Éxito

La empresa navarra que ha quintuplicado su tamaño gracias al empujón de la transición energética

Hace solo tres años Eloclima, dedicada a la calefacción y la fontanería, contaba con siete empleados, cifra que ha crecido a 32 tras apostar por los cargadores, la aerotermia y lo fotovoltaico

Jorge Domínguez Rubio posa en el local del barrio pamplonés de Mendebaldea recientemente abierto
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Jorge Domínguez Rubio posa en el local del barrio pamplonés de Mendebaldea recientemente abiertoJOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Jorge Domínguez Rubio posa en el local del barrio pamplonés de Mendebaldea recientemente abierto

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 12/09/2026 a las 05:00

Con la mudanza todavía a medio completar y algunas cosas puestas de forma provisional, la tienda y almacén que Elomendi Renovables ha abierto en el barrio pamplonés de Mendebaldea ocupa el local que antes había sido anteriormente una boutique para el hogar.

Allí reciben a los clientes y a los curiosos atraídos por un precioso Renault 5 amarillo chillón que ocupa una parte sustancial de la zona de exposición. Esta empresa de instalación y mantenimiento de todo tipo de soluciones de transición energética fue creada en 2020 entre Jorge Domínguez Rubio (Pamplona, 1978) y José Ángel Vidal Bermejo (Pamplona, 1977).

Elomendi Renovables no es una empresa que surgió de la nada. En realidad está integrada en el grupo Eloclima, que incluye a su vez a Aratzclima, centrada en trabajos de climatización, calefacción y fontanería; Climaber, especializada en mantenimiento de calderas y equipos de climatización; y Aisclimer, dedicada a labores de ventilación, instalación y limpieza de conductos.

El germen de todo el conglomerado, que actualmente cuenta con 32 empleados y cuatro colaboradores, es Aratzclima, fundada por el propio Jorge Domínguez. “Para poner en marcha Elomendi Renovables busqué a un socio que tuviera bagaje como electricista”, explica en referencia a su socio José Ángel Vidal.

La trayectoria de esta empresa está íntimanente ligada a la creciente demanda de coches eléctricos, ya que casi el 70% de su facturación proviene de la instalación de puntos de recarga a particulares y empresas. “Ponemos un cargador fabricado aquí en Navarra por la empresa Ulartec. Es el Policharger, uno de los aparatos más fiables y con mejor servicio postventa”, comenta Jorge Domínguez.

A lomos de esta actividad, complementada por otros encargos de producción fotovoltaica, aerotermia y almacenamiento energético, han pasado de ser una empresa de solo siete personas a quintuplicar la plantilla en los últimos tres años.

Este crecimiento meteórico no ha sido fácil de digerir, según reconoce Domínguez: “La burocracia que es necesario crear en tu propia empresa para que pueda funcionar para mí está siendo lo más duro”. En poco tiempo, ha sido necesario incorporar a cinco personas especializadas en labores de recursos humanos, contabilidad y fiscalidad para mantener “una comunicación con la asesoría y con los entes públicos”. En sus planes también alberga el objetivo de contar con un departamento de “ingeniería y desarrollo”.

Los esfuerzos de la empresa pasan en este momento por “asentar el avión”, el símil que le viene a la cabeza a Jorge Domínguez para explicar la creación del equipo y todo el armazón. “Todo tiene que responder a un crecimiento sostenible y rentable”, aclara. Preguntado por los motivos que le han llevado a crecer tanto, responde: “No veo otra alternativa. El modelo del pequeño negocio de hace 15 años, no va a quedar ninguno. Ya no sirve el autónomo con un ayudante y una administrativa en la oficina. No lo veía ya hace 5 o 6 años y ahora menos”.

Se trata además de un reto que le motiva y que está abordando gracias a verse acompañado de personas con las que se ve capaz de superarlo. “La responsabilidad de pagarle a la gente todos los meses es muy grande, pero también queremos convertirnos en la mejor empresa que haya en el norte de España en temas de recarga”, apunta.

Pese a todo, es capaz de aceptar los límites de la realidad y señala que resultaría imprudente crecer tanto como para cubrir toda la actual demanda, muy vinculada a los altibajos de las ayudas públicas. “Con las fotovoltaicas, con las aerotermias, que van muy vinculadas a planes, de repente se te junta todo, como ahora mismo que tenemos 112 instalaciones pendientes con las que hay que cumplir en plazo”, explica.

Para hacerse una idea, da los datos de cómo ha evolucionado la demanda de cargadores para coches eléctricos. El primer año montaron 4 o 5 cargadores, el segundo año fueron 25, el tercer año se elevó 150, el cuarto año pasaron a 260, el quinto a 320 y este añosuperarán los 600 aparatos instalados.

LAVADORAS CON RUEDAS

Elomendi Renovables fue una apuesta personal de Domínguez y Vidal en un momento en el que todavía había muchos prejuicios contra el coche eléctrico. Sin embargo, el tiempo les ha dado la razón y gracias a este paso adelante temprano, la empresa se ha convertido en una referencia en toda Navarra.

“Tomamos la decisión de crear la empresa un par de años antes de constituirla formalmente tras consultar la última reforma del reglamento técnico. Cuando finalmente la pusimos en marcha, en plena pandemia, el discurso imperante era que el coche eléctrico era una lavadora y un foco de problemas. Pero cuando lo pruebas te das cuenta que es una gran herramienta y que se va a imponer por su propio peso”, comenta Jorge Domínguez.

Este empresario transmite su entusiasmo por la tecnología, algo que le viene de muy joven y que le ha servido de guía para toda su vida laboral. “Me sigue pareciendo mágico el desarrollo tecnológico en mi sector respecto a lo se aprendía hace 40 años”.

Aficionado a la automoción, tuvo la oportunidad de ponerse a los mandos de un eléctrico allá por 2019 y le quedó claro que iban a ser el futuro. Aquello le llevó a empezar a ponerse al día y a sentar las bases para expandir la actividad de su empresa hacia los sistemas de recarga.

Esa decisión conllevó pasar de dedicarse de la fontanería, actividad que todavía mantienen en Aratzclima, a embarcarse en la electricidad y la transición energética. “Fue una evolución natural que también vino de la mano de la aerotermia, un sistema alternativo y mucho más eficiente a las tradicionales calderas de gasóleo o gas natural para la calefacción que veníamos instalando en el pasado”, cuenta Jorge Domínguez.

Gran parte del éxito de Elomendi Renovables lo atribuye a su capacidad para personalizar las instalaciones al gusto del cliente y asesorarle conforme a sus necesidades reales. Cuenta que hace poco tuvieron un cliente que les pidió un presupuesto para instalar placas fotovoltaicas y un cargador, pero tras la visita optó por el cargador y la aerotermia.

“Las aerotermias gastan de tres a cinco veces menos que una caldera de gas y pueden suponer un ahorro inmenso respecto al gasóleo”, asegura. La instalación de cargadores para coches eléctricos se ha convertido en una puerta para ganar clientes que, en el futuro, se animan a instalar placas solares, almacenamiento y aerotermia.

Jorge Domínguez cree que un mercado en fuerte expansión como los cargadores y los sistemas de generación de electricidad ha facilitado la proliferación de empresas burbuja que han intentado enriquecerse a toda velocidad y luego han desaparecido. Ello ha dejado colgadas a muchas personas que ahora tienen instalaciones fotovoltaicas por las que nadie responde.

Confía en que el tiempo deje a cada cual en su lugar y aconseja a quienes estén interesados en colocar sistemas de generación fotovolticos, almacenamiento energético o aerotermias que no se dejen embaucar por las ofertas más bajas.

“Los colombianos tienen la garra que la gente de aquí ha perdido”

La falta de personal cualificado es uno de los problemas persistentes con los que se encuentra Elomendi Renovables para crecer. “El tema laboral con la gente está complicado. Habla con el carnicero aquí o habla con la cafetería. En todos los sitios tenemos el mismo problema”, reconoce con resignación Jorge Domínguez Rubio, copropietario de la empresa junto con José Ángel Vidal Bermejo.

Tras quintuplicar la plantilla en el lapso de tres años, asegura que han tenido que diseñar “un modelo de trabajo que es muy escalable” para sortear en la medida de lo posible esta limitación. También ha ayudado “abrir la puerta” a aquellas personas “que viene de fuera y que quiere trabajar”. “Son nuestros mejores colaboradores ahora mismo”, destaca Jorge Domínguez.

Según explica, Elomendi Renovables se ha convertido en una “pequeña Colombia” por la cantidad de incorporaciones de personas de dicha nacionalidad en los últimos tres años. “Tienen ese empuje, esa garra que muchas personas de aquí han perdido”, afirma con rotundidad. Domínguez añade que una empresa como Elomendi Renovables precisa de profesionales que funcionen “con la misma mentalidad” que la empresa en cuanto a “profesionalidad y versatilidad”, de forma que puedan poner un cargador y sirvan también para la aerotermia, las instalaciones fotovoltaicas o la colocación de baterías de almacenamiento.

“La parte de fotovoltaica y la parte de aerotermia son actividades muy técnicas si las quieres hacer bien. Cuando el trabajo tiene que ser fino, como nos gusta a nosotros, es especialmente difícil dar con las personas adecuadas”, comenta. No solo ha sido necesario incorporar más técnicos, sino que también se ha multiplicado el trabajo de oficina, donde han tenido que incorporar a cinco personas durante el último año.

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