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OPINIÓN

“Cerca nuestra, en esta ciudad, hay gente extraordinaria. A veces nos la cruzamos y no lo sabemos”

Opinión de Pedro Charro Ayestarán

Avatar del Pedro CharroPedro Charro03/05/2021
A veces, por la tarde, bajo un rato al parque y me siento en un banco con un libro, pero enseguida lo dejo de lado y veo a los perros que llevan de la correa a sus amos, a los niños que llevan de la mano a sus padres, a los corredores que pasan echando el bofe, a los que van hablando por el teléfono sin pudor discutiendo sobre una herencia, comprando huevos o rompiendo con su pareja; a lo lejos se oye una sirena que se acerca y luego se va, como si estuviera programada para agitarnos, las bicis insisten circular fuera de su carril, como un adolescente que retara al mundo, y yo me levanto la solapa porque una nube ha tapado el sol y esto es Pamplona. Abro el libro y leo que el hombre siempre está solo, ajeno a sí mismo, separado de sí, y que vivir es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser, y después cierro el libro y escucho el viento en la copa del gran olmo donde los pájaros van a los suyo; lo que buscamos en un libro es una línea memorable, lo mismo que al escribir, me digo allí, junto al gran olmo que con sus ramas casi toca el suelo y que tiene algo de africano, lo que me hace pensar en Burkina Fasso, ese país donde han asesinado a dos periodistas. Es cruel que el mundo siga rodando después de algo así, como si nada. Ahora el sol vuelve a darme en el cogote y en el bolsillo toco la entrada para la suite de jazz de esta tarde del trompetista Manuel Blanco, donde estará también el gran Javier Colina. Cerca nuestra, en esta ciudad, hay gente extraordinaria, a veces nos la cruzamos y no lo sabemos; gente que quiere contar lo que pasa aunque se jueguen la vida, artistas que nos consuelan de lo que pasa, gente común, sobre todo, que hace sencillamente lo que debe y así salvan al mundo cada día. Recuerdo ahora a Colina reclinado sobre su contrabajo, pellizcándolo, sacándole un quejido con el arco en aquel emocionante concierto, con Bebo Valdés al piano. Lo que buscamos en un concierto, me digo, es también un momento memorable. Para esta noche han anunciado una gran luna rosa de primavera, recuerdo; todo va y viene, gira y retorna, como un tema de jazz que parece perdido y de pronto vuelve a aparecer.
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