COMERCIO
Loli, el supermercado de la cocina casera y por encargo en Villatuerta
En 1966, Loli Urra y Ángel Hermoso adquirieron una casa con carnicería a la entrada que llegó a ser un ultramarinos en el que uno podía encontrar casi de todo, el germen de un negocio que continúa en manos de la segunda generación en la calle San Veremundo con el nombre de su emprendedora madre


Publicado el 09/06/2025 a las 05:00
Dos puertas más abajo del lugar de la calle San Veremundo de Villatuerta donde hoy se encuentra Supermercado Loli, había hace décadas una carnicería que Loli Urra y Ángel Hermoso adquirieron en 1966. El matrimonio compró en realidad la casa en cuya entrada se encontraba el negocio del que ella, lechera que repartía por Estella y otros lugares del entorno, se haría cargo. Madre de cinco hijos falleció joven, solo nueve años después. Y aquellos niños entonces pequeños crecieron para hacerse cargo del establecimiento en el que hoy continúan tres de los hermanos con una segunda actividad. La cocina casera y los asados por encargo que se han hecho un hueco en tantas mesas de la localidad y sus alrededores con un servicio prestado de lunes a domingo.
Anabel Hermoso Urra, la mayor de los hermanos, cuenta que su madre, mujer con don de gentes e iniciativa, hizo de aquella tienda un verdadero ultramarinos de los setenta con mucho género y en el que era posible encontrar una amplia variedad de todo tipo de productos. Lo es también hoy en el supermercado del corazón de Villatuerta que en 2012 completó sus secciones de carnicería, charcutería, frutería, panadería y pescadería dentro de la cooperativa de distribución alimentaria Covirán.
La segunda generación de comerciantes mantiene el trato cercano y la confianza con los clientes. De los más mayores que acuden en un goteo continuo por las mañanas a otros más jóvenes que lo hacen cuando salen de trabajar por las tardes. Es la venta de proximidad que se hizo muy presente en la pandemia.
Recuerdan Anabel y Fernanda durante una mañana de jueves en Supermercado Loli que en la tienda familiar se vendía no solo alimentación. En un tiempo en el que eran muchas las casas del pueblo que tenían animales allí podían comprar desde pienso al suplemento DYNE para las cerdas de cría. O el Zotal para las desinfecciones. “Empezaron luego a traer pollos y cerdo despiezado del matadero de Irigoyen en Estella”, relata en un listado que no se agota ahí porque incluía en aquellos tiempos la parafarmacia. Medicamentos tan populares como el Optalidón, la antigua aspirina infantil o –sigue- los comprimidos amarillos y blancos para aliviar las molestias de garganta, además del calcio para los huesos y de las papillas para niños. Droguería, perfumería y hasta material escolar. En este ‘pequeño Corte Inglés’ había casi de todo. También un repertorio de anécdotas ligadas a tardes de domingo con compra de chucherías incluidas y al rollo de papel higiénico del 'elefante' que entonces, a menudo, se adquiría de uno en uno.
La conversación con las hijas y herederas de Loli, la madre cuyo nombre mantuvieron al abrir el nuevo supermercado, constituye un recorrido por las décadas que precedieron a los establecimientos comerciales. “Vendíamos también alpargatas, botas de campo y otro tipo de calzado. No todo estaba a la vista sino en el almacén, totalmente lleno de género. Había entonces cuatro ultramarinos en el pueblo, era por barrios y venía a comprar desde Estella gente que vivía en Noveleta o del concejo de Arandigoyen”, relata.
Con el Estanco, son dos los establecimientos que se mantienen aunque la realidad en el entorno es muy diferente con la expansión de cadenas de grupos de distribución iniciada en el ecuador de los 90, cuando Eroski y Sabeco se instalaron en Estella.
ANABEL, DESDE HACE CASI MEDIO SIGLO
Esta veterana comerciante próxima a cumplir 62 lleva 48 años en el negocio familiar. Rememora, con su hermana Fernanda, que sus tías, las hermanas de su madre -Goreti y María Antonia- ayudaron en casa y en la tienda cuando falleció su progenitora. Hasta que Anabel acabó el colegio y con su hermana Mari Loli comenzó una actividad en la que ha continuado desde entonces. En 1989, abrieron el supermercado actual con el nombre de Loli, la madre de familia numerosa que contó siempre con la ayuda de Ángel, el marido y trabajador en la extinta Agni padre de Anabel, Fernanda, Mari Loli, Ángel Manuel y Diego. “Cuando decidimos registrarlo con ese nombre pensamos que era imposible que en toda España hubiera un supermercado llamado así. Y así fue”, señala Anabel.
Es ella la responsable de la pescadería del establecimiento, a la que trae producto fresco martes, miércoles, viernes y sábado. “Mi padre me veía limpiar tanto pescado que me decía que le pusiera también la sartén”, narra. Y así lo hizo. Ponerle la sartén, las cazuelas y todo lo necesario para sacar adelante el servicio de comidas por encargo en la pequeña cocina que hoy completa el negocio. “En Villatuerta siempre ha habido tradición de asar carne y nos sumamos a ello. Las cosas han ido luego evolucionando”, concluye desde Loli, el súper de Villatuerta.