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No debe de ser fácil ser Javier Esparza

Obligado a calcular estrategias para invertir su destino, ahora se enfrenta a una nueva decisión: si reeditar o no Navarra Suma

Ampliar Javier Esparza
El presidente de UPN, en el Parlamento con ocasión de un pleno el pasado junioArchivo
Publicado el 07/08/2022 a las 06:00
Si gobernar es decidir, tal y como proclama el dicho político, tratar de gobernar también requiere la toma de decisiones y más si ese tratar se va prolongando a lo largo del tiempo hasta amenazar con eternizarse.
Que se lo pregunten a Javier Esparza. El presidente de UPN vive ante una bifurcación de caminos prácticamente desde que en 2015 asumió el mando de la formación regionalista, poco después de que a su partido le arrebataron el Ejecutivo navarro con él como candidato por primera vez. Todavía sin presidir UPN ya tomó una decisión sonora: renunciar a encabezar la lista electoral si Yolanda Barcina, como ella pretendía, formaba parte de la misma. Esparza venció en aquel pulso doméstico y también posteriormente en los comicios forales al continuar UPN como fuerza más votada, pero -ya se ha dicho- perdió el Palacio de Navarra frente a la mayoría formada por el cuatripartito Geroa Bai, Bildu, Podemos e I-E que entronó a Uxue Barkos. Instalado en la oposición, donde no hace falta aire acondicionado porque siempre hace frío, se le multiplicó la exigencia de pensar hacia dónde ir. En definitiva, qué hacer para volver a gobernar. De ahí nació Navarra Suma, coalición junto a Ciudadanos y el PP con la que el líder regionalista planeó concentrar y optimizar todo el voto del centro-derecha para alcanzar la mayoría absoluta o, cuanto menos, hacer desistir de otros planes al PSN con muchos escaños. Fueron veinte. Muchos, por supuesto. Tantos como insuficientes hacia un partido socialista que no desistió: Chivite, presidenta con Geroa Bai y Podemos de socios internos y Bildu como imprescindible externo.
No debe de ser fácil ser Javier Esparza, el hombre que gana elecciones pero no gobiernos. Obligado a calcular estrategias para invertir su destino, ahora se enfrenta a una nueva decisión: si reeditar o no Navarra Suma de cara a las elecciones del próximo año y, en caso afirmativo, con qué formato. Que UPN concurra en solitario o no. Las piezas del puzle tienen hoy formas distintas a las de 2019. El Ciudadanos que entonces alcanzaba los mejores resultados de su historia atraviesa actualmente una “refundación” tan agónica como si la orquesta del Titanic hubiera variado al heavy metal con el barco ya en zozobra. Al PP, por su parte, todas las previsiones le otorgan una subida nacional, aunque Esparza sostiene que el auge popular no condicionará el dilema sobre la pervivencia de Navarra Suma. ¿Cabalgar sobre la ola de Feijóo o jugar la apuesta arriesgada de que UPN capitalice por sí mismo un ascenso del centro-derecha? Para complicar más todo hay incluso piezas nuevas, ya que aún se desconoce dónde pararán los sublevados y expulsados Sayas y García Adanero.
Muchas circunstancias para una decisión cuyo éxito o fracaso final no parece además que vaya a estar en manos exclusivamente de la formación regionalista. Para retornar al gobierno, Esparza y UPN dependerán de que otras combinaciones no fructifiquen o quién sabe si de transitar por complicidades todavía vírgenes. Un Everest si se tiene en cuenta que el PSN se ha bebido la pintura roja con la que trazaba las líneas rojas respecto a Bildu a la misma velocidad que un tinto de verano en una barbacoa piscinera. ¿Condenar a ETA? ¡Mejor que no falte el hielo!
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