Economía
José Julián Garciandía: “Los empresarios metemos muchas horas que se restan a la vida familiar”
Próximo a jubilarse, quien ha sido alma mater de Lacunza Kalor Group con más de 40 años de experiencia será una de las seis personas que mañana recibirá del Gobierno foral la Cruz de Carlos III el Noble. Aboga por animar a los jóvenes a emprender


Publicado el 08/06/2025 a las 05:00
La biografía de José Julián Garciandía Pellejero (Lakuntza, 16 de junio de 1957) halla un trazo paralelo en la evolución de su empresa familiar. Se incorporó con 19 años de edad en el plantel de la Fundición Tot-Garaiz, que gestionaba su padre, Francisco, junto a su tío, Julián Gamboa. El negocio familiar estaba entonces diversificado con Cocinas de Lacunza, germen de Lacunza Kalor Group que asegura hoy día empleo a un centenar de asalariados bajo la figura jurídica de sociedad anónima laboral. La firma exporta a más de 40 países como especializada en la fabricación de estufas, cocinas y chimeneas de leña. Con dos de sus tres hijos adscritos al proyecto, uno de los cuales asumirá una de las líneas de dirección, José Julián Garciandía acaricia la jubilación a punto de cumplir 68 años de edad. Fundador en 1994 de la Asociación de Empresas de Sakana (AES), cuya presidencia ha traspasado recientemente a Pedro Latorre (Electricidad Ramos, de Alsasua) en una junta directiva de siete miembros, y retirado de la vicepresidencia de la Confederación Empresarial Navarra (CEN) que ocupó desde mayo 2024, mañana, 9 de junio, será una de las seis personas distinguidas con la Cruz de Carlos III el Noble, “el mayor honor que puede tener un navarro”, considera.
Regresar de la mili y participar de la dirección de dos empresas fue todo en uno.
Mi padre estaba en la dirección de la fundición y de Cocinas de Lacunza pero el que era el gerente era mi tío Julián. Estando yo en la mili, murió.
Y dio un paso al frente.
Fichamos a un gerente de Vizcaya para que nos ayudase. No cuajó.
¿Cuándo asume en solitario las riendas de los dos negocios?
Tendría 26 años. Fueron momentos difíciles. Asumí esa responsabilidad y tuve que luchar.
Todo un reto para un joven.
He visto a empresarios pasar por delicados momentos. También los trabajadores tienen sus momentos buenos pero también difíciles. Es cierto que yo en aquel momento tuve que tomar decisiones. Teníamos dos empresas, que hacían cosas diferentes: una fundición y una empresa que fabricaba cocinas de leña. Los años eran difíciles porque el momento industrial lo era. No me quedó más remedio que separar física y jurídicamente las dos empresas.
Años 70 y 80, delicados en un contexto social de cambio.
Socialmente eran unos años en que los sindicatos comenzaban a tener fuerza. Era lógico, por otra parte. Los trabajadores tenían que reivindicar sus derechos...., y el empresario se encontraba ante retos difíciles. Pero eso es algo que lleva esta carrera.
Salió adelante.
Fuimos a Alsasua en el año 93. Tres o cuatro años después, planteé a los trabajadores crear una sociedad anónima laboral. Soy una persona que siempre ha creído en el asociacionismo. Entonces había unos 22 o 23 trabajadores. Se pusieron en contacto con ANEL, que, con los datos que le había proporcionado, les comentó que la propuesta era muy interesante.
Y hasta hoy, ya como Lacunza Kalor Group, bajo el amparo legal de una sociedad anónima laboral.
En este momento, trabajamos unas 100 personas, de las cuales 48 creo son socio trabajadores. Un paso importante fue la ampliación de la sede de Lakuntza. Estábamos creciendo de una forma importante.
¿Dónde cree que ha estado la clave de ese crecimiento?
El origen de la fábrica fueron las cocinas de leña y después incorporamos estufas de leña. Pero empezamos a tener problemas de calidad con el tipo de fundición que hacíamos. Tuvimos que llevar a cabo una gran inversión. Siempre hemos funcionado a partir de reflexiones estratégicas, analizando la situación y mirando al futuro. Otra de las decisiones importantes fue incorporar chapa, acero, en los modelos. Nos dimos cuenta que las chimeneas y estufas de fundición eran muy clásicas y que la juventud venía con otras ideas, más minimalistas.
Diseño y apertura de horizontes ¿A cuántos países dan calor desde Lakuntza y Alsasua?
Vendemos prácticamente en toda Europa. Estamos en Australia, donde creemos que vamos a crecer, y hemos empezado en Japón.
¿Cuál es su facturación anual de su empresa?
El año pasado fue un año que batimos todos los récords. Es cierto que hubo tres años que todos los fabricantes del sector vendimos muchísimo en Europa, como consecuencia de la pandemia. Todo el mundo estaba en casa. La subida del precio de las energías también ayudó. Todo el mundo se puso a comprar productos de leña. Con las guerras, la gente se asustó.
LA CRUZ DE CARLOS III EL NOBLE
¿Quiere decir que la crisis, antes que un problema, supuso un impulso para su sector?
Históricamente ha sido así. Con la crisis del petróleo salimos favorecidos. ¿Por qué? Porque subía el precio del petróleo, gasolina y gas, y la gente compraba leña.
Mañana recoge, junto a otras cinco personas, la Cruz de Carlos III el Noble. ¿A qué cree que se debe su distinción?
Como navarro es un honor recibir este reconocimiento porque creo que es el reconocimiento más bonito que le pueden dar a un navarro. Encima me ha llegado en el mejor momento de mi carrera profesional. Me estoy jubilando; la semana pasada he dejado la Asociación de Empresarios de Sacana y también la vicepresidencia de la CEN. Me ha hecho mucha ilusión este premio.
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¿Qué hay detrás de la vida de un emprendedor como usted?
Tengo que estar agradecido muy sinceramente a todas las personas que me han acompañado en el camino. Todos estos años y todo lo que hemos hecho ha sido en parte porque he tenido un equipo humano, muy implicado con el proyecto. Desde que empecé, la mayoría de las personas que han estado luchando conmigo ha sido gente comprometida, seria y trabajadora. Estoy muy agradecido.
No se consiguen las cosas sin renuncias ni sacrificios.
Los empresarios, al final, tenemos situaciones complicadas, metemos muchas más horas que los convenios que negociamos. Pienso que el trabajo me ha quitado mucho de mi vida familiar.
¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?
Haber llegado a la jubilación con una empresa, una marca y un producto de prestigio en toda Europa, con una proyección a medio y largo plazo, con futuro. Estoy muy contento por que mi hijo haya entrado en la dirección de la sociedad.
Eche la mirada atrás y véase por un momento en aquel joven que se une a la dirección de la empresa. ¿Qué consejos le ofrecería a un joven emprendedor?
No sé que hemos hecho pero creo que la sociedad y el gobierno tendrían que hacer un esfuerzo para cambiar un poco la imagen que se tiene el empresario. Veo a jóvenes que no quieren emprender.
Habla del Gobierno, ¿qué le pide? Álava y Gipuzkoa gozan de un régimen fiscal favorable que resulta atractivo para la implantación de empresas.
Creo que en breve se tomarán medidas para que por lo menos no tengamos diferencias en el régimen fiscal.
¿Cómo define el momento actual en la industria con la amenaza de imposición de aranceles?
Es complicado. Hace dos años hablábamos de crecimiento y percibíamos un futuro a corto plazo buenísimo. Sectores como el del automóvil y el eólico, que tienen mucha influencia en Sakana, no están tan bien como lo estaban antes. Por otro lado, no creo que se vayan a aplicar los aranceles porque no tienen sentido ni lógica. Pienso que todo se normalizará. Además, Donald Trump va a tener problemas en su país.
“290 trabajadores de Sunsundegui están buscando empleo”
Existe una segunda faceta de José Julián Garciandía, derivada de su espíritu emprendedor, que ha revertido directamente en la promoción social y deportiva de su entorno próximo. Como recuerda, fue presidente tanto del club Lagun Artea como de la sociedad Lakuntzako Pertza. Y desempeñó ese mismo cargo de presidente en la ikastola Andra Mari, de Etxarri Aranatz. Su trayectoria social descubre igualmente su participación en la fundación del Club Ciclista Aralar, sin obviar los diez años como miembro en la junta parroquial de Lakuntza. Un último aporte es su implicación en el consejo asesor de la Clínica Josefina Arregui. Lo es desde su experiencia acumulada como gestor en Sakana, que le faculta para describir el actual panorama de su tejido industrial.
En alguna ocasión anterior usted ha expresado la necesidad de diversificar el mercado en Navarra como garantía de futuro. ¿Mantiene esta idea?
Sakana es un ejemplo claro. Gran parte del empleo que se genera aquí es industrial. Sakana depende en un grado muy elevado de la industria del metal para asegurar empleo. Sin embargo, ahora mismo hay cuatro empresas del sector agroalimentario muy importantes. Se trata de un sector que está generando mucho empleo en Sakana, además empleo femenino. El sector es bueno para la zona. Eso es diversificar y creo además que abre esperanzas de futuro.
El lado opuesto a la esperanza es la desesperación instalada con el anuncio de cierre de BSH y el ya materializado en Sunsundegui.
No sé qué decir de Sunsundegui. No tengo datos para poder opinar sobre lo que ha podido pasar. Simplemente pudo decir que al final ha sido una pena lo que ha ocurrido. Se ha pasado de un proyecto de futuro, bajo un acuerdo con Volvo, al cierre de la sociedad en el plazo de un año. Es un gran varapalo. En estos momentos, de los 290 trabajadores que están sin colocar de Sunsundegui, 140 son de Sakana.
Eran 336 los operarios afectados por el expediente de regulación de empleo. ¿Eso supone que hay 46 empleados que han encontrado trabajo?
Sí. Quedan 290 sin empleo. Sobre los 140 de Sakana, me consta que en estos momentos el Servicio Navarro de Empleo, la Asociación de Empresas de Sakana y la Agencia de Desarrollo de Sakana están en contacto con esos trabajadores. Están buscando soluciones para recolocar lo antes posible a estas personas. Hay movimiento para tratar de ayudarles.
Ya advirtieron los sindicatos que otras 150 personas, de empresas proveedoras o auxiliares, podían verse afectadas por el cierre de Sunsundegui. ¿Esto es así?
Sí. Pienso que después de lo que ha pasado con Sunsundegui, el Gobierno de Navarra, en colaboración con los entes locales, mancomunidad y Asociación de Empresas de Sakana, debería adoptar medidas para revitalizar la zona, ya fuese con mejoras o condiciones fiscales o con otros atractivos especiales.
Días atrás la dirección de Industria confirmó su voluntad de estudiar la implantación de un polígono en Alsasua, junto a la N-1.
Tanto la zona de Kapitansoro, en Alsasua, como el polígono industrial de Arakil, situado en el extremo opuesto, tienen una privilegiada ubicación. Kapitansoro, junto a la N-1, se encuentra a diez minutos en coche de un potencial de actividad industrial impresionante y que curiosamente carece de suelo.
¿Se refiere a Gipuzkoa o a Álava?
Me refiero al Goiherri, en Gipuzkoa. No dispone de suelo industrial.
¿Conoce si hay gestiones en esa línea de atracción de proyectos industriales?
El Gobierno de Navarra está moviendo ficha en torno a los dos posibles polígonos.
Se habla de 500.000 metros cuadrados para el de Alsasua, ¿cuántos podría llegar a tener el de Arakil?
Hay una barbaridad de miles de metros cuadrados. No sé exactamente, pero muchos. Los dos polígonos podrían salvar la situación actual.
EL CAMBIO EN UN AÑO
La debacle de Sunsundegui ha instalado en Sakana una sensación de pesimismo cuando, en otoño de 2023, había perspectivas halagüeñas. ¿Comparte esta lectura?
No sólo es Sunsundegui. el sector eólico es muy importante en Sakana. Ha pasado de tener expectativas de crecimiento a ralentizarse. La situación del sector del automóvil también afecta a Sakana. Pienso que el signo ha cambiado en algunos sectores. Pero yo confío en que se volverá a la normalidad. Igual no se vuelve a crecer al ritmo de antes, pero poco a poco se va a ir recuperando parte del camino perdido.
Dice que va dejando responsabilidades, también en la Asociación de Empresas de Sakana.
En la junta directiva, antes estábamos representantes de cinco empresas. Ahora son de siete (nombra uno a uno y a sus empresas). Creo que ha quedado una junta directiva con muchísima experiencia. La asociación es necesaria en Sakana. Colaboramos con ayuntamientos, mancomunidad, agencia de desarrrollo... Tenemos conocimientos y experiencia. Ayudamos en formación, selección de personal, prevención de riesgos laborales y planes de igualdad.
Usted se va pero la familia Garciandía continúa en la empresa.
Dos son las personas que se harán cargo de la dirección en la sociedad. Igor Ruiz, ex director comercial, se ocupará del área de negocio comercial, económico y financiero. Asier, uno de mis hijos, llevará el tema operativo, con compras, personal, producción...Es la tercera generación.
DNI
Nombre: José Julián Garciandía Pellejero
Fecha y lugar de nacimiento: Lakuntza, 16 de junio de 1957
Hijos: Nerea, Asier y Ekaitz.
Formación: Estudió maestría en Salesianos después de formarse en la escuela unitaria y en La Laboral de Lakuntza
Sus inicios: Con 19 años entró a trabajar en la Fundición Tot-Garaiz, que habían creado su padre, Francisco, y su tío Julián Gamboa, junto a Cocinas de Lacunza. Al regreso de la mili, pasó a asumir puestos de dirección.