Maneras de emprender

La joven de 28 años que toma las riendas de una floristería con más de 40 años de historia en Pamplona

La pamplonesa María Salvado suma su alegría y juventud a la floristería El Árbol, en la calle Paulino Caballero

María Salvado Obregozo posa en el interior de la floristería El Árbol, negocio del que tomó las riendas el pasado enero
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María Salvado Obregozo posa en el interior de la floristería El Árbol, de la que tomó las riendas el pasado enero
María Salvado Obregozo posa en el interior de la floristería El Árbol, negocio del que tomó las riendas el pasado enero

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Begoña Goitiandia

Publicado el 09/03/2024 a las 05:00

Cruzar la puerta acristalada de la floristería El Árbol, en la calle Paulino Caballero, es una experiencia mágica. La pensada decoración, la viveza del color y el aroma de las flores ponen en juego todos los sentidos y te introducen “en un mundo que crees que no puede existir en Pamplona”, explica la joven de 28 años que ha tomado el relevo del negocio, María Salvado. Cuenta que lo consultó “unas 400 veces con la almohada”, además de su familia y pareja, hasta que decidió dar el salto, “a pesar del vértigo”. Desde el pasado 22 de enero, tras el mostrador de esta floristería con más de 40 años en Pamplona encontrarán la alegría y juventud de esta emprendedora que ha decidido mantener la plantilla de 5 trabajadoras para continuar con su legado y actualizarlo.

Todo surgió hace unos seis meses cuando la noticia de que la familia de la fundadora de la floristería, Sagrario Pajares - ya fallecida-, buscaba traspasar el negocio llegó hasta María a través de su pareja. “Me picó el gusanillo, no te voy a decir que no”, recuerda. “Siempre he querido emprender, me daba curiosidad, pero tampoco encontraba el motivo para decir: me lanzo”. Pero con El Árbol lo halló. “Me pareció un proyecto de vida increíble y una oportunidad superbonita”, dice. “Cuando vivía en Madrid e iba al rastro los domingos, cada vez que pasaba por delante de una de las muchas floristerías que hay en La Latina le decía a mi amiga: me encantaría tener una”, recuerda. “Así que a la primera persona a la que llamé fue a ella”, cuenta.

María Salvado Obregoza acaba de tomar las riendas de la floristería El Árbol de Pamplona

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La alegría y juventud de la pamplonesa María Salvado llegan a la floristería El Árbol de PamplonaAlba Cidoncha Sádaba

María, que sigue con su trabajo en el departamento de marketing y comunicación de la empresa Solera Asistencial hasta que encuentre sustituta, es consciente del reto que supone continuar el legado de El Árbol, y por ello se apoya y rodea del equipo de 5 trabajadoras que lo hace posible. “Aprendo de ellas todos los días porque son unas cracks y conocen a la clientela”, explica. “Las personas que vienen a esta floristería ya conocen nuestra forma de trabajar y vienen con una ideas concreta”, cuenta.

Por eso cree que es importante mantener el legado, pero sin quedarse ahí. Ha llegado a la floristería para sumar todos los conocimientos que le ha dado su experiencia en marketing, además de la frescura y las últimas tendencias del sector que como joven aficionada conoce. Y todo sin olvidarse de la personalización, otra seña de identidad del negocio. “Creo que casi todas las circunstancias importantes de la vida, sean buenas o malas, van acompañadas de flores: en un momento bonito te apetece regalarlas y en otro un poco más difícil las compras para acompañar”. “Las flores nos ayudas con todo lo que podemos y no podemos decir con palabras”. “Cada trabajo es importante, cada flor, composición floral o ramo tiene una historia que nos gusta conocer y así poder hacerlo único”, asegura.

COMUNICAR Y VISIBILIZAR

María cree que aunque el sector de las flores siempre ha estado presente en el día a día de las personas, ahora es más visible gracias a las redes sociales. Ella se ha lanzado a Instagram. “Las redes sociales han hecho un trabajo exponencial y han llegado para comunicar y visibilizar”, cuenta. “Las floristerías comunicamos ahora más lo que hacemos”, explica. “Pero siempre ha habido flores, aunque pasaban más desapercibidas”. “Desde la recepción de un hotel, hasta un catering o un pequeño ramo en una peluquería, siempre han estado ahí dando ese punto de color, frescura y cercanía”, aclara. “Ahora nos acercamos más a la gente y como lo ven en redes, se atreven con cosas más especiales para su casa”, dice. “Mi objetivo sería que El Árbol fuera la floristería de referencia en Pamplona, el lugar adonde ir cuando lo necesites”, afirma.

UNA OPORTUNIDAD PARA EMPRENDER

Para María, ser joven es una gran oportunidad para emprender. “Tienes las ganas, la vitalidad, la ilusión, la alegría y la motivación. Tienes todas las de ganar”, dice. “Los principios son complicados para todo el mundo, sea coger un relevo, como es mi caso, o levantar una persiana”. “¿Cómo te puedes hacer un hueco? Disfrutando del proceso, siendo tú misma y apoyándote en los que te rodean. De esa manera consigues tu punto diferencial”, reflexiona. “Eso sí, de repente te conviertes en una pequeña experta en muchos ámbitos que no has tocado en tu vida”. En su caso, además, le suma la responsabilidad de tomar las riendas de un negocio que ya funciona: “Es una floristería a la que vienen las novias porque su madre e incluso su abuela se casaron con flores de El Árbol”. “Eso implica una responsabilidad, porque quiero hacerlo igual de bien”, termina.

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