Maneras de emprender
Iker Baquedano, frutero ambulante de 22 años: "Lo más difícil es competir contra las grandes superficies"
El zagurriano ha tomado el relevo del negocio ambulante de su padre en los últimos meses. Su abuelo empezó hace setenta años a vender fruta y verdura en pueblos de Navarra, de la montaña alavesa y de la Rioja Alavesa


Actualizado el 02/03/2024 a las 08:47
Los pueblos navarros de la muga con La Rioja vieron hace setenta años cómo un vendedor ambulante de Lazagurría llegaba a sus localidades para vender fruta y verdura. Ese vendedor era el abuelo de Iker Baquedano. Después del impulsor del negocio, cogió el testigo el padre y los tíos de Baquedano.
En los últimos meses, Iker ha decidido ponerse a los mandos del camión Mercedes Atego 1022, serigrafiarlo con su nombre acompañado del dibujo de una cesta llena de frutas y verduras y salir a las carreteras de Navarra, montaña de Álava y Rioja Alavesa para seguir con el legado.
“Realizo rutas por estas localidades de lunes a sábados”, explica este vendedor de 22 años desde Lazagurría, su localidad natal donde vive y tiene el almacén al que acude a diario para preparar la jornada siguiente.
“Aquí tengo la cámara frigorífica, guardo la fruta y preparo los pedidos para los vecinos y gente de pueblos de alrededor que piden este servicio aunque no estén marcados en las rutas”, comenta sobre un negocio que ha aprendido desde pequeño. Ahora su posición es diferente, antes era echar una mano y actualmente es vivir de ello.
“Yo llevo desde hace muchos años, infancia y adolescencia, acompañando a mi padre los veranos y sábados”, recuerda. A pesar de esa experiencia adquirida, Baquedano reconoce que “el hecho de gestionar una empresa da un poco de vértigo por su responsabilidad”.
“Al final, si tienes todo, pero no lo sabes llevar... no tienes nada que hacer”, apunta en relación al camión, cámaras, rutas organizadas y clientes que ha tomado de su padre Ángel Mari, al que está muy agradecido y quiere que lo sepa. Para él, lo más complicado es competir contra las grandes superficies. “Sin lugar a dudas”, dice. “Ofertan precios imposibles para nosotros”, argumenta haciendo una llamada al consumidor para que apueste por “una búsqueda de productos alimentarios de calidad y con proveedores cercanos”.
“El servicio que ofrecemos y la calidad no se puede comparar”, indica el joven vendedor, que se acuerda de los clientes más mayores. “No debemos olvidar la población avanzada que reciben de estas comarcas”, comenta estas zonas rurales que cada vez están más envejecidas por la baja tasa de natalidad a la que se enfrenta Navarra desde hace tiempo. “Dependen de nuestra visita semanal y valoran mucho el trato personal”, explica Iker Baquedano, que es graduado en un grado medio de Electromecánica y dos grados superiores de Automoción y Mecatrónica.
“Esa rama profesional es muy importante para mí, pero, en este momento, la venta ambulante es lo que me inquieta”, señala.
PENSAR BIEN EL NEGOCIO
Iker Baquedano liga el concepto de emprendimiento con la palabra “ilusión” opinando que los jóvenes deben de emprender más. “Al fin y al cabo, la ilusión con la que haces las cosas cuando las haces para ti se refleja en el resultado y siempre va a ser bueno”, valora algo que considera clave a la hora de lanzar o tomar las rienda de un negocio.
“Yo lo noto a diario con la gente por cómo lo agradecen y cómo responden. Es muy satisfactorio”, reconoce.
Además, Baquedano comenta que una de las claves a la hora de emprender un negocio es pensarlo “muy bien” con anterioridad antes de lanzarse. “El negocio tiene que apuntar a las necesidades de la población”, indica tomando como ejemplo el servicio que ofrece él acercando fruta y verdura a los pueblos de la zona. “Por mucho que te guste, si no estás a la altura de las necesidades...”, reflexiona añadiendo que no hay que dejar de lado la “visión de futuro”.
Iker también avisa de que ser autónomo no es fácil. “Es un gran sacrificio”, califica este tipo de trabajo citando diferentes elementos a los que ha comenzado a dedicar menos tiempo desde que dedica todo a ser autónomo. “Se dedica mucho tiempo al proyecto y hay que anteponerlo ante deporte, ocio e incluso amistades...”, explica el joven vendedor.
De esta forma, y con su camioneta en la que está perfectamente organizada todas las cajas colocadas en baldas de tres alturas, Iker sigue dando vida a la saga de los Baquedano en la carretera. Fresas, peras, alcachofas, puerros, calabacines, pepinos, naranjas, conservas, aguacates... todo cabe en esa frutería móvil que día tras día esperan en la zona. “Estoy muy contento de poder seguir el negocio familiar acercando productos básicos de la alimentación a la gente de los pueblos”, concluye. Ilusión, detectar necesidades y sacrificio, las claves según Iker Baquedano.
Iker Baquedano Guergué nació en Lazagurría el 15 de marzo de 2001. Es hijo de Arantza Guergué y Ángel Mari Baquedano. Tiene una hermana que se llama Paula. Estudió un grado medio de Electromecánica, un grado superior de Automoción y otro grado superior de Mecatrónica. Tras un tiempo ayundado a su padre como vendedor de fruta y verdura ambulante, este año dio el paso a regentar el negocio él solo.