Tierra Estella
Una nueva razón para volver a Améscoa
Las visitas teatralizadas Améscoa, más que un valle, organizadas por Junta del Monte Limitaciones, se despiden pero seguirán en primavera porque la experiencia, posible con la labor voluntaria de vecinos de Baríndano y Baquedano, ha merecido la pena


Publicado el 24/10/2021 a las 06:00
En Baríndano, el pueblo más al sur de Améscoa, no pudo ayer resultar mejor la tarde. Un cielo azul y temperaturas de primavera acompañaron en el fin de semana de su despedida a los voluntarios de Leiendariak, vecinos del propio concejo unidos por su afición a la historia del valle, y al grupo de teatro Atastalde de Baquedano. Los dos son colaboradores de un nuevo programa de visitas teatralizadas promovido este mes de octubre por Junta del Monte Limitaciones que ha dejado en cada una de sus representaciones un buen sabor de boca. Hoy domingo, a las cinco de la tarde, la iniciativa dice adiós hasta la primavera.
Améscoa, más que un valle ha dado estas semanas otra razón para regresar a un “lugar de hombres y mujeres buenos”, de entre “los más antiguos del Reino de Navarra” como -cuenta el guión del programa- se decía en 1651 de los habitantes de estos pueblos. Ana Zuazola, guía turística de la junta impulsora de las visitas, lo relataba así al nutrido grupo de personas apuntadas ayer a la visita junto a Roberto Balerdi, el vecino de Baríndano con el que comparte explicaciones. Los dos acompañan en el recorrido e introducen en las seis escenas que salen al encuentro en distintos lugares del pueblo. Son, con sus apuntes sobre su pasado, los hitos históricos, las costumbres locales y también el momento presente, el hilo conductor de una puesta en escena bajo la dirección de la actriz estellesa Marta Juániz, autora del libreto. “Lo hemos hecho con esa idea de dar a conocer nuestro territorio y con un poco de incertidumbre al principio. Pero hemos contado con ese grupo de personas de Baríndano de cuyos conocimientos nos hemos nutrido y lo mismo ha ocurrido con el grupo de teatro. De esa colaboración desinteresada entre todos surge este proyecto”, explicaba la guía.
Las representaciones, en clave de humor con escenas que ayer arrancaron sonrisas de los niños y mayores que las seguían, permiten aprender del propio Baríndano, del conjunto del valle y del Monte de Limitaciones de las Améscoas, que supone el 40% de su territorio. Con la de este domingo, serán cinco las realizadas. Se interrumpen de momento pero la idea es darles continuidad en primavera e ir rotando por otros concejos amescoanos.
Imelda Ruiz de Larramendi, de la Junta de Limitaciones, explica que este otoño se ha concebido como una prueba piloto más enfocada hacia la población local y con la idea de ponerlo en marcha. La sensación -añade- es que ha funcionado muy bien y la gente se ha marchado encantada. Ha sido así en un momento, además, en que las visitas han visto ya liberadas las restricciones de aforo. “El objetivo era dinamizar el valle, dar a conocer su rico patrimonio natural y cultural y la importancia que el Monte de Limitaciones ha tenido en su desarrollo hasta la actualidad”, dice.
CON DOS NARRADORES
Ana Zuazola y Roberto Balerdi hablaron de todo ello cuando, poco después de las cinco de la tarde, comenzaron desde el parking de Baríndano un recorrido de unos 800 metros en el que fueron saliendo a su paso las escenas del grupo de teatro de Baquedano. El poblado arqueológico de Amescoazarra, el castillo de Inzura y una fecha, el 2 de julio de 1412, en la que el rey Carlos III el Noble -la maestra se lo contaba a así a las alumnas de su clase en la primera escena de la representación- decretó que “la franja de terreno que linda con Améscoa a lo largo de toda la sierra de Urbasa” pertenece a todos los amescoanos. Y son ellos -siguió en referencia al Monte Limitaciones- los que la poseen “comunitariamente, en propiedad exclusiva y privativa para su uso y disfrute”. La importancia que sigue teniendo en la actualidad tampoco pasó por alto en el guión. Los intérpretes del grupo Atastalde hablaron de este territorio en las distintas escenas. Antes, al introducirles en ellas, Ana Zuoala y Roberto Balerdi recordaban a amescoanos, “amantes y estudiosos del valle” gracias a cuyos estudios puede hoy conocerse su historia. Citaron a Luciano Lapuente, Emilio Redondo, Balbino García de Albizu y Arantza Garate. Las enseñanzas de la maestra interrumpidas cuando sonaron las campanas, los pleitos entre labradores e hidalgos y las conversaciones de las mujeres se mezclaron con indicaciones sobre las casas de sillería del concejo anfitrión. También con referencias al paisaje de otoño que acompañó el recorrido entre “la sierra de Urbasa al norte y la de Lóquiz al sur” al que se referían los narradores.
Ana Zuazola apuntaba que ese recorrido que comienza en la Prehistoria introduce a la vez una perspectiva del momento actual cuando se habla, por ejemplo, de la importancia que sigue teniendo Limitaciones para los amescoanos. “Hoy continúa siendo un bien común, es conocimiento y sostenibilidad. Lo que hemos heredado y debemos cuidar como hicieron nuestros antepasados”, argumentaba la guía.