Turismo
Tierra Estella se abre a nuevos alojamientos
La primera casa rural de Barbarin, un hotel en Villamayor de Monjardín, un hostal rural en Sartaguda y un albergue en la granja escuela Basabere de Lezáun abrirán sus puertas el año que viene ampliando así la oferta turística de Tierra Estella.


Actualizado el 14/04/2022 a las 09:08
En un momento en que la despoblación acecha cada vez más a los entornos rurales, la apuesta de particulares por impulsar iniciativas turísticas en estos enclaves cobra todavía más relevancia.Durante el próximo año, media docena de iniciativas privadas movilizarán diferentes puntos de la merindad en forma de alojamientos turísticos. Dentro de las ayudas gestionadas por Teder en Tierra Estella, la asociación ha concedido inversiones a seis proyectos promovidos tanto por pymes como por personas físicas. A todos ellos, se ha concedido una subvención, procedente de los fondos europeos Feader y del Gobierno de Navarra, por importe total de 360.000 euros de los que a cada proyecto se repartirán 60.000.
Entre estos proyectos se encuentran un hotel en Villamayor de Monjardín, presupuestado en 1,1 millones; una casa rural en Barbarin, cuya inversión asciende a 249.239 euros; un hostal rural el Sartaguda, con un presupuesto estimado de 212.036 euros; un albergue en la granja escuela Basabere de Lezáun, en el que se invertirán 343.000 euros; y dos proyectos que tiene previsto acometer un establecimiento turístico ya existente como es el camping Acedo que, para ampliar terreno, tiene previsto construir un edificio de servicios, por importe de 302.610 euros; así como la ampliación de su restaurante, presupuestada en 210.494 euros.
Razones diferentes han impulsado a los promotores a poner en marcha los diferentes proyectos pero coinciden los que lo hacen a nivel particular en la apuesta por dar ese impulso al mundo rural, dotando de vida a los pueblos atrayendo visitantes a través de unos proyectos que a todos ellos, de una forma un otra, les van a permitir seguir ligados o retornar a sus orígenes en diferentes municipios de Tierra Estella. Cuatro de estos promotores relatan sus objetivos y lo que esperan con la puesta en marcha de estos nuevos alojamientos que abrirán sus puertas en la primavera del próximo año, debe ser así para cumplir con los plazos marcados que fijan en un año, hasta marzo de 2023, como el periodo para acometer las obras y de un mes más para adecuar los respectivos inmuebles para su puesta en marcha e inicio de actividad.
“Dará vida al pueblo y eso es lo más importante”
La próxima primavera Barbarin contará con su primera casa rural. La apertura de este alojamiento turístico va a ser posible gracias a la iniciativa de Javier Fernández Berrueza, natural de este pequeño municipio cuyo censo ronda los sesenta habitantes y que ha querido involucrar en el proyecto además a sus tres hijos -Myriam, Julen y Ayelen- con el objetivo de transmitirles ese arraigo y amor por el pueblo. Explica Fernández que llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de poner en marcha un alojamiento rural en la vivienda familiar heredada por sus padres.
“Es la típica casa de labranza”, define a la par que apunta a sus hermanos también como emprendedores en el mundo de los alojamientos en otros municipios. Hace años, rememora, ya se sometió al inmueble a una reforma estructural grande en la que se puso nuevo el tejado. Ahora, tomada la decisión de seguir adelante con la casa rural, habrá que acometer una segunda reforma para habilitarla a su uso turístico. El proyecto contempla una casa rural por habitaciones -serían seis- y contará con un salón grande, de unos 50 metros cuadrados, una cocina de 25 metros cuadrados y un espacio diáfano. La vivienda cuenta con planta baja más tres alturas y serían las dos de arriba las que se alquilarían. Además, añade Fernández, dispone de una bajera en la que los visitantes podrán guardar bicicletas o motos si así lo necesitasen. “Dará vida al pueblo, eso es lo más importante, y se puede venir a descansar y a ver todo lo que la zona ofrece”, concluyó.
“Permitirá una actividad más repartida a lo largo del año”
Para dar servicio a una demanda de colegios interesados en pasar una, dos o tres noches en periodo escolar pero también con el objetivo de poder potenciar más los campamentos de verano. El albergue proyectado en la granja escuela Basabere, en Lezáun, permitirá atender la demanda de actividad que este servicio ya presta en momentos puntuales del año y, al mismo tiempo, proporcionará una actividad más repartida a lo largo de todo el año. “Las nuevas instalaciones, que contarán con dos habitaciones grandes y seis más pequeñas -unas ochenta camas en total-, además de comedor y salón multiusos, nos permitirán tener un equipo cerrado de trabajo también durante el invierno”, explicaba Mikel San Martín Núñez.


Con la construcción de este albergue desde Basabere esperan poder llevar a cabo otro tipo de actividades como cursos específicos de naturaleza, cetrería, rastreo o cuidado de animales. “Vemos que un servicio como el albergue puede ser útil en muchos aspectos, incluso para familias que vengan a hacer una visita y les apetezca pasar noche”, refirió. Añadió además San Martín que permitirá ampliar la plantilla fija de todo el año pasando de los cuatro habituales -en temporada se incrementa a las diez- a unos seis, según las previsiones que se manejan ahora mismo. El albergue, que se levantará en unos terrenos adquiridos junto a la granja escuela, estará listo la próxima primavera. Está previsto que las obras comiencen el próximo mes de mayo.
“Vemos en el hotel una forma de volver a nuestras raíces”
“Es un proyecto familiar e ilusionante de vuelta a nuestras raíces, una forma de volver al pueblo después de varios años”. Quien así se expresa es Daniel del Villa Eraso, promotor, junto a sus padres Daniel y Lourdes y su hermana Angélica, de un hotel en Villamayor de Monjardín. El hotel se construirá en el espacio donde hasta ahora estaba la que fue la casa familiar hasta 2003, cuando la familia se trasladó a Pamplona. Utilizarán también una parcela contigua adquirida para tal fin. “Vemos que, tras la pandemia, el mundo rural está en auge y nosotros queremos darle ese impulso apostando además por la sostenibilidad”, cuenta.


El hotel, concebido como un alojamiento de calidad -prevén que pueda encuadrarse dentro de las cinco estrellas- contará con nueve habitaciones, además de zona de recepción, restaurante, dos salas de estar, zona de jacuzzi o un salón con música, entre otras comodidades. “Hemos apostado por un número reducido de habitaciones porque vamos a primar la calidad de los clientes que allí se alojen”, explicó. La idea que manejan es la de contratar a una pareja que se encargue de la gestión y que viva en el propio pueblo además del personal que se contrate para la restauración.
El hotel, que por consenso familiar se denominará 'Camino Monjardín', iniciará su actividad en primavera de 2023. Por delante, muchos meses de trabajo e ilusión por ese retorno al pueblo. Para su construcción, añade Daniel del Villar, han buscado todo empresas navarras.
“Es un proyecto sencillo, hecho desde el corazón”
Por su trabajo, Vanesa Jiménez Serrano reside de forma habitual en Cataluña y además tiene que viajar bastante pero la llegada de la pandemia y, con ella, del teletrabajo le ha permitido pasar más temporadas en su pueblo, Sartaguda. Y precisamente con esa idea de estar más cerca de sus orígenes decidió lanzarse a la aventura de poner en marcha un hostal rural. Lo hará en una casa, que su hermano adquirió, y que se encuentra como ella misma define ‘incrustada en el campo’.


“La ubicación es fantástica, al lado de un parque muy grande. Creo que quien venga quedará encantado con el pueblo”, dice. Cuenta que al relatar a amigos y compañeros de fuera las bondades de su pueblo cayó en la cuenta de la prácticamente escasa oferta de alojamientos existentes y, por eso, se animó a dar este paso en el que, remarca, cuenta con el apoyo detrás de toda su familia. El hostal tendrá siete habitaciones con baño, una zona de comedor y también un pequeño jardín y una terraza con vistas al campo. Reconoce esta joven emprendedora que el camino no es fácil y que aunque se trata de un proyecto sencillo requiere de muchos ahorros. “Pero se hace con el corazón más que con la cabeza”, apunta.
Confía Jiménez en que la puesta en marcha de este alojamiento turístico pueda servir para dinamizar la localidad, su pueblo, del que tanto le gusta hablar y que, desde la próxima primavera, contará con un nuevo alojamiento para el que contratará a una persona que se encargará de su gestión.