Fiestas de Lantz

Tirar el cohete de fiestas antes de clase

Una veintena de menores de Lantz prende la mecha de fiestas a primeras horas del día antes de subirse al autobús escolar en un rito reeditado desde hace una década. No ha faltado el encierro del autobús ni los pañuelos anudados antes de acudir a clase en Larraintzar.

Los txikis de Lantz han sido los encargados de prender la mecha del cohete de fiestas hacia las 8 de la mañana de este jueves, poco antes de coger el autobús escolar que les traslada al colegio e instituto de Larraintzar.
Los txikis de Lantz han sido los encargados de prender la mecha del cohete de fiestas hacia las 8 de la mañana de este jueves, poco antes de coger el autobús escolar que les traslada al colegio e instituto de Larraintzar.J.C. CORDOVILLA

Natxo Gutiérrez

Actualizado el 12/09/2024 a las 13:42

La mañana de hoy “es muy de Lantz”. Bajo una lluvia apenas perceptible, más fina que el sirimiri y que en el vocabulario local, como el de otros pueblos, se conserva como langarra, el día ha llegado envuelto de la “ilusión” cruzada en rostros infantiles y pañuelos a cuadrados extendidos al viento. Sobre un muro del jardín de Juanzarnea, imponente edificio de piedra que alberga el Ayuntamiento y recibe a los visitantes a la entrada de la localidad, se ha encaramado una hilera de menores, con una mezcla de nerviosismo y entusiasmo por la llegada de las fiestas.

Como estudiante de mayor edad, Xabier Juvera Lizaso, de 4º de la ESO, ha acercado un encendedor a uno de los cohetes colocados en una improvisada lanzadera de madera. “Viva las fiestas de Lantz”. La emoción ha precipitado el anuncio infantil de otro menor, latente en el corazón de sus compañeros. Han sonado las campanas, con los impulsos encadenados propinados por Alicia Ziga, en lo alto de la parroquia de la Santa Cruz. En el reloj marcaban las 8.19 minutos. La ‘Langarra’ daba tregua. Comenzaban las fiestas de Lantz y, por delante, esperaba una jornada escolar en la cercana Larraintzar.

En un ritual “anecdótico”, como lo ha definido Isabel Baleztena, alcaldesa de una localidad de 150 habitantes, los más pequeños son los protagonistas desde hace una década aproximadamente del arranque festivo. Y lo son porque antes, el inicio quedaba apagado entre la rutina laboral y el número de viandantes, reducido a las personas mayores que, en todo caso, iban a misa. “Antes, no había quien tirara el cohete y las fiestas empezaban con la primera actividad. Los niños representan la ilusión”, apreciaba la primera edil, presente a primeras horas del día junto a un ramillete de padres.

Escolares de Lantz corren delante del autobús de La Pamplona tras el lanzamiento del cohete festivo

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Vídeo del cohete de fiestas de Lantz 2024, el más madrugador de NavarraNatxo Gutiérrez

Claro está con cuatro días de fiesta por delante, sobrevolaba cierto lamento por acudir a clase. A Xabier Juvera le aguardaba una hora de matemáticas para despertar de la efímera ilusión del cohete. “Nos deberían dejar quedarnos a las fiestas”, proclamaba con una mezcla de pesar una entusiasta Josune Mariñelarena Urriza, de 7 años de edad. Si no todos, una mayoría de un primer grupo compartía su opinión cobijado bajo el alero de un lateral del edificio del Ayuntamiento. Allí estaban Ibai Ciganda Oiz, Belate Mariñelarena Urriza, Adriana Irurita Gimeno, Mara Gavín López, Irati Puy Ciganda, Iker Yaben Ciganda, Asier Puy Ciganda y Josu Yaben Ciganda.

Al menos, en todos quedaba la esperanza de que al regreso de la escuela, a eso de las cuatro de la tarde, les esperaban los hinchables con los que disfrutar de verdad de las fiestas. “Este viernes les recogeremos antes –apuntaba David Mariñelarena- para así comer juntos en la comida de los menores”.

Eso sí, aunque ha acabado imponiéndose el deber, la retahíla de escolares de Lantz, de 5 a 15 años, ha disfrutado de un entretenimiento. Además de salir a la carrera a buscar los palos de los cohetes hechos añicos, ha recibido al autobús escolar en un improvisado encierro. Avistado en la recta que desemboca en Lantz, los bocinazos del vehículo han respondido al grupo risueño y feliz. Curiosidad aparte de la brindada cada año por Miel Otxin en tiempos de Carnaval, el término goza de una abultada franja de edad infantil que años atrás le encumbraron al pedestal más elevado de los municipios del país con mayor tasa de niños.

Es así que las fiestas estén adornadas de mejor ingrediente que puedan tener: la alegría de su buena gente menuda.

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