"He pasado unos días fuera del mundo"

Actualizado el 02/08/2021 a las 10:35
He pasado unos días fuera del mundo, en un refugio monacal donde reinaba el silencio y no había nada que hacer, solo contemplar con alborozo que el sol salía por la mañana, apenas un pequeño resplandor sobre los montes al principio, como si pidiera permiso, y enseguida se oía la campana llamando al rezo y luego las horas se extendían como una larga jornada sin obligación ni propósito. Era el tiempo a mi disposición, eso que nos atrae y nos asusta. Por la mañana, antes del calor, paseaba a lo largo de la orilla de un río, entre alcornoques, alisos, pinos, y más arriba jaras y piorno serrano. Al ser un valle cerrado y húmedo, se daban también las sombrías hortensias y hasta el bambú. Después de comer echaba un siesta y luego me sentaba un rato junto a la fuente, cruzaba alguna palabra, escribía una línea y disfrutaba de la placidez de la tarde. Una sensación de serenidad iba venciendo a la sospecha de que estaba haciendo algo inútil, que me iba perder algo importante, que abandonaba mis obligaciones. Apenas he leído, acaso releído algo muy breve. No he abierto un periódico ni oído la radio, ni visto la tele, ni internet. No tenía propósito ni programa, pero el día se llenaba en seguida con un sabor distinto. No había nada que hacer, pero no había un minuto libre. En un sitio así suceden en realidad muchas cosas. El cuerpo, por ejemplo, me ha dolido de una manera distinta, como si por fin le dejara hablar y aprovechara su oportunidad. He pensado, pero los pensamientos no me han arrastrado. He tenido sueños intensos, agitados, como si me librara de viejas obsesiones. No he descubierto otra cosa sino lo que se ve a simple vista. Por ejemplo, que lo que más se echa en falta es estar sin conexión al móvil. Tenerlo allí a mano y mudo es complicado. Vivimos bajo un aluvión de mensajes, noticias, historias, llenos de estímulos que nos sobrepasan y querríamos parar, pero es imposible. No hay lugar donde escapar, nos tiene presos, nos sigue como la sombra. La mejor manera de desinformar es llenarnos de información. La mejor manera de separarnos es estar siempre conectados. No habrá pronto lujo mayor que el silencio.