Cursos de verano
Coral Rodríguez, sobrina de Humberto Fouz: "Una muerte era el final, pero una desaparición no lo ha sido"
Familiares de desaparecidos por terrorismo compartieron sus testimonios durante los cursos de verano de la UPNA


Publicado el 12/09/2026 a las 05:00
Humberto Fouz Escobero tenía 29 años cuando desapareció el 24 de marzo de 1973 junto a sus amigos Fernando Quiroga Veiga y Jorge García Carneiro tras ir al cine en Francia. Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, tenía 25 años al desaparecer el 23 de julio de 1976 en San Juan de Luz, donde vivía desde 1973. Pertenecía al "aparato político" de ETA y abogaba por más política y menos violencia, lo que le causó enfrentamientos internos en la banda. Y Publio Cordón era un empresario dedicado al trabajo y al estudio que, sin vinculación política ni amenazas previas, fue secuestrado por el GRAPO el 27 de junio de 1995.
De alguno de estos casos ha pasado ya más de medio siglo; en cambio, nunca se ha logrado dar con sus paraderos. Aunque, si algo une a todos ellos, es la persistencia de su entorno por mantener su memoria viva. Así se hizo ayer en la jornada "Desaparecidos por terrorismo", integrada en los cursos de verano que organiza la UPNA, en colaboración con el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, la Fundación de Víctimas del Terrorismo y el Instituto de Investigación Social Avanzada I-Communitas.
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En un diálogo abierto y moderado por Lohitzune Zuloaga (I-Communitas), Coral Rodríguez Fouz (sobrina de Humberto Fouz Escobero), Lourdes Auzmendi (novia de Eduardo Moreno Bergaretxe) y Pilar Muro (viuda de Publio Cordón) rememoraron la época y detallaron la constante búsqueda de justicia de las familias.
"Una muerte era un final, una desaparición no", expuso Coral Rodríguez, de la que Humberto Fouz era padrino. Ella, que en aquel momento tenía tres años, describió ayer "el inmenso dolor y la impotencia" sufridos por sus abuelos y su madre mientras escuchaban "continuamente insinuaciones de que se habían marchado voluntariamente".
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Tres meses antes de su desaparición, Eduardo Moreno fue secuestrado durante dos días por compañeros de la propia organización con los que mantenía fuertes discrepancias. "Lo que no pasó en ese momento ocurrió después", reflexionó la que era entonces su pareja. "Nuestra gran victoria ha sido romper con el silencio y el olvido", expuso Auzmendi.
"Pienso que ha muerto algo dentro de mí y no ha vuelto a revivir", mostró Pilar Muro, que no ha desistido de dar con su marido, Publio Cordón, y cumplir así su deseo de "poder descansar en casa". "La sociedad nos apoyó de verdad, en general es buena y se pone en tu lugar", apuntó la viuda. Un apoyo que no sintió "de parte del Gobierno de Felipe González".