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Sostenibilidad

La bolsa libre de plástico llega a las patatas fritas

La ha puesto en el mercado el grupo navarro Apex, que no descarta extenderla al resto de sus aperitivos

Imagen del envase de las patatas Marinas, del Grupo Apex, libre de plástico
Imagen del envase de las patatas Marinas, del Grupo Apex, libre de plástico
Publicado el 28/09/2021 a las 12:33
La primera bolsa de patatas fritas sin plástico de la Unión Europa ya es una realidad. La acaba de poner en el mercado el grupo navarro Apex con presencia, además de en la Comunidad foral, en Madrid, León, Zaragoza, Valencia, Mallorca y Ciudad Real y propietario de marcas como Aspitos, Jumpers, Vicente Vidal, Espada o Marinas. Por el momento, la bolsa se emplea en los envases de 150 gramos de las patatas fritas Marinas que se elaboran en León aunque desde la compañía no descartan que a futuro se pueda extender al resto de sus aperitivos y extrusionados. Se trata, explican sus responsables, de una bolsa 100% libre de plástico, biodegradable y de materiales compostables, que cumple con el estándar internacional de compostaje. El 100% de la composición vegetal de la bolsa procede de procesos sostenibles de producción (se elabora con materiales procedentes de bosques de cultivos responsables certificados por la FSC (Forest Stewardship Council) y el PEFC (Programme for the Endorsament of Forest Certification).
Como explica Marina Ribé Garriga, directora de Comunicación y RSC del grupo navarro, uno de los objetivos recogidos en el plan de sostenibilidad de la compañía es la reducción progresiva de los plásticos, “una de las principales causas que perturban el entorno y la biodiversidad”, remarca antes de recordar que una bolsa de patatas de plástico tarda un mínimo de 100 años en degradarse con todo el impacto que supone para el medio ambiente, la biodiversidad, la salud de las personas y la huella que deja (contaminación, degradación de entornos naturales...).
El grupo trabaja ahora con el objetivo de conseguir en el ejercicio que acabará en mayo de 2022 que todos los plásticos que se utilicen en la compañía puedan reutilizarse. Asegura Ribé que, para reducir los plásticos que ponen en el mercado y en busca de nuevas alternativas, se embarcaron en el proyecto que les ha llevado a esa pionera bolsa de patatas fritas libre de plásticos. Entre los principales hándicaps que han tenido que vencer está el de no perturbar la calidad de su producto ni la vida útil del mismo lo que les llevó a implicar a diferentes departamentos y a un desarrollo de más de 24 meses haciendo pruebas para que el producto mantuviera su vida útil. “Hemos conseguido mediante materiales compostables no sólo obviar el plástico sino mejorar la vida útil del producto al mejorar las barreras de oxígeno y CO2 de la bolsa y las condiciones térmicas de la misma”.
A la espera de la respuesta que reciban de los consumidores, Ribé asegura que aunque el nuevo envase se ha lanzado como piloto en las patatas fritas, en el grupo confían en poder extenderlo a futuro al resto de snacks de la marca. La responsable de RSC de la compañía admite que los importantes cambios en la producción requeridos por el nuevo envase, como un nuevo proceso de sellado y las especificaciones requeridas por el nuevo material, han provocado que el coste del producto experimente una ligera subida. En todo caso, concluye, "la iniciativa lo merece. Además, no es algo notorio y ese coste que ha tenido para nosotros no se refleja en el coste para el consumidor final”.
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