Maneras de emprender
Las americanas que vuelven a la vida en Pamplona
Ane Mendinueta busca 'blazers' de segunda mano, las rediseña y las vende a través de su empresa From AM to PM


Actualizado el 21/02/2024 a las 15:53
Cuenta la pamplonesa Ane Mendinueta Egaña que el nombre que escogió para su empresa no tienen nada que ver con Pamplona ni con sus iniciales “aunque mucha gente piensa que sí”, confiesa, entre risas. “La realidad es que buscaba algo que me diferenciara y se me ocurrió hacer un juego de palabras”, añade. Escogió “From AM to PM” porque quería vender prendas que cualquiera pudiera llevar desde el punto de la mañana hasta la noche y llevaba implícita la palabra que resume la esencia de su negocio de moda: versatilidad. Ane se dedica a buscar americanas de segunda mano, rediseñarlas y darles una nueva vida. Pero va más allá. “La clave es que tengo ojo para seleccionarlas, para ver el potencial”, añade. “Las selecciono ya pensando en cómo las voy a reestructurar”. “No hay dos iguales. Eso es lo mejor y lo peor de mi marca, porque aunque intento hallar patrones muy parecidos y buscar tejidos similares, todas son únicas”.
Aunque Ane explica que siempre había tenido el gusanillo de emprender, el fallecimiento de su padre le dio el empujón -emocional y económico- que necesitaba para matricularse en un máster de marketing de moda. Pasó un proceso de selección complicado y consiguió un puesto de prácticas como Commerce Product Manager de calzado en Bershka, en Alicante. “Me hacía feliz, incluso me ofrecieron un puesto fijo, pero quería volver a Pamplona”, cuenta. “Estar lejos me daba mucha pena, porque tenía aquí a mi pareja [el futbolista de Osasuna Rubén García] porque estoy muy vinculada a esta ciudad y al estilo de vida que tenemos”, valora. Así que buscó el camino para poder trabajar de algo que le encantase sin abandonar el mundo de la moda. “Estudiar y pagar el máster me ha costado lo mío y no quería que todo ese camino se perdiera”, cuenta. “Cuando murió me padre me di cuenta de que lo importante son las personas y lo que te aportan, entonces cuando me vi en esa encrucijada, fue su recuerdo lo que me animó a tomar la decisión de volver y arriesgarme: si era para mí, llegaría la oportunidad”, cuenta.
Y llegó en forma de tops. Aunque todo el mundo reconoce su marca por las americanas o blazers reestructuradas, sus primeros pasos como empresaria de moda los dio vendiendo estas prendas. “Yo quería hacer ‘sastrería oversize unisex’. Empecé a mirar cómo producir en España y me di cuenta de que era imposible porque los costes resultan altísimos, así que deseche esa idea”, explica. “En un viaje a Madrid me enamoré de unas telas de lino y lo vi claro. Enseguida le dije a mi pareja: tengo que hacer unos tops con esa tela”, cuenta. En Pamplona, dio con la asociación Las Poderosas, que le ayudaron a confeccionar esa primera colección y le pusieron en contacto con las dos personas que hoy cosen sus diseños. Tres meses después se atrevió con su primera americana, prenda que hoy es su seña de identidad. “Con la 'blazer' encontré un producto en el que a la gente no le importa gastar porque es una prenda que se va a poner mucho, es muy versátil”.
VENTA ONLINE
Confiesa que aunque sabe que existe ese punto romántico de producir y vender moda desde una ciudad pequeña, la mayor parte de su clientela está fuera. “En un principio, mi enfoque era vender en Pamplona porque era donde tenía un entorno de amigos y conocidos”, explica. Así que organizó un evento en la cafetería Afortunato y dio a conocer su primer colección. “Fue muy bien, vendí mucho, y me animó a seguir; porque que tus amigas te compren al principio es muy guay, pero no van a hacerlo siempre por mucho que les encante lo que haces”, dice. Después, se lanzó también en la venta online, que hoy en día supone la mayor parte de sus ventas.
EL EMPUJÓN DE LAS REDES
Las redes sociales le dieron el empujón que tanto necesitaba. “Yo sabía que en Pamplona el nicho de personas que se interesen por este tipo de prendas es minoritario, porque aunque a mucha gente le encanta, luego piensan: ¿y esto en Pamplona cuándo me lo pongo?”, explica. Así que empezó con la estrategia comercial del ‘gifting’ –mandar prendas a 'influencers' para que conozcan la marca-. “Soy de las pocas personas que hace contenido de moda en Pamplona en redes sociales, así que la gente me sigue”, opina. “He utilizado mi presencia en redes y he redirigido la atención hacia la marca”. “De hecho, lo más difícil de la moda es diferenciarte, así que es fundamental también enseñar la persona que hay detrás”, explica. “En redes cuento la realidad de la empresa, desde un retraso en un lanzamiento hasta un día bueno de ventas”. “Creo que es importante que la gente vea que no todo es tan bonito, y más ahora que cada vez más gente se atreve a emprender, y lo hace sola”, añade. “Los días buenos siempre van a compensan a los malos, pero estos últimos son los que me están haciendo aprender”, continúa.
Tan solo un año después de haber dejado rechazado un puesto fijo en el sector de la moda, Ane está orgullosa de haberse atrevido a lanzar su marca. “Creo que gran parte de que esté funcionando tiene que ver con mi personalidad; tengo miedo, claro, pero soy muy echada para adelante y me atrevo a dar el paso”. “El no ya lo tengo, Qué voy a perder”, termina.
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