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XXIV Congreso Nacional de la Empresa Familiar

Cuando la empresa familiar se convierte en un gigante

Dos casos de éxito muestran la fórmula para dar entrada al capital externo sin perder su idiosincrasia

Ampliar Juan Manuel Cendoya, Sol Daurella y Eloy Planes durante el coloquio sobre crecimiento
Juan Manuel Cendoya, Sol Daurella y Eloy Planes durante el coloquio sobre crecimientoEDUARDO BUXENS
  • C.L. Pamplona
Publicado el 27/10/2021 a las 06:00
Existe la creencia generalizada de que la empresa familiar es necesariamente pequeña, algo que la realidad demuestra equivocado. Muchas de las grandes empresas españolas tienen origen familiar y buena parte de ellas conservan esta seña de identidad. Sin ir más lejos, los asistentes al Congreso Nacional sobre la Empresa Familiar, que se celebró en Baluarte, pudieron conocer de primera mano dos casos concretos de compañías pequeñas que en los años 60 limitaban su actividad al ámbito nacional y que en la actualidad se han convertido en gigantes internacionales en sus respectivos sectores.
Durante un coloquio centrado precisamente en el crecimiento, moderado por el vicepresidente de Santander España, Juan Manuel Cendoya, los representantes de Coca-Cola Europacific Partners, Sol Daurella, y Fluidra, Eloy Planes, trasladaron al público lo que llevó a estas compañías a expandirse más allá de las fronteras y dar entrada a inversores externos sin perder su carácter familiar. Daurella explicó el modelo de negocio de Coca-Cola consiste en franquiciar la producción y embotellado de sus bebidas otorgando una exclusividad territorial, lo que llevó a que el mercado español estuviera dividido en siete empresas familiares. Conforme a las indicaciones de la multinacional norteamericana, estas empresas afrontaron una complicada fusión en la que surgieron “resistencias”, ya que todas las familias querían mantener el control sobre sus respectivas zonas. Pese a las dificultades, dicha integración acabó con éxito, aunque unos años después, en 2008, esta consolidación se tuvo que afrontar a nivel europeo y, posteriormente, adquirir otra empresa en Australia, una operación que se gestionó mediante videoconferencias por Zoom. “Lo más complicado fue gestionar el cambio cultural de tres empresas, pero salió muy bien”, indicó Daurella.
El deseo de un grupo de instaladores de piscinas y pistas de tenis para fabricar por ellos mismos los elementos necesarios para este tipo de construcciones les empujó a crear en 1969 su propia compañía de producción, Fluidra. Este fue el germen de una empresa familiar que comenzó a internacionalizarse ya en los años 70 y que, dos generaciones después, les llevó a adquirir en 2017 uno de los tres grandes fabricantes norteamericanos para entrar en aquel mercado, que representa la mitad del negocio mundial. “Parte del éxito se debe a que la empresa ha sabido dejar espacio para las nuevas generaciones”, sintetizó Eloy Planes.
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