Amati, amor por la música coral en Ultzama

Nacido en 2013, este coro está formado por 25 personas que comparten su afición por el canto

Coro Amati
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Foto de grupo del coro Amati tomada el pasado 17 de octubre antes del concierto que ofreció en la iglesia de LantzCEDIDA
Coro Amati

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María Lizaso

Actualizado el 30/11/2025 a las 22:21

Las voces de las personas que integran el coro Amati de Ultzama se mezclan en el Centro Cívico de Larraintzar con el sonido de los instrumentos con los que ensayan los alumnos de la Escuela de Música Aralar. Es jueves por la tarde y mientras los txikis corren y juegan por los pasillos, en el salón de actos los cantores de Amati ensayan su repertorio a las órdenes de Cristina Sevillano Santamaría. 

Este coro nació en el año 2013 tras una actuación en Larraintzar del coro Mirua de Pamplona, en el que participaban tanto Patxi Olaiz, de Iraizotz, como Maribel Vizcay, de Ziaurritz, dos de los miembros del coro actual. Según relata Olaiz, “al principio estábamos poca gente, solo 12 ó 13 personas. Después, pese a algunos altibajos, el coro ha ido creciendo y ahora está en su mejor momento”. Olaiz recuerda que anteriormente hubo un coro en Ultzama dirigido por un sacerdote y, aunque ya desapareció, “mucha gente de esta zona siempre ha tenido la ilusión de volver a tener un coro”. Asegura que hay muchas personas a las que les gusta cantar, pero pertenecer a un coro requiere compromiso y “mucho trabajo en casa”. Cuando se empieza a preparar una obra nueva, cada uno debe aprenderla de manera individual y es en el ensayo cuando se monta. 

CRISTINA SEVILLANO SANTAMARIA, directora del coro Amati

La pamplonesa Cristina Sevillano Santamaría es soprano y dirige el Coro Amati de Ultzama desde hace tres años. Su carrera en el canto coral comenzó en el coro Niños cantores de Navarra y en la Coral Liguori. En la actualidad canta en la Coral de Cámara de Pamplona y dirige también la Coral Elkarrekin de Berriozar. Además, ayuda en el coro de la Escuela de Canto Ahots, que creó en 2014. Ha sido solista en la ‘Función de las siete palabras’ que se celebra cada Viernes Santo en la Catedral de Pamplona.

REPERTORIO MUY VARIADO

Cristina Sevillano asegura que tratan de que el repertorio del coro Amati sea “lo más variado posible”. Cantan tanto música sacra como profana y en todos los idiomas. “La música es un medio de transmisión cultural muy potente y mediante ella no sólo aprendemos nosotros al cantarla, sino que ayudamos a los demás a conocerla”, añade la directora de Amati. 

En estos momentos están trabajando en un repertorio completamente nuevo para dos conciertos que están preparando con la coral Elkarrekin de Berriozar, que también dirige Sevillano, y el Ensemble 4.10. “Creo que va a ser un proyecto muy bonito que nos tiene muy ilusionados”, afirma. Serán los días 19 de diciembre en Larraintzar y el 20 en Berriozar. Después, el 29, cantarán en la residencia de Gerendiain. 

Para el próximo año tienen programado un concierto compartido con la Coral Mendi de Doneztebe, que será probablemente en los meses de abril o mayo, y los conciertos tradicionales del Día de la Cuajada y de final de curso. 

En estos momentos, el coro está formado por 25 personas de edades muy diversas, de las cuales dos son baja temporal. La mayoría vive en pueblos de los valles de Ultzama y Odieta, pero hay también personas que se trasladan desde Anue o desde Pamplona. Eso sí, Cristina Sevillano asegura que Amati, “como casi todos los coros, sufre una carencia importante en lo que a voces masculinas se refiere”. 

VECINOS QUE COMPARTEN AFICIÓN

“Tenemos muy buen ambiente. Lo pasamos muy bien, pero a la vez trabajamos duro”, añade Sevillano. A Maribel Vizcay, de 72 años, siempre le ha gustado el canto coral ya que, para ella, “cantar es un placer”. Ahora, asegura que participar en el coro le da “mucha vida”. 

“El día del ensayo me levanto con brío”, afirma. Maribel valora mucho el exhaustivo y paciente trabajo de la directora para trabajar las obras en las que cantan en otros idiomas. También le gusta participar en las comidas o cenas que realizan tras los conciertos. “Después del trabajo, a disfrutar”, concluye. 

Antonio Ziganda, de 73 años y natural de Larraintzar, lleva 6 en el coro, desde que se jubiló. Para él es importante relacionarse “con personas que comparten una misma afición” y además cree que cantar en el coro le ayuda a “tener activa la memoria”. Agradece mucho que sus compañeros le corrijan y valora “recordar, aprender y practicar nuestros cantos, canciones en euskera”. En este sentido, tanto Antonio Ziganda como Patxi Olaiz quieren impulsar un grupo de ‘kantuz’ en la zona de Ultzamaldea para cantar piezas tradicionales en euskera en diferentes festividades a lo largo del año.

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