Verano en mi pueblo

Mendigorría teje su verano al ritmo de la piscina y el vermú

A pesar de la ola de calor que asoló el municipio esa mañana, Mendigorría mostró "la fortaleza de su amplia vida social"

Rosa del Carmen Castro Gallardo (izquierda) y Karla Villanueva Castro (derecha), madre e hija, ríen en el renovado centro cívico de Mendigorría a la hora del vermú.
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Rosa del Carmen Castro Gallardo (izquierda) y Karla Villanueva Castro (derecha), madre e hija, ríen en el renovado centro cívico de Mendigorría a la hora del vermú.©Jesús M Garzaron
Rosa del Carmen Castro Gallardo (izquierda) y Karla Villanueva Castro (derecha), madre e hija, ríen en el renovado centro cívico de Mendigorría a la hora del vermú.

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Abraham Del Pozo Zabaleta

Publicado el 08/08/2026 a las 05:00

En la plaza de los Fueros de Mendigorría y en las calles colindantes apenas se ve gente. 36 grados marca ya pasadas las doce del mediodía del 29 de julio. El sol obliga a buscar los lugares más frescos y, a estas horas, buena parte de la actividad se concentra bajo los árboles, en las terrazas o en la piscina. El calor impone su horario.

En el centro cívico, sin embargo, era momento de hacer una pausa. Rosa del Carmen Castro Gallardo y su hija, Karla Villanueva Castro, comparten dos cervezas con limón mientras charlan de sus intimidades. Era la hora del vermú, una costumbre que en verano sigue formando parte de la vida social del pueblo. Para Karla, la principal ventaja de pasar aquí estos meses es sencilla: “Mendigorría me transmite mucha paz”. No necesitan grandes planes. La piscina, el camping, los bares y algunos paseos bastan para llenar los días. “Aquí puedes relajarte, leer, ir a la piscina...”, cuenta Karla. Cuando el sol pierde fuerza, llega el momento de salir a caminar con el perro. Algunos días se acercan hasta el río y llevan algo de comida para merendar.

El centro cívico es, además, uno de los espacios que más ha cambiado este verano. Mileyde Neves y Josetxo González están al frente desde el pasado 1 de junio y han intentado ampliar la actividad. Los viernes por la noche hay pintxopote y se han recuperado propuestas como el billar y el futbolín para las cuadrillas jóvenes. Durante el Mundial de fútbol se proyectaron los partidos y ahora se preparan nuevas actividades: un bingo para el fin de semana y sesiones de baile, previsiblemente de salsa, pensadas para los mayores. El local también ha estrenado nuevas luces y focos para “días puntuales” y mantiene el menú del día. “Ahora hay más vidilla”, asegura Rosa.

De izq. a dcha.: Gaspar Osés, Pilar Yoldi, María José González, Juana Iturbide, Cristina Artaso, Floren Fernández y Ángel Arizala disfrutan del vermú en la piscina.
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De izq. a dcha.: Gaspar Osés, Pilar Yoldi, María José González, Juana Iturbide, Cristina Artaso, Floren Fernández y Ángel Arizala disfrutan del vermú en la piscina.©Jesús M Garzaron
De izq. a dcha.: Gaspar Osés, Pilar Yoldi, María José González, Juana Iturbide, Cristina Artaso, Floren Fernández y Ángel Arizala disfrutan del vermú en la piscina.

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LA PISCINA, REFUGIO DEL CALOR

A pocos minutos del centro cívico, en la parte más baja del municipio, junto al campo de fútbol del Mendi, la piscina concentra otra parte importante de la vida de Mendigorría. Allí el reloj funciona de otra manera. Leire Lubiano Usoz es una de las vecinas que pasa buena parte del verano allí con su grupo de amigos, su familia y sus hijos. “Por la mañana bajamos a la piscina, luego comemos y volvemos otra vez”, explica. La jornada suele prolongarse hasta las ocho y media o las nueve. Después, cuando ya no aprieta tanto el calor, cambia el escenario: “Nos encanta salir a jugar a la fresca con los críos”.

Ese reparto del día se repite entre muchos vecinos. Nieves Irurzun Aldoain empieza antes. Madruga para caminar y aprovecha las primeras horas para ocuparse de la casa y de la huerta. A mediodía, la rutina cambia: piscina, comida y descanso. “A esas horas no se puede estar en la huerta”, cuenta. Por la noche llega el paseo. Para quienes se acercan por primera vez a Mendigorría, Nieves recomienda conocer la piscina y la zona de Andión, además de los múltiples recorridos de senderismo que ofrece Mendigorría.

Las piscinas tienen también su propia biblioteca ambulante. Los miércoles, entre las once y las dos, Xavier Elduayen lleva allí una selección de libros y periódicos para que los vecinos puedan leer o tomar prestado algún ejemplar sin tener que desplazarse hasta la biblioteca. La iniciativa busca acercar el servicio a quienes pasan la mañana en las piscinas. “Es para dar un servicio a más gente que igual no se acerca a la biblioteca tan a menudo”, explica el bibliotecario antes de prestar el quinto libro de la mañana. Los niños y los jubilados son quienes más se acercan.

El bar de la piscina completa el movimiento. A la hora de comer y de cenar se mezclan vecinos, personas alojadas en el camping y visitantes, muchos de ellos atraídos por las actividades que ofrece el entorno de Andión. Yolanda Hoyos, que lleva 32 años viviendo en Mendigorría, lo resume: “Hay mucha vida”.

El bibliotecario de Mendigorría, Xabier Elduayen, atiende a una vecina de Mendigorría en la biblioteca de la piscina.
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El bibliotecario de Mendigorría, Xabier Elduayen, atiende a una vecina de Mendigorría en la biblioteca de la piscina.©Jesús M Garzaron
El bibliotecario de Mendigorría, Xabier Elduayen, atiende a una vecina de Mendigorría en la biblioteca de la piscina.

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"EL FRENESÍ DE AGOSTO"

El pueblo todavía vive esta última semana de julio con su ritmo de verano, pero ya tiene la mirada puesta en agosto. En la iglesia de San Pedro se ultiman durante estos días los preparativos para el 23º. Festival Internacional de Música. El templo está siendo acondicionado para acoger los cuatro conciertos. Preparativos que también se notan estos últimos días de julio con motivo de las fiestas patronales en honor a la Asunción, del 14 al 20 de agosto.

Hasta entonces, “antes de la locura”, el verano sigue su curso. A primera hora se camina antes de que apriete el sol; a mediodía se busca la sombra o el agua; después de comer, algunos regresan a la piscina y otros esperan en casa a que baje la temperatura. Al caer la tarde, vuelven los paseos, las rondas por los bares y las conversaciones a la fresca.

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