Emigración

Desde Holanda a vivir en Villamayor de Monjardín

Los holandeses Betty y Bert van de Meijden conocían Villamayor de su época como hospitaleros del albergue. Ahora han fijado allí su residencia

Bert y Betty van der Meijden con sus hijas Anna y Elise en Villamayor y con Monjardín al fondo
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Bert y Betty van der Meijden con sus hijas Anna y Elise en Villamayor y con Monjardín al fondo
Bert y Betty van der Meijden con sus hijas Anna y Elise en Villamayor y con Monjardín al fondo

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Sheyla Muñoz

Actualizado el 16/09/2024 a las 23:59

Betty y Bert van der Meijden habían conocido hace años las fiestas de Villamayor de Monjardín pero nunca habían podido disfrutarlas. Hasta este año en el que fueron incluso los encargados de abrirlas lanzando el cohete. Hace más de una década que este matrimonio de holandeses habían estado como hospitaleros atendiendo uno de los albergues de este pequeño pueblo por el que cada año pasan miles de peregrinos en su camino hacia Santiago. Escuchaban entonces la música de las fiestas pero desde el albergue. “La de la tarde nos pillaba en la hora de las cenas y la de la noche ya durmiendo porque se madrugaba mucho”, recuerda Betty.

Este año las han podido disfrutar desde el principio hasta el final ya que el año pasado decidieron regresar a Villamayor pero esta vez para afincarse allí y fijar su residencia. Llegaron en diciembre de 2023 con sus dos hijas, Anna y Elise, de 11 y 8 años de edad, y se dedican a gestionar una casa rural en la localidad. Un cambio de vida radical ya que esta holandesa es médica, especializada en neurocirugía, una profesión que, por el momento según asegura, no prevé retomar. “De momento no lo he pensado, en el futuro quien sabe…”, decía. En su primera estancia en Villamayor, como hospitaleros, permanecieron casi cinco años y medio pero después regresaron a Holanda.

Seis años después, decidieron dar un giro a su vida para establecerse en Villamayor, un pueblo con poco más de cien habitantes que ha recibido a la familia holandesa con los brazos abiertos. “Estamos muy contentos, ha sido como volver a casa así lo sentimos nosotros. Mucha gente ya nos conocía”, relata Betty, quien mejor se maneja en castellano. Sus hijas acuden al colegio Mater Dei, en Ayegui, y también aseguran estar muy contentas. “Nos encanta la tranquilidad, estar tan cerca de la naturaleza. Sí que veníamos de una localidad mucho más grande en habitantes, más de 13.000, pero también cerca de la naturaleza. Además, somos creyentes y sentíamos que teníamos que estar aquí”, cuenta.

Su día a día, prosigue, gira en torno al cuidado de las niñas y el trabajo en la casa rural que tiene, asegura, muy buena acogida. “Preparamos las habitaciones, hacemos la compra y paseamos mucho, nos gusta encontrarnos con los vecinos y charlar. Ellos están contentos de que hayamos venido a vivir aquí, para un pueblo pequeño es importante que vengan familias y haya niños”, se muestra consciente Betty. Y por eso desde el ayuntamiento quisieron ceder a esta familia el momento del cohete que abrió tres días de fiestas el pasado fin de semana.

Los cuatro subieron al ayuntamiento y recibieron un pañuelo con el escudo de Villamayor bordado. Salieron después al balcón y fue Bert quien se encargó de prender la mecha del cohete mientras las chicas de la familia se encargaron de lanzar caramelos y balones. Después, con el pañuelo ya anudado, participaron en todos los actos previstos en las fiestas como la romería, la paellada, el baile y los juegos infantiles. Colaboraron con platos típicos holandeses en el aperitivo popular del domingo como unos vecinos más que son. “Para los pueblos pequeños que venga a vivir una familia de cuatro personas es algo muy importante y nos pareció buena idea que tirasen el cohete”, decía la concejala Natalia Luquin. “Y para nosotros ha sido una sorpresa, primero, y un honor”, finalizó la holandesa.

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