Pamplona
El aparcamiento de la Plaza de Toros, refugio para personas sin hogar
Mientras que en los de plaza del Castillo y Carlos III este fenómeno es puntual, cada noche al del coso taurino acuden a la planta para abonados


Publicado el 23/09/2026 a las 05:00
Los refugios para la noche de personas sin hogar se han ido transformado a lo largo de los años en Pamplona. De los tradicionales cajeros automáticos, se pasó a las tiendas de campaña, sobre todo en las márgenes del río Arga en el parque de Aranzadi o el barrio de San Jorge, sin olvidar la ocupación -la mayoría de las ocasiones de migrantes- del convento de Agustinas en el mencionado Aranzadi o la antigua ikastola Jaso en Echavacoiz. Y ahora surge una nueva alternativa, los aparcamientos subterráneos públicos.
En el centro de Pamplona hay tres principales de titularidad municipal con gestión privada, Carlos III, plaza del Castillo y junto a la Plaza de Toros. Y es en este último donde las personas que tienen las concesiones administrativas para dejar su vehículo de forma permanente, en la planta menos tres, han dado la voz de alarma. Cada día, como mínimo, unas cinco personas acuden a pasar la noche, aunque también otras lo hacen durante el resto de la jornada. Se acomodan en los recovecos junto a las esquinas de los laterales del estacionamiento. Aunque también en ocasiones se tumban en lugares donde no hay vehículos.
El acceso a esta planta es sencillo. La puerta se abre sin ningún código o llave, a diferencia de las de Carlos III o plaza del Castillo destinadas a los abonados; quizá por este motivo en estos dos el fenómeno es casi anecdótico y siempre en las zonas de rotación por lo que resulta más fácil a los empleados topar con las personas sin hogar y desalojarlas.


FALTA DE HIGIENE Y MIEDO
Cuando se desciende a la planta menos tres del parking de la Plaza de Toros, se comienza a oler a orines. Y el hedor se hace más patente en el pequeño hueco junto al tramo final de la escalera, al lado de la puerta de acceso. Y lo mismo ocurre nada más entrar o al arrimarse a las paredes laterales. En el centro, no. “A mí apenas me ha tocado ver a alguno”, dice Jesús Otazu Juanco, con una plaza en esta parte del aparcamiento. “Pero mi hermano, que deja el coche al fondo, dice que cada día se encuentra con cuatro o cinco”. Esta persona indica que ocurre desde al menos hace seis meses.
Fermín Casado Armendáriz también es testigo. “Es ya habitual el olor a orina y te topas incluso con más que eso”, comenta. “¿Problemas de convivencia? No, no se producen”, afirma camino de su vehículo, también alejado de la zona más habitual de estancia. Allí quedan restos de basura, como latas de cerveza o envoltorios de papel.


También hay cartones. Y eso que la mayoría los recogen para evitar que se los quiten. “Los guardan sobre los conductos del aire”, comenta Joaquín Sánchez Noguera, cuyo vehículo eléctrico tiene de serie cámaras de seguridad. “Por eso sé, no es que me lo imagine, que mean aquí mismo, en mi caso a ambos lados del vehículo. ¿Miedo? No, pero sí incomodidad por la falta de higiene”, añade.
En cambio Elena Fraile Pernaute reconoce que sí pasa miedo. “No hay cámaras de seguridad y por la noche da bastante respeto porque siempre hay gente, sobre todo a los fondos”, describe, a la par que también se queja de la falta de higiene. “Hace cosa de dos años, puse una instancia en el Ayuntamiento quejándome precisamente de la suciedad que había en el aparcamiento. Se me contestó que lo mirarían. No creo que hayan hecho nada”. Y desde la empresa gestora, Índigo, con sede en Madrid, este martes dieron la callada por respuesta.


Seguridad Ciudadana: "Ha habido desalojos"
Y si este martes la empresa no respondió a las preguntas de este periódico, sí lo hizo el Ayuntamiento de Pamplona aunque no de forma muy extensa. Según se indicó desde el área de Seguridad Ciudadana les constaba que se había desalojado en varias ocasiones, la última la semana pasada. Como se ha indicado, no es casual que el fenómeno se produzca sobre todo en el aparcamiento junto a la plaza de toros por la facilidad del acceso a la planta con puertas sin llaves o códigos de acceso que tienen tanto en Carlos III como en la plaza del Castillo, que también blindan los ascensores donde en el del II Ensanche hay que introducir una llave para poder pulsar el -3 y -4. En el de la plaza del Castillo aparece una pantalla en la que se coloca una tarjeta si se quiere bajar a estas plantas de abonados. También cabe otra posibilidad, descender por las rampas reservadas a los vehículos pero aquí, además de ser más peligroso, todos los aparcamientos sí tienen cámaras de seguridad.