Verano en mi pueblo
Lantz es el paraíso de los niños y el sueño de sus padres
Se conoce a Lantz por sus carnavales, pero su demografía aporta una realidad igual de sorprendente: son el pueblo con mayor porcentaje de población infantil en España
Actualizado el 23/08/2024 a las 16:28
Abundante es el adjetivo que dignamente describe la diversión que viven los niños de Lantz durante el verano. El entretenimiento que no cesa está compuesto por una gran cantidad de partidos de fútbol, noches de disfraces, bicicletas, jornadas en el parque y juegos de cartas en el bar La Posada. Se conoce a Lantz por sus carnavales, pero su demografía aporta una realidad igual de sorprendente: son el pueblo con mayor porcentaje de población infantil en España. La media de población infantil en los pueblos españoles es de 4 %, mientras que en Lantz es de 13 %.
Estos datos no solo son números. La estadística se vive en el día a día del pueblo y especialmente en el verano, cuando Lantz se convierte en el parque de diversiones que todo niño anhela recorrer. Así describía el ambiente la vecina Mari José Aristagui, natural de Lantz y residente de Pamplona: “Es una maravilla la cantidad de niños que hay. Cuando viene mi nieto disfruta muchísimo porque para él esto es un parque temático”.
Ella creció jugando en las mismas calles hace algunas décadas atrás. Por eso ver a las nuevas generaciones disfrutar de la misma alegría que ella experimentó despierta un sentimiento maravilloso: “Hay muchos niños y es precioso”. Aprecia también el clima porque “es más fresco que Pamplona y se duerme muy bien”. Sin embargo, para ella el valor del pueblo trasciende el clima y la diversión: “Es el sentir que este es tu sitio bonito”.
MEMORIAS DE LA NIÑEZ
El bar La Posada es el centro de la vida veraniega en el pueblo de 155 habitantes. Sin embargo, un día el punto de encuentro fue otro: la tienda de ropa casera de Irune Ziga de 16 años y Janire Mariezkurrena de 18. “Hacíamos tiendas con ropa vieja y creábamos nuestro propio Zara”, recordaba Irune con añoranza. Ellas, ahora jóvenes, disfrutaron de su niñez en Lantz, localidad que Janire describió como familiar. “Aquí somos como hermanos”, añadió la amiga de 15 años que ha crecido junto a ellas, Jone Larrayoz.
Aquí nada es casualidad. Las calles llenas de niños y el bar desbordado de familias fue alguna vez el sueño de quienes apostaron por quedarse en el pueblo para relevarlo generacionalmente. Fue el anhelo de Juan Manuel Eugui, quien ha vivido toda su vida en Lantz y decidió quedarse en el pueblo para formar una familia: “Lo que vivimos hoy es una maravilla y es por lo que hemos apostado quedándonos viviendo aquí”. Aseguraba que ha valido la pena porque “ahora que vemos a los niños jugando disfrutamos y nos alegramos, ya que es lo que también hemos vivido nosotros”. Lo más especial del verano es para él “ver a los críos libres, jugando todos juntos, sin diferencias de edades y en libertad”.
En Lantz está aumentando el turismo por la popularización de los carnavales y la oferta cultural del pueblo. Por Lantz se recorre también el Camino de Santiago Baztanés y por ello a la imagen de niños disfrutando en el parque, se suma la de los peregrinos y ciclistas tomando un descanso en el tradicional bar La Posada. “También han estado creciendo las estancias, tanto hoteles como casas rurales”, mencionaba el vecino Juan Manuel Eugui.
UN PUEBLO FAMILIAR
Unos juegan entre amigos y otro lo hacen en familia. La familia Larralde es de Vitoria, pero llega a Lantz todos los veranos para experimentar la naturaleza que rodea al pueblo. Llegaron porque los hermanos Ander y Jon Larralde, son de Olagüe, localidad que se encuentra a dos kilómetros de Lantz. Ellos también pasaban sus veranos en el pueblo y ahora buscan revivir las buenas experiencias a través de sus hijos. Lo hacen yendo al monte por la mañana y jugando a las cartas en el bar por las tardes. Anne Larralde se considera amante de la naturaleza, siendo este atractivo el más que disfruta del pueblo. Mientras que para Leire Larralde, lo especial de pasar el verano en Lantz es la familia. “Es divertido y nos sentimos muy bien aquí”, compartía.
Parece ser que los recuerdos de juventud que se crean en Lantz son imborrables. Y tanto, que generación tras generación, los vecinos buscan inmortalizar las memorias hogareñas y lo hacen compartiendo la esencia del pueblo con sus hijos: los momentos en familia.

