Verano en mi pueblo

Guipúzcoa ama Luquin y lo elige para segunda residencia

'Diario de Navarra' recorre la geografía foral para hablar con los vecinos y visitantes, y mostrar cada sábado por qué el verano es tan espacial en los pueblos navarros, que se llenan de vida

Vecinos y visitantes en Luquin.
Vecinos y visitantes en Luquin.Montxo A.G.

María Puy Amo

Publicado el 20/07/2024 a las 05:00

La cercanía de Montejurra, la Autovía del Camino a las puertas y unas piscinas construidas en 1970 reformadas en su totalidad en 2008 cuyo bar se llena de gente para el pintxo-pote semanal han hecho adeptos a Luquin a un buen número de guipuzcoanos. Los lazos entre este pequeño pueblo de Tierra Estella de algo más de cien vecinos y la provincia vasca vienen de lejos, desde que en 1968 el Ayuntamiento de Irún gestionara en la localidad unas colonias por las que pasaron hasta su desaparición cientos de niños.

La historia se repite y la población se duplica en verano con veraneantes como Patxi Otaegi Garmendia y Lourdes López Gil, un matrimonio de Legazpi (Guipúzcoa) asiduo desde hace 45 años al pueblo materno de Lourdes. Todavía novios entonces, relata Patxi que se asientan en estas fechas en Luquin y, aunque desde allí, hacen alguna escapada de fines de semana, es su lugar de descanso estival. “Al final, después de tantos años, te vas integrando y acabas siendo uno más involucrándonos en la organización de las fiestas y en otras actividades. Y vas viendo crecer a un montón de gente”, subrayan. Las asociaciones del pueblo, como la Peña Ciclista, y una agenda cultural nutrida también aportan.

Un atardecer de julio, aunque refresque, la terraza de las piscinas se llena. De familias, de grupos de adolescentes en los que los vecinos se entremezclan con los llegados de fuera y de otros matrimonios guipuzcoanos. El que forman Amaia Lasuen Cortázar y Mario Mato, que se desplazan desde San Sebastián. “Venía todos los veranos con mis tíos y primos desde muy pequeña, con nueve años. Luego empezaron mis padres porque les gustaba y se integraron muchísimo. Les encantaba. Mi padre disfrutaba organizando a los chavales partidos para que jugaran al fútbol y esa sensación de libertad cuando vienes de una ciudad como Pamplona o San Sebastián no te la puedes creer”, destaca. Año a año se construyó un vínculo con este rincón de Navarra que llevó a ir haciendo de ella una segunda residencia. Un paso más que ha contribuido a ocupar las casas de un municipio en el que -apunta su alcalde, Javier Martínez- no resulta fácil encontrar actualmente vivienda.

Los dos matrimonios ponen otro acento al descanso navarro. “El clima seco nos parece fundamental. Hasta Lizarraga puedes llegar lloviendo y a lo mejor a 12 grados al subir pero luego llegas y aquí hace sol. Como la tranquilidad y la relación que acabas teniendo con todo el mundo. También la cantidad de actividades que hay para ser tan pequeño”, comentan. “Nosotros desde luego, en Legazpi, tenemos mucha relación con Tierra Estella y este pueblo está cotizado. Hay más gente que quiere venir aquí como segunda residencia”, apunta Patxi Otaegi.

LA PISCINA, ESE LUGAR ESPECIAL

Y hay palabras igualmente para la piscina sin la que el verano en Luquin no resultaría igual. Cuadrillas de pequeños con otras de adolescentes y jóvenes pasan allí las horas de los días de verano. Lo mismo para el baño que para los juegos o un rato de terraza al anochecer. Así lo hacía en días pasados Oier Martínez, con amigos del pueblo y otros llegados desde Tolosa para pasar el fin de semana. “Creo que les hemos acogido muy bien y siempre nos juntamos en verano haciendo planes juntos”, relatan estos adolescentes.

En el bar de las piscinas, la vecina Toni Pardo Gil recuerda que ese tirón viene de atrás y cree que servicios como el recinto de baño ha resultado claves para dar vida al pueblo en verano. “Siempre ha sido así pero ahora mismo no se encuentra casa ni para alquilar ni para comprar. En invierno estamos los del pueblo y en verano se ocupan todas. Y eso que no es una zona de calor, que si llega a serlo”, comenta.

No se cuenta con tienda en Luquin y para las compras pequeñas está la venta ambulante. Sí habrá, en el futuro próximo, un lugar que supla esta carencia porque el Ayuntamiento cuenta con una ayuda de los fondos Leader gestionados por Teder para poner en marcha un “espacio municipal en un punto de encuentro sostenible” donde -describe el alcalde- se plantea crear un tipo de economato con un grupo de consumo para proporcionar este servicio.

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