Agroalimentación
El frío frena la recogida de espárrago en un año con más fruto de bajo calibre
La sequía, en cambio, no ha mermado a calidad del llamado ‘oro blanco’. Muchas conserveras han subido el precio del kilo de espárrago extra unos 10-20 céntimos más y se sitúa en torno a 2,60 y 2,80 euros el kilo


Publicado el 22/05/2023 a las 06:00
El campo, en ocasiones, es caprichoso. El bajón de temperaturas experimentado estos últimos días, especialmente durante las noches, es bienvenido por muchos cerealistas, mientras que para los que se dedican al espárrago y las conserveras ha supuesto un brusco frenazo en su actividad. Desde hace unos quince días sale menos espárrago y las conserveras trabajan a medio gas. La duda ahora es si esta ralentización supondrá el punto final de la campaña 2023 o si, cuando el calor regrese, las esparragueras darán una cantidad de espárragos suficiente como para reanudar la recogida y prolongarla hasta mediados o final de junio.
“El espárrago necesita temperaturas suaves, de entre 18 y 25 grados. El agua no va mal, pero necesitamos un poco de calor”, comenta el agricultor y presidente de la Denominación de Origen Espárrago de Navarra, Marcelino Etayo. La marca de calidad aglutina a unos 435 productores con 1.650 hectáreas y a 35 fábricas de Navarra, Aragón y La Rioja.
PREVISIÓN DE UNOS 4,5 MILLONES DE KILOS
La campaña arrancó este año unos diez días antes de lo habitual, a finales de marzo. Las temperaturas más altas de lo habitual de abril han proporcionado mayor cantidad de espárrago que el mismo mes de temporadas pasadas. “Según fincas, pero ha podido salir en torno a un 20% más de fruto que lo normal en abril”, apunta Etayo. El productor confía en cerrar la campaña en junio, con más de 4,5 millones de kilos cosechados en toda la denominación, si bien la cantidad que logra la certificación es menor.
La sequía ha dejado su huella en la campaña del espárrago, aunque en menor medida que en otros cultivos. Que la esparraguera disponga durante el invierno de abundante humedad es crucial para que la cosecha en primavera ofrezca un elevado porcentaje de frutos gruesos, de primera o de calibre superior a 18-20 milímetros.
En esta campaña, pese al esfuerzo de muchos productores con los riegos (les han supuesto un mayor desembolso allí donde ha necesitado bombear el agua) el espárrago se ha resentido ligeramente, según los conserveros. Los productores, en cambio, dan por buena la cosecha. “Estamos todavía en la recta final, pero está siendo una buena campaña, con muy buena calidad y buenos tamaños. En abril hubo bastante espárrago y las conserveras estaban trabajando a pleno rendimiento y ahora está todo más parado. Está siendo una campaña intermitente”, indica Marcelino Etayo.
Como agricultor destaca el aumento de costes que han soportado. La urea se ha triplicado y otros abonos, duplicado. El plástico, el gasóleo... La rentabilidad se está complicando”, agrega.
“HAY MENOS JÓVENES QUE CULTIVAN ESPÁRRAGO"
Samuel Rodríguez Magallón, a sus 36 años, es un joven agricultor de Cabanillas. Cuenta con 6 hectáreas que, con su faro de luz en la cabeza, recolecta desde las 9 de la noche hasta las 3 o 4 de la madrugada. “Todos los días de la semana, incluidos sábados y domingos. Es sacrificado, tienes que llevar gente, a la que hay que subir el sueldo, pagar más por todo... Al final, ves que hay menos jóvenes que cultiven espárrago”, comenta Samuel. En su caso vende al Grupo AN. “El año pasado me salió el kilo, de media entre el de primera y de segunda, a unos 2,60 euros el kilo. Muy justo”.
