El milagro 224

Actualizado el 31/07/2022 a las 10:06
Transparencia ha comunicado que el viaje privado de Yolanda Díaz con siete asesores en Falcon a Roma a ver al Papa ha costado 224 euros en total. ¡Milagro! Solo en taxis y cacahuetes en el avión uno gasta el doble. No me dirán que no es una ganga. El otro día en Barajas pagué una ronda de cafés y cruasanes y casi me sale mejor invitar a mis compañeros a gambas en La Paloma. ¡Sería más barato mandar a la vicepresidenta a Roma con sus asesores que tenerla en Madrid!
224 euros, ocho personas en avión privado a Roma… han debido disimular mucho la factura. A mí me parece muy bien que los vicepresidentes y los ministros viajen, y que lo hagan en avión oficial; no van a ir en el Ryanair. En general, estoy a favor de que la gente vea mundo y que -si puede- agarre el avión y se vaya a Londres a ver la ópera y a tomar una copita de champaña, o a la México a ver a José Tomás. Yo mismo lo hice una vez, aunque no estoy ni contra los viajes oficiales de los vicepresidentes, ni contra sus sueldos ni mucho menos contra el subirse a un avión, que es algo que adoro. Ni siquiera estoy contra el Papa. Lo que le reprocho justamente a Yolanda Díaz es que su partido llegó al poder clamando en contra de los privilegios del transporte de los políticos, los coches oficiales -no digamos los aviones-, el hecho de que el Estado les pagara los billetes para conocer el mundo y contra el abuso del transporte aéreo por el que para conservar el planeta, mis hijos deberían conocer Nueva York en las postales. Yo celebro que la gente viaje y cobre dinero por su trabajo en un país en los que los miembros del Gobierno ganan una miseria.
También me echan en cara que Rajoy gastaba mucho; ni que fuera mi hijo, Rajoy. En una cena de camino a la final de la Eurocopa, se pulieron mil euros en una cena en el Falcon. El avión presidencial funciona como una embajada aérea, no querrán que sirva el presidente jamón sin curar y vino de cartón. Mil euros, poco me parece.