Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

“La dignidad e igualdad de la mujer no es un valor occidental, sino un deber universal”

Artículo de opinión de Pedro Charro

Avatar del Pedro CharroPedro Charro23/08/2021
Cayó una lagrima por la mejilla de la periodista francesa, muy morena, de origen afgano, que acababa de dejar Kabul justo cuando los barbudos entraban en la ciudad, posando ante la cámara con fusiles y sandalias, y esa lágrima, explicó, era por todas las chicas de allí a quienes se había animado a quitarse el velo, a salir de casa, a ir a la universidad; por todos los chicos que se sentían por fin parte del mundo, sin una losa encima de normas y prohibiciones, por todos los que quemaban papeles, borraban perfiles en las redes y cuya única esperanza era salir del país como fuera; una lagrima por lo que quedaba atrás: la gente que ella había querido, el aire transparente de las montañas, los años empeñados en ese país altivo y remoto; un lamento por todos esos cambios que, según ella, estaban ocurriendo y que ahora se iban al traste. No es una buena idea invadir un país para hacerlo cambiar, decían en la tele, ni las riadas de dinero que solo logran aumentar el reparto del botín y la corrupción, pero ahí estaba pese a todo esa lágrima de remordimiento por haberles abandonado, y mientras en la tele se hablaba del futuro, o si detrás de todo estaba Pakistán, que siempre había apoyado a los barbudos, o Irán, o puede que Turquía, toda la compleja geopolítica de algo así, la lagrima no terminaba de caer, seguía colgada en la mejilla de la mujer mientras la tele mostraba ahora mujeres con burka, y hablaba de las amenazadas por acudir al trabajo, de varias juezas asesinadas, y un tertuliano se preguntaba si no era una temeridad querer imponer allí, en esa sociedad medieval, los valores occidentales, una misión imposible, un choque con su cultura, dijo, y entonces la joven de la lágrima replicó enseguida que no eran valores occidentales lo que se intentaba instaurar, sino valores universales, porque la dignidad e igualdad de la mujer no es un valor occidental, sino un deber universal que rige en cualquier parte y por el que hay que luchar, y esta respuesta precisa y valiente, que explica tantas cosas, quedó un momento en el aire, como una nueva lágrima acusatoria, pero enseguida pasaron a otra cosa, y se perdió.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones