Industria
Así afectan los aranceles a los principales sectores: "Vivimos una calma tensa e incertidumbre"
La opinión de seis grupos empresariales navarros ante la medida de Donald Trump


Publicado el 12/06/2025 a las 05:00
Renovables: máxima prudencia ante la incertidumbre
"EE UU es el primer mercado solar mundial en nuestro ámbito. No es una opción no estar, pero es muy difícil competir sin tener fabricación local”. Con esta reflexión, Iñigo Ayerra, dueño y CEO de IED, resume el desasosiego al que desde hace ya meses se enfrentan las empresas navarras del sector de las energías renovables con intereses en EE UU tras la escalada arancelaria que ha emprendido la nueva administración de Donald Trump. Con el pretexto de proteger la industria de su país, desde que llegó a la Casa Blanca está utilizando los aranceles como arma negociadora. El dos de abril presentó su estrategia comercial en lo que denominó el Día de la Liberación. Tras la conmoción anunció una tregua de 90 días (hasta el próximo 9 de julio) para completar su plan de aranceles en Europa que durante algunas semanas dio cierto respiro al comercio mundial. Pero al cierre de este suplemento la incertidumbre seguía siendo máxima y pocos se atrevían a ofrecer un pronóstico sobre todo después de que tras volver a amenazar a la UE con aranceles del 50% desde el 1 de junio que luego retrasó al 9 de julio, hayan entrado en escena diferentes pronunciamientos de los tribunales.
Para la internacionalización del sector de las renovables EE UU es uno de los mercados más relevantes pero con las nuevas tarifas y las que pueden llegar, los costes de toda la cadena de valor se han disparado restando competitividad a sus soluciones. La consecuencia más inmediata ante tanta incertidumbre está siendo aplicar la máxima prudencia en las decisiones. “Se ha notado un cierto parón en el sector solar americano, muy afectado por las importaciones de China. El escenario sigue siendo muy incierto. Si hubiera un arancel claro la gente buscaría alternativas, pero a día de hoy no las hay. Los cambios se suceden y precios que una semana son competitivos a la siguiente pueden dejar de serlo. La gente está contemporizando, esperando que se despeje la nube y ejecutando los proyectos. No detecto una preocupación de fondo en el sector solar, aunque en el eólico probablemente sea más duro, pero sí se nota que todo el mundo está esperando ver cómo se clarifica todo”, reflexiona Ayerra.


IED, muy focalizado en el sector solar, donde los clientes son globales cuenta con una filial desde el año 2022 en Phoenix (Arizona) que ahora van a desplazar a Dallas (Texas) donde ya han montado oficina comercial aprovechando la favorable logística de ese estado. Para este año, su intención era reforzar su apuesta incrementando el desarrollo de la parte local americana para fabricar allí. Aunque han tenido a gente subcontratada, la decisión que han tomado pasa por expatriar personal y construir un equipo local de proveedores. Este año la idea con la que trabajaban era desplazar en torno a septiembre a unos dos trabajadores para conformar un equipo local de unas 30 personas en el horizonte de tres años. Su idea era empezar a fabricar allí en 2026.
Con los aranceles de Trump sobre la mesa, sus planes siguen en pie con la confianza de que en el medio-largo plazo el sector no se vea afectado. De momento, siguen exportando. Ayerra explica que en el modelo de negocio de IED no resulta sencillo crear un stock de seguridad, por lo que no han podido anticiparse para mitigar el impacto de los aranceles. “Lo que vamos a vender este año ya lo tenemos gestionado y apalabrado y logísticamente es muy difícil moverlo. Todos estamos cogiendo aire en estos momentos, avanzando en los proyectos, pero con calma”, reconocía hacía escasos días el CEO de IED a punto de partir hacia Phoenix para participar en una feria de energía solar. “La mitad de las conferencias versan sobre cómo afectan las tarifas al sector. Todos estamos con esa pregunta”. Explica que sus clientes compiten mal en EE UU porque aunque pagan poco arancel por electrónica hay mucho producto anexo al suyo, de acero, donde la subida es importante y está afectando a su competitividad porque la tarifa del acero es muy elevada. “Que mi producto les cueste algo más también les afecta pero no es crítico”.
Otra de las empresas navarras que sigue estos días con preocupación las noticias que llegan desde Washington es Leadernet, con planta en Oricáin, donde trabajan 40 personas. Están implantados en EE UU, en Houston, desde 2008 y aunque llegaron a tener personal desplazado actualmente sólo cuentan con personal local. Están especializados en el suministro, instalación y puesta en marcha de sistemas de control para instalaciones renovables. Electrónica que compran y montan en Navarra antes de su traslado a EE UU. La empresa de Pamplona, con una facturación de unos 9 millones de euros, es la única que envía material a EE UU y como explica su director general Alberto Madrid, la política de aranceles de Trump les ha obligado a cambiar de planes y a dejar en suspenso proyectos a la espera de lo que pueda pasar en las negociaciones entre EE UU y China. “La delegación americana de Leadernet tiene previsto para este 2025 cuatro proyectos importantes. Dos de ellos ya están confirmados y en curso mientras que los otros dos están todavía en fase comercial”, explica Madrid.
Para los dos proyectos que tenían confirmados, lo que hicieron nada más anunciarse que Estados Unidos impondría aranceles a las importaciones, fue adelantar el envío de todos los materiales que pudieron por vía aérea. “Esta medida hizo que los aranceles que nos impusieron a ese primer envío fueran del 10% para los productos con origen la UE y del 25% para los materiales con origen China”.
El resto de materiales estaban a mediados de mayo en tránsito marítimo hacia EE UU, donde esperaban que llegaran a finales del mes de mayo. Para este nuevo envío, estamos ya negociando la posibilidad de dejarlos en zona franca a la espera de que se relajen los aranceles bilaterales entre EE UU y China, en base a las conversaciones que han venido manteniendo a lo largo del mes de mayo ambos países. “Con los otros dos proyectos estamos en estos momentos revisando las ofertas comerciales con nuestros clientes, tratando de buscar alternativas con origen EE UU. Nuestros clientes están valorando las opciones, entre el sobrecoste por el origen local o el riesgo de los aranceles. Lo más probable es que retrasen su decisión a la espera de ver qué sucede con las negociaciones”.
Automoción: distintas fórmulas para fabricar en EE UU
Como el resto de sectores afectados por la ofensiva arancelaria de Trump, las empresas navarras dedicadas a la fabricación de componentes de automoción se han convertido en pasajeras forzadas de una montaña rusa que sube y baja al ritmo del estado de ánimo del mandatario norteamericano. El último susto vino con el tuit del 23 de mayo en el que adelantaba su intención elevar los aranceles a la Unión Europea al 50% desde el 1 de junio ante la falta de avances en las negociaciones con Bruselas. Pero la amenaza se desactivó pocos días después tras una conversación con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Si hay algo en lo que coinciden todas las que exportan a Estados Unidos es en la incertidumbre paralizante en la que están sumidas desde el arranque de la presidencia del magnate neoyorquino.
Los componentes de automoción se encuentran entre los productos más perjudicados por los aranceles de Trump, ya que suman al genérico del 10% otro específico del 25%. Ello ha animado a muchas compañías a dar el salto al charco para establecerse con distintas fórmulas en suelo estadounidense. No obstante, muchos esperan que las bravuconadas del presidente de Estados Unidos terminen en una situación más o menos normalizada y sostenible para el comercio a ambos lados del Atlántico. Así piensan quienes creen que a Trump hay que tomárselo en serio, pero no al pie de la letra. El nuevo inquilino de la Casa Blanca estaría utilizando la amenaza arancelaria como fórmula para cerrar un acuerdo rápido y beneficioso para los intereses de Washington, pero sin terminar de ahogar a sus antiguos socios y aliados. Es más, en algunas empresas piensan que Navarra puede terminar beneficiándose del choque comercial con China, ya que podría abrir nuevos mercados en suelo norteamericano.


Es el caso de Frenos Iruña, que tuvo que renunciar hace diez años al negocio del recambio para coche clásico americano por la fuerte presión de los competidores del gigante asiático. “Los suministradores chinos ofrecían el producto con descuentos del 30% al 40%, unos precios imbatibles y por debajo del coste de los materiales. Pero los nuevos aranceles a China nos ponen a esos antiguos clientes a tiro”, comenta Joaquín Ibáñez, responsable comercial de la cooperativa navarra dedicada a la producción de pastillas de freno. La situación de esta empresa, que factura unos 3 millones anuales en Estados Unidos y tiene presencia comercial allí desde hace veinte años, es peculiar, ya que antes de que se levantaran las barreras arancelarias ya tenían prácticamente decidido establecerse en suelo norteamericano. El motivo es que uno de sus principales clientes, el fabricante inglés de excavadoras JCB, iba a abrir en EE UU una fábrica y le había pedido antes de la amenaza de Trump que les acompañaran en esta aventura trasatlántica. “Los aranceles nos han dado el empujón final”, reconoce Francisco Ceberio, gerente de Frenos Iruña.
Si hasta ahora simplemente exportaban el producto final acabado desde Navarra, han puesto en marcha un plan para realizar el 80% del trabajo en la Comunidad foral y terminar el 20% restante en Estados Unidos. En SRT Automotive, empresa navarra dedicada a la remanufacturación de componentes de vehículos diésel, la estrategia será diferente.
En vez de abrir unas instalaciones propias de montaje en Norteamérica, van a buscar algún socio local que se encargue de la producción que, hasta la fecha, exportaban desde aquí. “La situación es tan cambiante que no queremos tomar decisiones drásticas. Priorizamos invertir y contratar en Navarra. Solo tenemos experiencia en el mercado de Estados Unidos como distribuidores”, comenta Óscar Villafranca, director general de SRT Automotive. La empresa tiene en los tres países norteamericanos, México, Canadá y Estados Unidos, unas ventas por cuatro millones de euros, negocio que centraliza desde sus oficinas en la ciudad de Ferndale MI, a las afueras de Detroit. Allí tienen también un almacén logístico y un centro de formación. El principal reto para ejecutar la nueva estrategia es encontrar un fabricante con capacidad técnica, a lo que se suma la escasez de mano de obra especializada. “En realidad ya teníamos decidido antes de Trump producir en Estados Unidos para simplificar la logística”, asegura Villafranca, que añade que están en plena transición hacia este nuevo modelo.
Metal: "Vivimos una calma tensa e incertidumbre”
El grado de preocupación en las empresas del metal depende del sector al que pertenecen: renovables, automoción, construcción... También, lógicamente, dependerá de si la empresa exporta a EE UU y de si su producto se fabrica o no en el país americano. Además, los vaivenes de los anuncios de Trump sobre aranceles hacen que las empresas mantengan una actitud de “calma tensa” a la vez que de incertidumbre. Así lo resume José Manuel Ayesa Villar, secretario general de la Asociación Navarra de Empresarios del Metal (APMEN), que agrupa a las principales 37 empresas navarras del metal que suman 15.000 trabajadores. “Un día Trump anuncia una medida y otro día da marcha atrás... No sabemos cómo va a evolucionar y hay que esperar a ver cómo se resuelve. Vivimos una situación de espera”, añadió. En su opinión, en la fabricación de automóviles (Volkswagen) no se detecta inquietud al no exportar a EE UU, aunque sí que existe en la fabricación de componentes porque van destinados a marcas que sí venden en ese país.


También hay preocupación en la empresas dedicadas a productos que también fabrican en EE UU porque se va a favorecer la producción local. “También en las empresas de capital americano porque puede que quieran reducir la producción de otros países”, explicó Ayesa. “En cambio, hay un sector específico, que es el de maquinaria de construcción, que al no tener competencia en EE UU por no tener fabricantes no les va a interesar establecer aranceles porque van a tener que seguir importando”, añadió.
Aunque la repercusión de los aranceles puede ser heterogénea entre los fabricantes, sí que preocupa el impacto que pueden tener en la economía en general. “Si se producen pérdidas en el mercado, en el empleo, en el consumo... la economía se resentirá”, añadió Ayesa.
En línea parecida se manifestaron desde la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas del Metal de Navarra (APMEN), que representa a las pymes del metal navarro y está compuesta por 150 empresas del sector que suman unos 8.000 empleos en Navarra. “El sector del metal sigue la evolución de la situación con atención, aunque sin alarma, dado que el impacto directo de las medidas anunciadas se considera, por ahora, limitado”, explicó Patricia López Equiza, directora de Innovación y Proyectos de la asociación. Añadió que, sin embargo, no se descarta, en línea de lo defendido por la patronal CONFEMETAL, a la que pertenece APMEN, un posible efecto indirecto derivado de las restricciones al comercio global. “Estas medidas pueden influir en las cadenas de valor, generando inflación y ralentización en el ritmo del crecimiento económico”.
Añadió que la actividad más expuesta puede ser la vinculada a los componentes de automoción. “Aunque EE UU no es el principal mercado para Navarra, muchos de estos productos se exportan a países como Alemania o Francia, que, a su vez, reexportan a EE UU. De ahí la inquietud por un posible impacto en cadena”, señaló.
Una de las opciones ante esta situación es la búsqueda de nuevos destinos o la implantación en EE UU. Es el caso de MTorres, fabricante de máquinas y sistemas de ensamblaje para el sector del papel y aeroespacial. Después de vender en la pandemia la parte fabril que mantenía en EE UU desde 2005, ha decidido volver a estar presente con producción propia, que se añadirá a la actividad comercial y de servicios que sí mantiene. Su vicepresidenta, Yolanda Torres, señaló recientemente que están preparando ya la maquinaria para su instalación en EE UU.
Para iSiMar, fabricante de mobiliario de exterior, EE UU es primer o segundo destino de sus productos, que están presentes en grades cadenas hoteleras como Hilton, Marriot e IHG. De una facturación de 8 millones de euros exporta el 22% a ese país, donde mantiene una filial comercializadora e importadora. “Esto nos salva un poco. Pero nos afecta mucho porque nos aplican el 25% del metal (solo a lo que llevamos de metal) y el 10% por producto europeo. La cuestión es: ¿Quién paga el arancel? Hasta el momento, en el mes que llevamos aplicándolos, hemos decidido pagarlo a medias entre el importador y el exportador”, explica Luis Unceta, su director general.
En esta línea se manifiesta Yolanda Falcón, directora general de Falcón Electrónica, empresa dedicada al diseño y fabricación de equipos electrónicos. “Exportamos directa e indirectamente. Los grandes proyectos se han paralizado y no solo los de los clientes españoles, también los de otros países cuyos productos se envían a EE UU y a quienes nosotros les vendemos las tarjetas. En muchos casos, dentro de EE UU no hay empresas que fabriquen esos mismos productos porque están hechos a medida. Por eso, o llegan a EE UU con un margen extra para cubrir los intereses de Trump o nuestros clientes no lo venderán”, explicó la empresaria. Por eso, considera Falcón que al final a quien le va a salir más caro el producto es a los estadounidenses por no tener producto alternativo.
Papel y cartón: las plantas navarras apenas vender a EE UU
El sector del papel, cartón y derivados no se va a ver afectado especialmente por los aranceles de la Administración de Trump. Por una razón fundamental: el sector no exporta a EE UU. Los costes del transporte y logística hasta ese país, unido a que algunas de las plantas navarras pertenecen a grupos que ya cuentan con fabricantes en el mercado estadounidense llevan a que las venta a EE UU sean nulas o mínimas. Así por lo menos lo han manifestado las diferentes empresas consultadas para este suplemento, como son Solidus, Essity, Sofidel, Coover-Envaplaster, Smurfitt (tanto la de Cordovilla como la de Sangüesa), Papeles El Carmen, Estellaprint, Papertech...


Papeles El Carmen, empresa con tres centros de producción (2 en Huarte y 1 en Egüés-Alzuza), se dedica a transformar el papel en productos de embalaje y envases, como bolsas, bobinas de papel para embalaje de alimentación, industrial, comercial... De sus 51 millones de euros de facturación en 2024, exporta el 7% a Europa. A EE UU no vende nada y apenas importa materia prima de ese país, ya que el 60% del suministro procede de España y el resto de Europa. Pero, aunque directamente no les afecte, sí que pueden sufrir consecuencias indirectas por el aumento de los precios en otros mercados con los que trabajan, según explicó Pedro Rubio, director general. “A corto plazo seguimos con normalidad, a pesar de los pequeños sustos”, añadió el directivo de la empresa en la que trabajan 240 personas y que es propiedad desde 2015 de dos family offices españolas.
La fábrica de Allo de Essity, dedicada a la producción de papel higiénico y de cocina, pañuelos de nariz y servilletas, entre otros productos, con marcas como Colhogar, tampoco exporta a EE UU. La razón es que el grupo sueco cuenta con una planta en EE UU desde donde suministran a ese país. “En función de cómo evolucione la situación, podría afectarnos localmente, pero poco, quizá en repuestos menores de maquinaria. En el grupo, la gran mayoría de nuestros productos se fabrican en el lugar en el que se comercializan”, señalaron desde Essity.
Desde Estellaprint, exportan pocos libros a EE UU, según explicó su director general, Jesús Uranga. Las ventas en ese país fueron de un millón de euros en 2024, menos que los 4 millones de otros ejercicios. Además, la actividad de libros está exenta de aranceles, con lo que cual no les afectan las medidas de Trump. En cuanto a la línea de packaging, esta solo va destinada al mercado nacional.
Aunque estas fábricas confirman no tener negocios con EE UU, la estadística que recoge la Dirección Territorial de Comercio en Navarra y difunde el Plan Internacional del Gobierno de Navarra recoge unas exportaciones del sector papel y cartón a ese país de 11,7 millones de euros, que suponen 1.362 millones de toneladas. Esta cifra supone el 3,2% del total de exportaciones navarras de este sector. Por el otro lado, Navarra compró a EE UU de estos productos por valor de 130.331 euros, que suponen 43,65 toneladas.
Vino: "EE UU paga bien el vino, sería duro perderlo"
El 20% de las ventas de Bodegas y Viñedos Alzania procede de Estados Unidos. Su propietario y presidente de la Asociación de Bodegas de Navarra (ABN), José Manuel Echeverría, tilda de “varapalo” la incertidumbre generada por Trump. La suya es una de las bodegas de la Comunidad foral que se han labrado con esfuerzo un hueco en los difíciles lineales norteamericanos. Más de medio centenar de bodegas de la Comunidad foral exportan vino por 11 millones al año, según datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). En el primer trimestre de 2025, por valor de unos tres millones. “Las bodegas navarras que exportamos estamos preocupadas, pero allí también tiemblan. Hay muchas empresas que se dedican solo a importar vino europeo y cualquier arancel les repercute directamente”, comenta.


El portavoz de la asociación de bodegas detalla que la Denominación de Origen Navarra vendió 350.000 litros de vino embotellado a EE UU el año pasado. Esta cantidad supone el 1,5% de todo el vino embotellado comercializado (unos 25 millones de litros). Los datos más actuales arrojan que hasta el pasado 1 de mayo, en los cuatro primeros meses de 2025, las ventas de vino embotellado DO Navarra al país de Trump suman 87.500 litros, un 4,3% menos que en el primer cuatrimestre del año anterior. La mayor parte de ese vino (60.000 litros) es tinto. “Los datos dicen claramente que no somos una denominación dependiente de las ventas a Estados Unidos”, afirma Echeverría.
El valor de estas exportaciones reside en que se trata de un mercado con “gran potencial” y “que paga bien el vino porque reconoce la calidad”. “Nuestra preocupación es si, finalmente, el arancel es elevado. No podemos perder este mercado”, indica el bodeguero.
Y explica el impacto del arancel: “Una botella de vino que en una bodega navarra salga a 5 euros se pone a la venta en EE UU a unos 20 o 25 dólares, aproximadamente. Hay que sumar gastos del barco, margen del importador, de la tienda... Si el arancel supera el 10% actual se nos va a poner muy complicado mantener este mercado tan maduro”, apunta.
En la actualidad, el 10% impuesto a la espera de las negociaciones con la UE está siendo asumido, en muchos casos, entre el importador y la bodega navarra al 50%. Incluso hay casos en los que el arancel provisional corre a cuenta exclusivamente del importador.
“Las bodegas podemos apretarnos el cinturón, reducir márgenes, pero hasta cierto punto. La incertidumbre es grande porque primero nos amenazó con un 200%, luego bajó al 25% y ahora estamos con el 10%. Nadie sabe cómo va a terminar todo este revolcón a las reglas comerciales”.
Otra de las grandes bodegas exportadoras en Nekeas. Su presidente, Paco San Martín, confía en que Trump rebaje el tono, aunque asegura que el presidente norteamericano tiene en vilo al sector vitivinícola de todo el mundo. “Si pone un arancel muy alto ningún importador comprará vino en esas condiciones”, apunta.
Nekeas destina un 18% de su exportación a Estados Unidos. “De momento, el importador está asumiendo el 10%, pero hay que ver qué pasa”. El veterano viticultor recuerda que hace cuatro años, en la anterior legislatura de Trump, el vino español ya sufrió un arancel del 25%. “Entonces lo pasamos mal y un 10% lo asumieron los importadores y nosotros, un 15%”, recuerda Paco San Martín
Estados Unidos es el cuarto mercado más importante para las bodegas de toda la Comunidad foral, por detrás de países como Alemania y Reino Unido. “El problema de un arancel alto es perder un mercado muy bueno, donde estamos posicionados. Hoy se hace vino de calidad en muchas partes del mundo. Nosotros vendemos a varios pequeños importadores y estamos en tiendas especializadas y hostelería de 22 estados. Si dejamos hueco, porque decidimos no vender vino a EE UU porque los costes se nos van, entrarán otras bodegas y volver a recuperar nuestros sitio sería muy duro. Casi imposible”.
Verdura congelada: "Nos adaptaremos a cualquier escenario"
La industria agroalimentaria está acostumbrada a capear crisis, superar obstáculos y reinventarse, al tiempo que no deja de nutrir nuestras mesas. Ya lo hizo durante la pandemia. De la noche a la mañana, cerró la hostelería, comedores, restauración ... y la agroindustria se adaptó en un ejercicio histórico de resiliencia. Fueron momentos duros, pero que demostraron el ADN de una industria que hoy es la principal generadora de empleo en la Comunidad foral, por delante incluso de la automoción. “Somos capaces de adaptarnos a cualquier escenario que salga con la decisión final que adopte Estados Unidos. Somos un sector sólido, resiliente, competitivo... Ya lo demostramos en la pandemia. Sufriremos, pero lo volveremos a hacer porque no será un escenario nuevo que solamente nos afecte a nosotros. No. Afectará a todo el mundo”.


Con esas palabras se refiere a la situación el presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Vegetales Congelados (ASEVEC), José Félix Liberal Artaiz. En la asociación están integradas firmas navarros como, por ejemplo, Ultracongelados Virto (sede en Azagra), Congelados de Navarra (sede en Fustiñana) y Gelagri Ibérica (sede en Milagro). Entre las tres, que poseen plantas en otras zonas de España, elaboran más de 70% de todo el verdura congelada del país.
La verduras y hortalizas ultracongeladas constituyen una de las partidas más cuantiosas dentro del conjunto de las exportaciones navarras al país norteamericano. La Comunidad foral exportó alimentos por 56 millones en 2024 y, de ellos, casi 40 millones fueron de verdura congelada y otros 9 de verduras en conservas.
El ritmo exportador se ha mantenido en el primer trimestre de 2025. Las ventas de verdura congelada al país norteamericano rondan los 11 millones.
“El sector de la verdura ultracongelada no depende del mercado de Estados Unidos”, subraya el directivo. “La Unión Europea sigue siendo el principal destino de nuestras exportaciones, con mercados clave como por ejemplo Francia, Alemania, Portugal, Italia y Países Bajos”, agrega José Félix Liberal.
Fuera del ámbito comunitario, los principales destinos de las verduras ultracongeladas, según detalla Liberal, destacan Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. “En este contexto, medidas arancelarias como las recientemente anunciadas por EE UU podrían afectar a la competitividad de nuestras exportaciones”. No obstante, el portavoz de ASEVEC tiene claro que el sector buscará y hallará la manera de solventar la coyuntura que se presente. “Y, al final, saldremos reforzados”, añade.
No obstante, Liberal destaca que “aún es pronto para valorar con precisión su alcance” en el caso concreto de las verduras congeladas. “Seguimos atentos a la evolución del contexto internacional, trabajando para mantener la confianza de los mercados en un producto alimenticio que destaca por su elevada calidad y fiabilidad”.
Mientras, como el resto de la industria agroalimentaria y, en general, el conjunto del tejido empresarial, el directivo remarca el escenario de incertidumbre que se vive en lo que algunos ya ven un cambio de una economía de libre comercio a una economía donde cada uno produce para su propio país. A la espera de ver cómo quedan las nuevas reglas de juego del comercio mundial, el directivo de la asociación de fabricantes de vegetales congelados comenta que en el futuro escenario no solo se deben despejar los aranceles. “Hay otros aspectos que influyen como la paridad de la moneda y el coste del transporte porque un día un contenedor te cuesta 2.000 y al otro 4.000 euros. Son ejemplos de factores alrededor de los aranceles que también condicionan”, expone.
Lo que está claro es que la situación a la que se enfrenta el conjunto de la agroindustria no tiene precedentes. “Lo más claro que tengo es que la sociedad va seguir comiendo verdura preparada con mucha innovación porque no quiere gastar tiempo cocinando y, además, es muy saludable. Y eso lo ofrece nuestro sector . Por eso, somos optimistas”, concluye.