Maneras de emprender
La joven de Alsasua que quiere desvelar lo que ocurre detrás del telón
Victoria Álvarez Musetti abrió hace unos meses Pájaros Pintados, una novedosa iniciativa cultural


Publicado el 07/10/2023 a las 05:00
Cuando le preguntan cómo se define, escoge las palabras reservada, empática, trabajadora y creativa. Cuando tiene que seleccionar las que hablan del espacio creativo teatral Pájaros Pintados, que inauguró en abril en el barrio de San Juan, se lo piensa un poco más. “Creo que mi negocio refleja lo que soy. Muestro con él eso que me reservo para mí en mi vida privada y lo comparto en este proyecto a través de lo artístico”, reflexiona. Uruguaya de nacimiento y alsasuarra desde los cinco años, Victoria Álvarez Musetti (1999) quiere hacer partícipe al público de lo que sucede entre bambalinas. ¿Cómo? Abriendo las puertas del proceso creativo de las obras que escribe, produce y codirige, e invitar a los espectadores a sus ensayos. Además, organiza talleres y eventos que van desde clases de escritura, creación artística o interpretación, hasta encuentros literarios.
Todo surgió después de que Victoria dedicara sus prácticas universitarias a la gestión cultural. Aterrizó en el festival Rincones y Recovecos de Pamplona y allí conoció a Sergio Gayol y a su compañía, Teatro del Cuervo. “Me propuso que le envira un texto para que pudiese valorar mi forma de escribir, y a partir de ahí empecé a colaborar con su compañía en Asturias”, rememora. Poco después nacía Pájaros Pintados como compañía teatral. “Mi primer proyecto fue ‘Shere Khan, el otro libro de la selva’, una obra para el público familiar, que es al mismo tiempo una coproducción con Teatro del Cuervo y la compañía riojana Realidad Traviesa”, explica.
Meses más tarde daba vida a un local, bautizado con el mismo nombre que su compañía, para compartir con el público su trabajo. “Creo que es importante que la gente pueda sentirse partícipe y acercarse, no solo al teatro, sino también a otras artes, para conocer cómo funcionan”, cuenta. “El público está acostumbrado a ver el resultado pero no ve cómo se llega hasta eso; y lo que genera interés es verlo desde dentro”, añade. De esta forma, Victoria, inmersa ahora en la producción de la obra teatral ‘El jardín de Olivia’, describe que puede resultar curioso cómo antes de iniciar un ensayo todo el equipo calienta, no solo el reparto de actores y actrices. “Después, pasan a probar el texto con movimientos u objetos que hay en la sala”, detalla. Mientras, el director les da pautas sobre cómo deben marcar esos movimientos. “Y yo me encargo de comprobar si eso funciona con el texto o no”, añade. “Nos gusta compartir todo ese proceso”, cuenta.
Victoria ha ideado un espacio en el que compartir no sólo lo que sucede detrás del telón, sino también cualquier proceso artístico. “No tienes que ser profesional para poder hacer cosas creativas”, argumenta. Por eso imparte talleres y cafés creativos, donde ofrece un espacio de reunión para escribir en diferentes lugares de la ciudad que sirvan de inspiración. Hasta el momento, le ha sorprendido que parte de su público son personas jubiladas que intentan descubrir nuevas aficiones, “que tienen que ver más con lo emocional o con explorar su creatividad que con lo físico”, cuenta.
Además, también ha concebido este local como un “espacio pensado para que los jóvenes creativos encuentren su lugar y se puedan nutrir y enriquecer de la experiencia de otros que tienen más trayectoria”, termina.
EMPRENDER EN EL ARTE
Victoria cuenta que emprender en el sector del arte es difícil, porque no existe un camino marcado. “En otras profesiones tienes más claro qué pasos seguir para llegar a cierto objetivo; en este caso, cada uno tiene que buscar su camino y ver cómo se quiere desarrollar como artista”, argumenta. “También es muy difícil encontrar estabilidad en lo artístico”, confiesa.
Sin embargo, ha descubierto que, aunque ser joven supone una desventaja para emprender “porque tienes menos recursos, experiencia y apoyos”, hacerlo más tarde también implica superar más miedos. “Tendría otra estabilidad a la que renunciar; ahora, como no tengo nada, lo veo como una oportunidad”, termina, con una sonrisa.


