Fiestas

Un sermón sobre inmigración en Cascante causa el murmullo de los fieles y que el cura tenga que pedir perdón

Jesús Planillo lamentó el descenso de fieles a las misas y lo achacó al creciente aumento de la población musulmana

El sacerdote Jesús Planillo Bartos, durante su homilía
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El sacerdote Jesús Planillo Bartos, durante su homilía
El sacerdote Jesús Planillo Bartos, durante su homilía

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Diego Carasusán

Actualizado el 01/09/2024 a las 20:01

El sacerdote cascantino Jesús Planillo Bartos, agustino recoleto, se convirtió este domingo en protagonista del día grande de las fiestas de Cascante por la homilía que ofreció durante la misa celebrada en la Basílica del Romero.

Planillo comentó haber estado durante los últimos días “en varias parroquias de Andalucía..., y me he venido con pena”. “En un pueblo de 15.000 habitantes, que tiene tres colegios y un instituto..., y un 40% de población musulmana, y no tengo nada contra los musulmanes..., resulta que ahora son 40 las personas que van a misa el domingo cuando antes se llenaba la iglesia. Es lamentable, ¿verdad?”, apuntó el sacerdote cascantino, quien prosiguió su discurso. “En otro pueblo cercano, ya no es el 40 sino el 60%. Familias enteras se van de los barrios porque realmente no pueden vivir. ¿Y por qué? Porque los poderes públicos dan toda clase de facilidades a los inmigrantes..., que me parece muy bien. ¿Y los nacionales?”, señaló.

Esta argumentación hizo levantar el murmullo entre los fieles presentes en una ceremonia a la que asistieron, entre otros, la consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu; el secretario de Organización del PSN, Ramón Alzórriz; o los miembros de UPN Alberto Catalán y Javier Esparza.

El párroco de Cascante, Francisco Javier Aramendía, se levantó de su asiento en el altar, donde ofició la misa, y le apuntó algo al oído a Planillo, tras lo cual este pidió perdón a los presentes. “No trato de ofendeos. Sois mi pueblo. No he venido a eso”, dijo el cascantino, quien, pese a ello, continuó diciendo: “No me avergüenzo de decir unos detalles, que no son por ofender, sino simplemente por enseñar las disposiciones que Dios nos enseña para curarnos el corazón”.

Planillo terminó pidiendo perdón por tercera vez, pero recriminó el murmullo que se seguía oyendo. “No sé por qué habláis. Estamos en la casa de Dios”, dijo.

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