Maneras de emprender
La joven de 34 años que recoge el relevo de la farmacia rural de Abárzuza
La Botika de las Flores nació el 1 de enero de 2023 para renovar un servicio esencial en un pueblo de 527 vecinos


Publicado el 28/10/2023 a las 05:00
Una mañana en La Botika de las Flores da para conocer a muchos vecinos de una de las zonas rurales de Navarra que no se escapa del germen de la despoblación. Esta farmacia pertenece a un servicio esencial que pasa por uno de los peores momentos en los puntos geográficos rurales. Por esto, el pueblo agradece la existencia de gente joven dispuesta a tomar las riendas de este negocio. Ella es Elisabeth Sainz Fernández, vecina de Abárzuza de 34 años que el 1 de enero de 2023 decidió recoger el relevo de la farmacia de su pueblo y darle una gran vuelta al servicio. “Como en todo, los inicios dan vértigo, pero estoy muy contenta con la respuesta de la gente”, reconoce detrás del mostrador de un local renovado que transmite sensación orgánica. “Los vecinos están muy impresionados con la nueva imagen de la botica”, indica señalando unas flores colocadas por su madre, que tiene una floristería en el pueblo. “Le ha dado un toque muy rústico y la farmacia tiene mucho encanto”, dice orgullosa la farmacéutica que ha llevado el tema floral al nombre.
Su botica está ubicada junto a la carretera de Arizala. Pared con pared está la peluquería Sonia y una bajera más allá está la panadería. Seguido de la farmacia está el consultorio médico local. Cuarenta metros de servicios y comercios rurales que a los vecinos les cuesta recorrerlos el tiempo que duran sus conversaciones.
“Tenía claro que si cogía una farmacia iba a ser la de mi pueblo. Es donde mejor me siento tanto laboral como personalmente”, indica Sainz. “Es aquí donde quiero abrir nuevos caminos. En las farmacias de ciudades, el público y el mercado es diferente”, reitera la farmacéutica de una zona a la que se acercan vecinos de unos cuantos municipios. En Abárzuza son 527 empadronados, en el Valle de Yerri -19 concejos- la media es de 17 habitantes por kilómetro cuadrado, también sirve a Lezaun, de 247 habitantes, el Valle de Guesalaz con 438 habitantes repartidos en 11 concejos, y Salinas de Oro, que suma unos 106, según el INE.
“Es un gran problema a día de hoy la cantidad de gente mayor que vive en los pueblos y que no puede acceder a servicios como nutricionista, limpiezas de cara, análisis de colesterol... la idea de la botica es hacer mas accesible y fácil la vida a todos los vecinos de Abárzuza y alrededores”, explica.
Para ella, lo más agradecido de trabajar en ‘casa’ es “coordinarse con el médico, enfermera y farmacéutico con facilidad”. “Es algo que tenemos que valorar en los pueblos ya que es una atención totalmente personalizada”, añade. “Que un equipo multidisciplinar se reúna y mire por tu mejor tratamiento no ocurre en las grandes ciudades”, analiza reconociendo que una de las cosas que le “encantan” es que la gente que le conocen tanto a su familia como a ella “le cuenten historias de antes” y le recuerden a su abuela.
Además de ofrecer los servicios clásicos, preparar pastilleros semanales y trabajar analíticas de sangre, entre otras, La Botika de las Flores ha querido diferenciarse preparando cajas regalo personalizadas para eventos especiales. “Hemos creado un catálogo de cajas y las promocionamos semanalmente en Instagram”, comenta Elisabeth. En estas cajas de cartón serigrafiadas con el logo del negocio entra de todo. Neceseres, biberones, chupetes, gel, champú, pintalabios y, siempre, un jarrón con flores preservadas. Entran madres, padres, recién nacidos, jubilados y cumpleañeros. Pero no se queda en esto. También organiza talleres de limpieza facial, maquillaje, belleza masculina y nutricionista semanal. La Botika de las Flores, una farmacia rural que mantiene la cercanía clásica de un servicio esencial, pero que nació para innovar y tratar de luchar contra una despoblación que crece.
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