Maneras de emprender
El joven que tras superar una anorexia se convirtió en influencer gastronómico
Jon Veen Salazar, conocido en redes sociales como @zampi_news, sufrió anorexia con 25 años; dos años después se gana la vida como creador de contenido gastronómico


Publicado el 05/04/2025 a las 05:00
Pamplonés de nacimiento –y sentimiento- y valenciano de adopción, Jon Veeen Salazar, más conocido en redes sociales como @Zampi_news, se describe como alguien trabajador, “cabezón” y que sabe aprovechar las oportunidades que le trae la vida. O darles la vuelta. Aunque estudió Periodismo y recuerda sus primeras prácticas con cierta nostalgia por una profesión que confiesa que aun hoy le encanta, su afición por la gastronomía le ha llevado ejercer como creador de contenido y dedicarse a las redes sociales. Y le acompañó en el momento más duro de su vida: el diagnóstico de un trastorno de conducta alimentaria: anorexia nerviosa. “Me gusta reflejarlo en una frase sobre la que he reflexionado bastante tiempo: de mi enfermedad hice mi profesión”.
Todo empezó cuando, tras graduarse en Periodismo por la Universidad de Castellón, Jon apostó por completar su formación académica, con un máster en Comunicación Política en la Universidad de Ámsterdam. “Siempre he sido una persona con muchísimas inseguridades y una gran falta de confianza. Pensaba que no gustaba a los demás, y por eso siempre me ha costado cultivar relaciones fuertes a nivel social”, cuenta. Trasladarse a vivir a otro país y vivir fuera de casa de sus padres “fue abrumador”, confiesa por primera vez en público. “Mientras vivía en casa era difícil que mis problemas salieran a la luz”, cree. “Así que en el momento en que me encontré viviendo solo en una ciudad en Holanda, colapsé”. Los estudios fueron su salvación. “Sin embargo, a nivel personal, y sobre todo socialmente, no tenía ganas de relacionarme con nadie ni sabía cómo hacerlo”. “Era una sensación muy dura; no era feliz”. Lo peor fue cuando su cuerpo respondió, “y dejé de comer”. “Es como que el cuerpo, automáticamente, cuando se da cuenta de que has perdido el control, busca algo que pueda controlar. Comer es una de esas cosas; podía decidir si comer o no”, añade. En los 10 meses que estuvo en Holanda perdió más de 20 kilos.
DE SU ENFERMEDAD ...
Nada más terminar las clases, Jon decidió volver a España “porque había desarrollado un principio de anorexia, estaba clarísimo”, explica. Cuenta que intentó solucionar su problema de salud mental con la ayuda de una psicóloga que le atendía desde España, pero no fue suficiente. Hasta que volvió a Valencia no fue diagnosticado. A finales de 2022 dio el paso e ingresó en un hospital de día para tratar su trastorno. Estuvo allí siete meses.
Pero el verano antes de su ingreso, mientras convivía con la tristeza de verse enfermo y con pocas ilusiones, llegó a sus oídos que Valencia iba a acoger su primera Champions Burger, y recordó que la gastronomía, sobre todo comunicar sobre ella, era una de las pocas cosas que le devolvía la ilusión. Así que decidió lanzarse a escribir reseñas y publicar fotos sobre las hamburguesas en sus redes sociales. “Cuando una persona tiene anorexia y se prohíbe cualquier tipo de alimento, trata de calmar esa emoción viendo comida”, aclara. “Además, conocí a un grupo de gente con el que por primera vez en mi vida compartía aficiones y me sentía cómodo”, añade. Los médicos y psicólogos le alertaron de que esa afición podría ser una obsesión, “con un componente peligroso y negativo”, y le aconsejaron dejarlo. “Pero no quería soltar esa parte de mí. Y de alguna manera, nunca lo hice”, recuerda.
... A LAS REDES SOCIALES
Tan solo seis meses después de que le diesen el alta y saliese del hospital de día, una agencia de marketing llamó a su puerta. Se habían fijado en el contenido que publicaba en sus redes sociales y pensaban que tenía potencial. “En este trabajo hice lo que mejor sabía: ser muy cabezón, moverme muy bien y no perder ningún tipo de oportunidad”, dice. Y poco a poco fue escalando. Las colaboraciones y patrocinios fueron llegando, y con ellos una comunidad de seguidores fiel que confiaba en sus recomendaciones gastronómicas y le brindaba una seguridad que siempre anheló.
Ejercer de creador de contenido para redes sociales también le permitió conocer al que hoy es su socio en la hamburguesería Vivo Burger, que ha inaugurado en enero de este año en el barrio de San Juan. “En febrero de 2024 conocí en persona a Alex Dúo, con el que ya había hablado en redes sociales, y me contó que tenía un proyecto entre manos: abrir una hamburguesería”, dice. En agosto firmaban la sociedad y anunciaban la apertura. “Todo el mundo me preguntó entonces por qué no la abrí en Valencia. Le tengo mucho cariño a Pamplona, es mi ciudad natal. Además, me daba pánico hacerlo allí porque hay más hamburgueserías que habitantes y el mercado está saturadísimo”, aclara.
Sus contactos en el mundillo gastro de las redes sociales les dieron el empujón que su negocio necesitaba. “Hablé con el organizador de las Champions Burger y me confirmó que iban a celebrar una feria en Pamplona. Lo vi claro. Le conté el proyecto que teníamos entre manos y que sería un puntazo que nos dejase participar”, cuenta. Ahora bien, ¿cómo participas en una Champions Buger sin nisiquiera disponer de un local para cocinar hamburguesas? “Lo primero que tuvimos que hacer es conseguir una furgoneta, que no es fácil”, aclara. “Luego está todo el tema del personal y pensar en la propuesta que vas a llevar a una competición en la que cada uno presenta la cosa más loca que se le ocurre”, bromea. “Y dimos con la crema de donuts”, precisa. “Montamos la hamburguesa, glaseamos el pan, pusimos unos bits de bacon por encima, y el resultado, aunque bueno, estaba raro de cojones”, cuenta. “Pero, ¿por qué no? Decidimos que fuera nuestra carta de presentación para que la gente conociera ‘Vivo Burger’”, concluye. Hoy, la hamburguesa ‘Douglas’, que ganó en la categoría local de la Champions Burger de Pamplona, es su sello de identidad.
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Dos meses después de la apertura de su primer negocio, Jon reflexiona sobre el viaje personal que han supuesto los dos últimos años de su vida. “Estoy contento, después de tanto tiempo compartiendo recomendaciones me apetecía darle a mi comunidad un espacio al que pudiesen ir a probar mis creaciones”, explica. “Además, me apetecía compartir con ellos mi historia porque es una comunidad en la que puedo ser fuente de inspiración e incluso de ayuda”, añade. “Me gustaría hacer un llamamiento a las instituciones públicas para que no decaigan los programas de ayuda y atención a todos los enfermos con problemas de salud mental”, alega. “La salud mental no se puede descuidar y es importante atenderla porque está mucho más invisibilizada de lo que creemos”, termina.
