Maneras de emprender
El joven navarro que salva vidas con Wingman Seguridad
Jon Pellejero Itulain ofrece una experiencia completa a las empresas con sus equipos de seguridad


Publicado el 12/09/2026 a las 05:00
Hacer las cosas a su manera, construir algo propio y mejorar lo que ya conocía. Con esta intención, Jon Pellejero Itulain emprendió hace un año en un sector con el que ya estaba familiarizado. "Mi padre lleva dedicándose a este sector alrededor de treinta años, así que, de alguna manera, he estado rodeado de equipos de protección respiratoria desde que tengo conciencia. Los he visto, los he tocado y he escuchado hablar de ellos prácticamente toda mi vida", destaca este joven pamplonés, fundador de Wingman Seguridad S. L.
Su objetivo fue claro: "salvar vidas". "Dentro de la protección respiratoria existen muchos tipos de equipos. Nosotros estamos muy especializados en los equipos de intervención, también conocidos como equipos de respiración autónoma, que son aquellos utilizados en situaciones en las que una persona puede tener que entrar en una atmósfera peligrosa o con deficiencia de oxígeno", detalla Pellejero, que, junto a su pareja, Sandra, distribuye, repara, asesora y realiza el mantenimiento de dichos equipos.
EXPERIENCIA COMPLETA
Lo que Wingman Seguridad S. L. busca es "que, cuando se produzca una situación de emergencia en una empresa, ya sea química, náutica, vitivinícola, metalúrgica, de alimentación, de congelados o de cualquier otro sector, las personas que tengan que intervenir dispongan de equipos en perfecto estado, sepan utilizarlos y exista un protocolo claro detrás".
Por ello, Pellejero insiste en la importancia de "no quedarse en el mantenimiento". "Me gusta sentarme uno a uno con los operarios que, llegado el caso, tendrían que utilizarlo. Escuchar sus preocupaciones, entender sus necesidades y explicarles por qué esos equipos son tan importantes", cuenta el emprendedor, que ya da servicio a empresas como la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, Aena o Bridgestone Bilbao.
Recuerda de manera especial una situación que le tocó vivir hace un tiempo: "Uno de los operarios tenía una miopía muy elevada y en su empresa no sabían que existían monturas especiales para poder utilizar sus cristales graduados dentro de la máscara. Nos plantearon el problema, buscamos la solución y la empresa no dudó en solicitarla. Cuando conseguimos solucionarlo, aquel trabajador no me dio las gracias simplemente como cliente a un proveedor, sino como a alguien que le había ayudado personalmente a resolver un problema que podía afectar a su seguridad".
Antes de Wingman, Jon Pellejero probó con unos quince emprendimientos diferentes, de los que pudo aprender que emprender no era solo algo que le gustase, sino en lo que quería convertir su forma de vida. Un día, decidió apuntarse a una charla en la Cámara de Comercio sobre el Kit Digital y allí le preguntaron qué le gustaría crear. "Cuando expliqué mi proyecto, la persona que impartía la charla, Paula Villamor, me explicó que podía ayudarme a ponerlo en marcha a través de la Cámara de Comercio. Sinceramente, dudo que hubiera podido despegar de la misma manera sin su ayuda. Los trámites y todos los costes que aparecen por el camino pueden ser excesivos para alguien que todavía ni siquiera ha empezado a desarrollar su actividad".
Para Jon Pellejero, lo que marca la diferencia de su empresa es él mismo, sin querer sonar "egocéntrico", "sino por todo lo que estoy intentando crear alrededor de mi empresa: agilidad, transparencia, trazabilidad, cercanía y servicio", enumera.
En este primer año ha creado, programando por su cuenta, un sistema propio de trazabilidad para sus equipos. "He contactado con cerca de 2.000 empresas diferentes y he creado puentes entre marcas, sectores e incluso competencias para intentar encontrar soluciones allí donde otros quizá solo ven un problema".
Aunque emprender con tan solo 26 años tampoco ha sido tarea fácil: "Me ha enseñado algo que considero fundamental: responsabilizarte completamente de tus decisiones. Si algo sale mal, la responsabilidad es tuya; pero, si algo sale bien, también es gracias a ti. No hay nadie a quien echarle la culpa ni nadie a quien atribuirle el mérito".