Maneras de emprender
El joven que encontró en su perro el impulso para emprender
El corellano Pablo Barricarte Guinea inauguró hace 12 años el centro canino 'Don del Barri', en el que ofrece adiestramiento y servicio de guardería


Publicado el 18/05/2024 a las 05:00
"Cuando cumplí 7 años mis padres me regalaron un perro por portarme bien, y no me voy a olvidar de ese día el resto de mi vida”. Cuenta el corellano Pablo Barricarte Guinea que, aunque entonces no podía imaginarlo, su perro le llevó sin querer a dar con una forma de vida de la que hoy habla con pasión. Con tan solo 21 años se atrevió a inaugurar el centro canino ‘Don del Barri’ en Murchante. “¿El nombre? Porque al final todo el mundo iba a acabar diciendo que dejaba a su perro donde Pablo, o donde el Barri, como me llaman en el pueblo”, explica entre risas. 12 años después, ha ampliado su plantilla hasta los tres trabajadores y se ha convertido en un centro de referencia en la Ribera.
Recuerda Pablo que todo empezó el verano de 2008. “Entonces no existía mucha información acerca del adiestramiento canino, pero di con una persona que me habló de un instituto superior donde se ofertaba un curso de adiestramiento y dije: voy a ver cómo funciona este mundo”, cuenta. Y a partir de ahí todo fue como un paseo. “Pasé de no encontrar nada que me gustase estudiar a querer absorber absolutamente todo de ese mundo”. Adquirió conocimientos, encadenó formaciones y con ellas llegaron los contactos. “Surgió la posibilidad de comprar este centro canino y no lo dudé. Tenía 21 años y necesité, obviamente, la ayuda económica de mis padres, así que hoy puedo decir que sin ellos todo este sueño no hubiera sido posible”, cuenta.
Como el de cualquier emprendedor, su día a día consiste en “ir apagando fuegos”, pero más allá de eso, él y sus compañeros Raúl Chocarro y Andresa Ullate ofrecen sesiones de adiestramiento canino “que van desde enseñar a un animal a encontrar determinados objetos o solucionar un problema de agresividad, hasta entrenarlos para competir”. Además, ofrecen servicio de guardería con una zona ajardinada y piscina, que inauguraron en 2017 y les sirvió de reclamo para nuevos clientes. “Fue muy novedoso en la zona”, asegura. Hoy, define como marca de la casa el trato personalizado que da a los canes y su sinceridad. “El bienestar del animal siempre está por encima de todo, incluso si va en contra de mi negocio”, explica.
¿TODO EL MUNDO PUEDE TENER UN PERRO?
Pablo cree que cada persona debería valorar cómo es su vida y su rutina antes de plantearse sumar un miembro más a su familia. “Cualquier persona que no pueda tener un mínimo de compromiso desde que lo adquiere, con dos meses, hasta dentro de 10, 12 o 15 años, no debería tener un perro”. “Y compromiso implica poder ofrecer bienestar y calidad de vida. Y no solo hablo de satisfacer sus necesidades fisiológicas o emocionales, hablo del cómputo global, de poder responder también económicamente ante una urgencia veterinaria”, explica.
A pesar de ello, es optimista y cree que, “aunque como país siempre hemos estado a la cola en darnos cuenta de lo que implica tener un animal, a nivel social hemos pegado un cambio importante”. “Cada vez veo a más clientes que se molestan por preguntar por un plan de nutrición o por qué su animal se comporta de determinada manera”, cuenta. En el otro lado de la balanza, también debe luchar con la desinformación que existe sobre las necesidades específicas de cada raza. “Algunas razas precisan de una actividad física importante. Con todo el respecto, ¿a dónde va una persona sedentaria con un ejemplar que necesita un tiempo de deporte bestial?”. Cada raza es diferente y cada individuo, único. “Puedes tener un labrador, que es el perro de casa por excelencia, y que tu ejemplar necesite mucha actividad”, afirma.
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Este corellano tiene claro que para emprender hay que encontrar una motivación. “Con 16 o 17 años tuve una crisis muy grande porque no sabía qué hacer con mi vida. Así que cuando conseguí encontrar mi lugar y saber lo que quería, lo perseguí y fui a por todas”, asegura. Aunque reconoce que el camino no siempre fue bonito. “Claro que en estos 12 años ha habido fases malas. Sobre todo cuando estaba yo solo ofreciendo un servicio 355 días al año. Por mucho que tu trabajo sea tu pasión, necesitas también un poco de tregua”, afirma. Aun así, anima a todo aquel que tenga esa inquietud emprendedora a que “vaya a muerte” a por sus sueños. “Lo más fácil es abandonar en los momentos delicados, pero es ahí cuando hay que hacer el ejercicio de imaginarse a uno mismo trabajando en otro sitio sin motivación y darse cuenta de lo afortunado que uno es por intentar cumplir su sueño”, termina.