Matriculaciones
La venta de coches enchufables crece un 71,3% y ya suponen el 16,9% del mercado en Navarra
Los turismos eléctricos puros y los híbridos enchufables sumaron 1.213 de los 7.127 vehículos matriculados en Navarra durante el año pasado


Actualizado el 18/01/2024 a las 16:50
El coche enchufable en Navarra ha pasado de ser un pequeño nicho de mercado a representar un respetable trozo del pastel en las ventas de turismos nuevos. Concretamente sumaron el 16,9% de las matriculaciones durante 2023, lo que se traduce en la comercialización de 1.213 (789 eléctricos puros y 424 híbridos enchufables) de los 7.127 vehículos que se estrenaron en la Comunidad foral el año pasado según los datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). El vigoroso despegue de los coches capaces de moverse con baterías, cuyas ventas crecieron un 71,3% en 2023, contrasta con el declive de los diésel. La cuota de mercado de estos últimos ha descendido hasta el 10,9%, con solo 779 unidades vendidas (un 5,6% menos que en 2022), dato que contrasta con el 75% que llegaron a representar entre 2008 y 2012.
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En parte por las ayudas del plan Moves y, principalmente, por la deducción fiscal del 30% existente en Navarra en IRPF y Sociedades, los coches de pilas se han convertido en una alternativa perfectamente viable para muchos compradores. Ello ha permitido que el prohibitivo precio de esta tecnología automovilística haya dejado de serlo para hacerse accesible entre un creciente público, ya que hay disponibles modelos de entrada que suponen un desembolso final de menos de 10.000 euros. El principal atractivo de estos vehículos es su bajísimo coste de utilización en desplazamientos cortos y medios, que se sitúa en torno a dos euros por cada 100 kilómetros si se carga en casa, coste que según la tarifa contratada y la disponibilidad de paneles solares propios puede bajar a unos 50 céntimos. Precisamente ese es uno de los mayores obstáculos para una mayor difusión de los coches de baterías, ya que no todo el mundo cuenta con una plaza de garaje propia donde instalar un cargador.
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La evolución de las ventas de los coches de baterías, que son todos aquellos eléctricos puros y los híbridos enchufables, despeja cualquier duda sobre la efectividad de las ayudas públicas para adquirirlos. En 2018 solo se matricularon 59 turismos de este tipo en Navarra, un número ínfimo si se compara con los 13.243 vehículos nuevos que se vendieron. Un año más tarde doblaron sus ventas y pasaron a ser 125, una cifra que aún suponía algo anecdótico. Sin embargo y pese a todas las dudas que había en torno a su aceptación, mantuvieron en los años siguientes un porcentaje de crecimiento muy robusto. Así, pasaron a ser 356 coches en 2020, con un incremento del 184,8%; 589 en 2021 (98,9%) y 708 en 2022 (20,2%). Llama la atención que la demanda de eléctricos puros hace tiempo que superó a los híbridos enchufables, algo que resulta cada vez más evidente. Por ejemplo, las ventas de los primeros creció un 82,3% en diciembre frente al 27,8% de los segundos.
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No puede ocultarse, eso sí, que la fortaleza que están demostrando las ventas de coches nuevos que se pueden desplazar gracias a la energía almacenada en sus baterías se sustenta en las generorísimas ayudas públicas. Sin estas, los precios de este tipo de vehículos, especialmente los eléctricos puros, seguirían resultando inasequibles para la inmensa mayoría de la población. Según las previsiones de los expertos, los coches de baterías deberían bajar progresivamente de precio en los próximos años hasta igualar, esta vez sin ayudas públicas, a los coches de combustión. La clave está en el precio de las baterías, que representa un elevado porcentaje del coste final del vehículo, aunque este se ha ido reduciendo con el paso de los años.
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Frente al 60% que podía suponer en 2015, en la actualidad oscila en torno al 30%. El progresivo aumento de la producción de coches eléctricos por una demanda dopada gracias a las ayudas públicas está permitiendo recortar sus costes de fabricación. Se supone que llegará un punto en el que no hagan falta las ayudas y la evolución de los costes avala esos cálculos. Por los 684 dólares por kWh que costaba una batería en 2013, actualmente rondan los 120 dólares y, si nada se tuerce, se espera que en 2030 sea de 70 dólares.