VW Navarra busca atajar un absentismo laboral que se ha estancado en el 9%

Casi tres años después del controvertido acuerdo para traspasar la gestión de bajas comunes a una mutua, el problema continúa sin remitir

Sala de rehabilitación de Mutua Navarra, donde Volkswagen Navarra tiene concertada la gestión de las bajas comunes desde 2021
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Sala de rehabilitación de Mutua Navarra, donde Volkswagen Navarra tiene concertada la gestión de las bajas comunes desde 2021
Sala de rehabilitación de Mutua Navarra, donde Volkswagen Navarra tiene concertada la gestión de las bajas comunes desde 2021

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 14/10/2023 a las 05:00

El absentismo laboral crónico en Volkswagen Navarra, con una media de unos 400 trabajadores que diariamente faltan al trabajo con o sin justificación para una plantilla de en torno a 4.500 empleados, es uno de los quebraderos de cabeza que la dirección de la empresa intenta corregir sin éxito desde hace más de una década. La negociación exprés del X convenio actualmente en marcha es la nueva oportunidad con la que se pretende embridarlo. El gerente de relaciones industriales de la empresa, Jesús Galindo Parejo, lo dejó bien claro durante la segunda reunión con el comité: el acuerdo debe pivotar principalmente en la mejora del absentismo, la productividad y la competitividad en costes para lograr que se adjudiquen las producciones de 350.000 coches por año desde 2027. “Ambas partes son conscientes del problema grave que el alto absentismo genera en los trabajadores y la organización, por lo que siguen comprometidos con su reducción. Se activará el servicio médico externo para trabajadores en situación de alta médica”, rezaba la última propuesta de la empresa.

Hasta la fecha, todos los esfuerzos para acabar con esta anomalía han resultado baldíos e incluso el problema no ha dejado de empeorar para desesperación de los responsables de la planta. Si en 2011 el absentismo rondaba el 4%, este se llegó a duplicar hasta rozar el 8% a finales de 2019. La empresa, que hace tiempo dejó de informar públicamente sobre este incómodo tema, destacaba en 2018 que, de los 350 operarios que diariamente solían ausentarse entonces con o sin justificación, solo en 25 casos correspondían a contingencias profesionales. Otro dato que aportó fue que el 60% del absentismo se concentraba en el 6% de la plantilla, mientras que el 80% de los trabajadores nunca estaban de baja o las tenían de corta duración.

Frente a estos datos, el comité (13 UGT, 8 CC OO, 5 ELA, 3 LAB y 2 CGT) siempre ha atribuido el elevado absentismo a los problemas músculo-esqueléticos derivados del trabajo repetitivo en la cadena y al envejecimiento de la plantilla, que sigue en una media de edad elevada pese a las sucesivas tandas de prejubilaciones. La preocupante tasa de inasistencias del 8% de finales de 2019 empeoró a lo largo de 2020 hasta flirtear en torno al 10%, porcentaje que en algunos talleres se acercó peligrosamente al 13%. Este deterioro se atribuyó a los efectos de la pandemia, pero la progresiva vuelta a la normalidad no significó el retorno a los valores previos y la tasa de absentismo se ha atascado en torno al 9%, según los datos en los primeros siete meses de este año facilitados por fuentes sindicales a partir de la información de la empresa.

60% del absentismo en la planta de Landaben se concentraba en un 6% de la plantilla, según los datos que la propia empresa facilitó en 2018. En los últimos años, Volkswagen Navarra ha preferido omitir cualquier dato en relación con las inasistencias por considerarlo un tema interno.

VARIOS INTENTOS FRACASADOS

El primer intento serio para rebajar el absentismo llegó con el acuerdo del segundo modelo, firmado en marzo de 2016. Aquel documento fijaba que las ausencias, justificadas o no, debían recortarse al 3,5% para julio de 2019, objetivo ante el que dirección y comité se comprometieron a “crear las condiciones necesarias” para hacerlo realidad. Sin embargo, las inasistencias siguieron en la misma tónica hasta llegar a una situación que la empresa calificó en 2018 de “insostenible” por reducir “gravemente” la competitividad frente a otras plantas del grupo y de poner en peligro “la electrificación”.

Esta falta de resultados convenció a la dirección de Volkswagen Navarra de que la única forma de rebajar estas inasistencias era trasladar la gestión de las bajas médicas por causa común a una mutua, pero el comité no estaba dispuesto a ello. Los responsables de la factoría consideraban que el elevado absentismo erosionaba la reputación de la factoría a ojos de Alemania, mientras que la parte social interpretaba la exigencia de la mutua como un “ataque desproporcionado” a la plantilla que ponía en entredicho la “honorabilidad” de quienes estaban de baja por prescripción médica, además de suponer una erosión para el sistema público de salud.

El enrocamiento de las partes acabó con una de las mayores crisis en las relaciones laborales conocidas en la factoría de Landaben. A finales de 2019 la dirección de Volkswagen Navarra decidió imponer su criterio a partir del 1 de enero de 2020, lo que fue contestado por el comité programando una huelga de cinco días que iba a arrancar justo antes de las Navidades. La convocatoria de estos paros sentó rematadamente mal en el seno del gigante automovilístico, que entendía que la gestión de las bajas comunes por la mutua beneficiaba a las dos partes. La sede en Alemania llamó a capítulo a los responsables del comité la semana antes de la huelga y, tras una “complicada y dura” reunión que alargó varias horas con el máximo responsable de producción y logística de Volkswagen, Andreas Tostmann, los representantes UGT y CC OO anunciaron la desconvocatoria de los paros, aunque lograron retrasar un año la aplicación de la medida hasta enero de 2021.

Pese a la rúbrica del acuerdo contra el absentismo firmado en noviembre de 2020, estos sindicatos ya advirtieron entonces de que la gestión de las contingencias comunes por la mutua no iba a reducir el absentismo. Y el tiempo parece haberles dado la razón a tenor de los datos de este año, más de dos puntos por encima del 6,8% que se habían fijado las partes tres años atrás. Parte de la solución podría venir a través del proceso de bajas incentivadas dentro de las medidas que se están barajando para resolver el excedente de 400 empleos en 2024 y 2025. Con ello se confiaría en darle un buen bocado al absentismo estructural que obliga a la empresa a contar de forma constante con un contingente de entre 300 y 400 eventuales para cubrir las inasistencias.

Claves para entender el alto absentismo
1 Inasistencias. De los alrededor de 4.500 empleados de Volkswagen Navarra, en torno a 400 faltan diariamente tanto por razones justificadas, como una baja médica, como injustificadas.
2 Envejecimiento. El gran número de trabajadores que se incorporó entre finales del los años 80 y mediados de los 90 ha conducido a que, de golpe, muchos estén rozando los 62 años.
3 Relevos. Desde 2018 y hasta 2022, la empresa ha prejubilado a 474 veteranos y ha incorporado otros tantos menores de 30 años. Este año se prevé sumar a otros 147.
4 Eventuales. Para cubrir el absentismo crónico, Volkswagen Navarra cuenta con entre 300 y 400 eventuales para cubrir las inasistencias al trabajo.

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