido nunca.
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