Maneras de emprender

Valdizarbe y su vino selecto de viñas centenarias: “Estamos en restaurantes de alta gama de Navarra y Guipúzcoa"

Alberto Gambra y Javi Eraso, ingenieros agrónomos, comparten un proyecto de recuperación de viñas centenarias

Javier Eraso (izda.) y Alberto Gambra (dcha.), en el viñedo centenario de Enériz, el que más aprecian
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Javier Eraso (izda.) y Alberto Gambra (dcha.), en el viñedo centenario de Enériz, el que más aprecianJOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Javier Eraso (izda.) y Alberto Gambra (dcha.), en el viñedo centenario de Enériz, el que más aprecian

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Lucas Domaica

Actualizado el 18/10/2025 a las 08:41

Los conceptos que utilizan para referirse a su vino, la forma con la que acarician las vides y la ilusión que transmiten en cada explicación hablan muy bien del proyecto de recuperación de viñas que tienen entre manos Alberto Gambra y Javier Eraso, dos compañeros de trabajo que han forjado una amistad a partir de un sueño: Legardabidea Viticultores. Estos dos ingenieros agrónomos se conocieron trabajando en Vitis Navarra y, de un tiempo a esta parte, controlan cada parte del proceso de elaboración de su vino en distintas ubicaciones.

“Somos muy frikis”, reconocen durante una tarde espectacular de otoño en Enériz. Los colores verdes aguantan todavía el empuje de los ocres en este viñedo centenario a caballo entre el Camino de Santiago y Santa María de Eunate, dos enclaves históricos de Valdizarbe. La viña, de cuatro robadas en la zona de La Nobla, estuvo a punto de ser arrancada, pero ellos llegaron para evitarlo en 2021.

“Hay muchos vignerones y gente que hace unos vinazos a nivel nacional. Conociendo estas historias por nuestro trabajo dijimos: ¿Por qué no intentamos algo así en Navarra?”, comenta Eraso. “Surgió la oportunidad de recuperar este viñedo, que era de un familiar mío que lo quería arrancar”, explica pisando su tierra, la favorita. “Son pequeñas joyas que han quedado después de esos planes de arranque que hizo el Gobierno de Navarra subvencionados”, comenta Gambra, apuntando que eran viñas que se habían quedado para que bodegas mezclaran esa uva con la de otros terrenos en depósitos de gran volumen. Ellos le han dado la vuelta con esta parcela y hacen producción muy baja, pero solo de la mejor uva garnacha de cada racimo.

“Si realmente esta finca la vinificas por separado e interpretas las características de cada año, sale el vino de autor o de alta expresión, como se llama”, añade Gambra, vecino de Pamplona con raíces en Arróniz, Tierra Estella. “Nos ha sorprendido que hemos entrado muy bien en el mercado. Estamos en restaurantes de alta gama de Navarra y Guipúzcoa como Akelarre, Berasategui, Kabo, Molino de Urdániz...”, dicen contentos estos emprendedores que han apostado por la viticultura regenerativa en la viña de La Nobla, uno de los pocos “tesoricos” que quedan, y en otros puntos de Valdizarbe. En total, entre cinco o seis viñedos pequeños.

 UN BIEN INTANGIBLE

“Esto es un bien intangible. Por mucho dinero que tengas, ¿cómo haces 100 años de viña?”, ponen en valor esa tierra. “Hay una genética que ha costado un montón de años de adaptación, de cambios, que es diferente”, dice Gambra, atribuyendo esas variaciones en gran parte al Camino de Santiago.

Esta pareja de emprendedores, que elaboran el vino en una bodega familiar de Larraga llamada Ozalder, donde les dan total libertad de movimiento y ejecución, cuenta que le han conseguido dar la vuelta al tratamiento de la viña. “Antes sí que les daban tratamientos, herbicidas para que no salieran hierbas, fitosanitarios… ahora nosotros queremos suelos vivos”, dicen sobre una técnica denominada viticultura regenerativa.

De ahí que el ecosistema de La Nobla aporte a la uva diferentes sabores de la cubierta vegetal repartida por la tierra. “Mira qué chulada de cepa”, dice ilusionado Gambra, agachándose para enseñar un brazo revirado. “¿Cómo es capaz de seguir dando uva por unos brazos tan viejos donde parece que la savia es imposible que fluya?”, pregunta, explicando que su mercado se enfoca hacia Navarra, País Vasco y el lado francés. Para ello, en algunos casos tiran de contactos de redes sociales, pero en Navarra son ellos los que van tocando las puertas y explicando en su presentación todos los detalles de su proyecto.

“Fíjate si somos frikis que, si un racimo parece estar bien pero tiene un 30 % afectado, no lo consideramos apto y no lo vendimiamos”, dice mientras sostiene uno grande que no fue vendimiado hace dos semanas. Para ellos, son esos detalles mínimos, como su producción, lo que les hace diferenciarse. “Parecerá un cuento de fantasía, pero luego esto se traslada al vino. La orientación, los años de las cepas, las características del suelo… aunque la uva sea garnacha no es lo mismo la que sacamos de Enériz que la de Añorbe, por ejemplo”, indican.

Alberto y Javier reivindican con cada copa la paciencia y el respeto por la tierra. Su sueño, Legardabidea Viticultores, demuestra que el vino también puede contar historias de amistad y raíces.

Alberto Gambra Echeverría (Arróniz 11/01/1995) y Javier Eraso Zabalegui (Legarda y Obanos 02/02/1987) lanzaron el 2021 un proyecto de recuperación de viñas en Valdizarbe llamado Legardabidea Viticultores. Gambra es hijo de Jesús Ángel y Conchi y tiene dos hermanas: Leyre y Mendia. Eraso es hijo de Juanjo y Ascen y tiene dos hermanos: Juan y Miguel. Sus parejas son Ainhoa y Marta, respectivamente, y Eraso tiene una hija: Mika. Ambos son ingenieros agrónomos.

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