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OPINIÓN

"Es extraño ver San Sebastián en una película de Allen"

Opinión de Pedro Charro Ayestarán

Avatar del Pedro CharroPedro Charro10/05/2021
He visto la película que Woody Allen rodó en San Sebastián, Rifkin's festival, que no está a la altura de sus mejores obras, sin duda, pero se ve con gusto, pues Allen es un maestro en reírse de sí mismo y en sus películas hay siempre esa mezcla inconfundible de preocupaciones trascendentales junto a un humor algo amargo y guiños al cine clásico que admira. Es extraño ver SS en una película de Allen, es como si sus personajes se hubieran confundido de lugar. Todo sale muy bien, es verdad, y vemos la Concha, el María Cristina, los puentes, el peine de los vientos etc. pero es una SS dulcificada, fuera de contexto, como si estuviera en la costa azul. En suma, una SS que prescinde de lo vasco, como si se diera un respiro y donde no hay referencias a todo lo que para nosotros es omnipresente, pero que para un espectador de Singapur o de Los Ángeles poco importa. Es una visión que prescinde del peso agobiante de eso que llamamos identidad y que presenta una ciudad quizás más verdadera, aligerada, como si se le hubiera quitado peso. Como si se mostrase por fin desnuda. Por lo demás, ya dijo Baroja que San Sebastián tenía poco de vasco, que era una ciudad de veraneantes, como esos que en la película vemos contemplar la bahía, embelesados. Ahora recuerdo que estuve en el festival de jazz justo cuando Allen rodaba allí su película, en agosto del 19, cuando no había covid y éramos felices sin saberlo, que debe ser la única forma de serlo, y a pesar de la lluvia la ciudad estaba llena de gente y se oía hablar francés e inglés frente al Kursaal, donde había cantado Joan Baez. Era la ciudad cosmopolita, global y algo frívola que refleja Allen, la ciudad de veraneantes de Baroja: un hervidero de gentes, un lugar deslumbrante, lleno de energía. Pero el rodaje de Allen también creó molestias y quejas, y Bildu, recuerdo, mostró su enérgico rechazo a lo que despectivamente definió como “cultura del espectáculo” frente a la “cultura popular”, en la que son grandes expertos, como se sabe, lo que no deja de ser un motivo más para ver la película sin falta y volver a San Sebastián en cuanto sea posible.
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