Desfile de carrozas
La creatividad y lo local se lucen en el Baztandarren Biltzarra
El chispeo itinerante de este domingo 21 de julio en Elizondo no evitó que desfilen las carrozas de las quince localidades del valle de Baztán en la fiesta que celebra su unión
Publicado el 21/07/2024 a las 22:14
Quince carrozas provenientes de todos los pueblos del valle de Baztán arribaron este domingo 21 de julio a primera hora de la mañana a las puertas de Elizondo. Media hora antes del comienzo del desfile, a la calle de Santiago la amenazaba un chispeo que iba y venía, pero la fila de carrozas, aun así, desbordaba creatividad. Atravesar la calle central del pueblo suponía cruzarse con toda clase de personajes. Dantzaris, txistularis, acordeonistas y baztandarras con vestimentas tanto tradicionales como diversas iban de un lado a otro ultimando detalles para el Baztandarren Biltzarra, el desfile que recuerda desde hace más de seis décadas la hermandad de las quince localidades del valle.
Pocos minutos antes de que empezara el movimiento general, en la carroza de Ziga ya se veía acción. Tres ganaderos empezaban a procesar la piel de ternera en su caserío para su posterior venta a la Zapatillera Baztán, una fábrica que operó en el valle hasta los años 70. Mikel Igoa, que lleva la mitad de su vida colaborando en el desfile, representaba a uno de los trabajadores a los que luego las primas Maialen Aguirre y Silvia Ursuegui, las dos de 24 años, darían relevo como vendedoras de zapatos. Al explicar por qué decideron recrear este proceso, que les otorgó el segundo lugar en el concurso, Silvia logró evocar la esencia de la festividad: “Pensamos que era una idea que podía tener una historia para contar y que a la gente le traería buenos recuerdos”.
La fila en la que cada localidad exhibía su personalidad a través de una historia se encontraba rodeada de músicos, dantzaris, caballos y burros, y llegaba hasta Elbete. En esta edición, a diferencia del año pasado y para alegría de todo el valle, no se echó en falta ninguna carroza. La responsabilidad de abrir el desfile la tuvo la Escuela Pública de Elizondo, que sacó a su paso banderas al ritmo de los txistularis. A ellos les siguió la carroza de Amaiur, que ofició el inicio de las representaciones recreando la actividad de una fábrica de queso artesanal.
La animación de cada teatro local dependía, en parte, de las interacciones de los personajes con el público, pero el ambiente lo daban los grupos de dantzaris provenientes de distintos lugares del norte de Navarra, como Valcarlos o Lapurdi. Junto a ellos recorrieron la calle de Santiago los escenarios de Gartzain, el ganador del concurso. Su carroza fue la única con un corral de ovejas movible. En su representación, que estuvo acompañada de jinetes a caballo y marineros, buscaron rememorar a los baztandarras que viajaron a América para trabajar como pastores de ovejas en el monte.
Para escoger qué pueblo logró contar mejor su historia un representante de cada localidad emite su voto. El jurado evalúa tema, originalidad, teatro y objetivos, y, en el marco de esa rúbrica, cada miembro puede puntuar con un máximo de cinco puntos.
Por último, Elizondo cerró el pasacalles con una carroza que homenajeó al restaurante Casa Galarza, un local que llevaba toda la vida atendiendo en el pueblo y que cerró hace dos meses. A ello dieron relevo a las 13.30h los dantzaris, que pasaron de acompañantes a protagonistas en la popular multidantza, el baile al que poco a poco se van uniendo dantzaris de todos los grupos para despedir a las carrozas.
Pero al teatro de actividades representativas de la historia local lo acompañó, aparte de la música y los dantzaris, una reivindicación. Todos los tractores que movían las carrozas llevaban un cartel por delante que exigía solidaridad con los procesados por la acampada de Aroztegi.
DESPUÉS DEL DESFILE
El Baztandarren es una fiesta que dura todo el día y que se organiza con trabajo voluntario durante todo el año. Así lo cuenta Ana Esain, de 52 años, que forma parte de la comisión encargada de organizar la comida popular en la Plaza del Mercado, a la que este año se han inscrito 1.600 personas. “El viernes estuve picando cebollas y pimientos para la piperrada”, comentó riendo. Como Ana, voluntarios de todo el valle se dividen el trabajo en comisiones para evaluar las carrozas, administrar la tómbola y organizar el desfile.
Lo que no se ve: la importancia de la organización
La organización del Baztandarren Biltzarra requiere de un trabajo anual y constante, pero también voluntario. Una condición que, en la edición pasada, casi provocó que la fiesta no se llevara a cabo. Así lo relata Alba Santamaría, de 18 años, que es miembro del Baztandarren Biltzarra Elkartea, el grupo de jóvenes a cargo de la organización del desfile. “Me animé a formar parte el año pasado porque la fiesta estuvo a punto de perderse. La comisión llevaba mucho tiempo con ello y ya no quería seguir”, contó durante el desfile. Hoy un total de 25 jóvenes acompañan a Alba en la labor de llamar a los grupos, medir que todas las carrozas cumplan los tamaños y velar por la permanencia del desfile.

